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Del número pi a la vida cotidiana: qué celebra el Día Internacional de las Matemáticas Sociedad Crédito: El Mostrador.

Del número pi a la vida cotidiana: qué celebra el Día Internacional de las Matemáticas

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Cada 14 de marzo se conmemora esta fecha impulsada por la UNESCO para destacar el rol de la matemática en la ciencia y la vida cotidiana. Especialistas advierten sobre el impacto de la ansiedad matemática y la necesidad de fomentar el interés en niñas y jóvenes.


Cada 14 de marzo se celebra el Día Internacional de las Matemáticas, una jornada impulsada por la Unesco para destacar la importancia de esta disciplina en ámbitos como la ciencia, la tecnología y la vida cotidiana. En ese contexto, la académica Claudia Vargas Díaz, doctora en Didáctica de la Matemática de la Universidad de Santiago de Chile, reflexiona sobre el origen del temor que muchas personas sienten frente a los números y los desafíos que aún existen para ampliar el interés por las ciencias.

La elección de la fecha no es casual. En el formato anglosajón, el 14 de marzo se escribe como 3/14, lo que coincide con los primeros dígitos del número Número pi, la constante matemática que expresa la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro.

Más allá de esta coincidencia simbólica, la conmemoración busca relevar el rol de la matemática como una herramienta fundamental para comprender el mundo, desde el desarrollo tecnológico hasta la interpretación de fenómenos naturales.

El origen del miedo a las matemáticas

Para la académica Claudia Vargas Díaz, el desafío no se limita a la enseñanza de contenidos, sino también a la relación emocional que muchas personas construyen con la disciplina desde temprana edad.

“Muchas de las emociones que aparecen cuando alguien se enfrenta a la matemática no nacen en ese momento, sino en recuerdos de experiencias escolares tempranas. Si en algún momento se vivió frustración o miedo, esos recuerdos pueden reaparecer cada vez que nos enfrentamos a un ejercicio”, explica Vargas.

Investigaciones en neurociencia, psicología y educación matemática han descrito este fenómeno como ansiedad matemática, una reacción emocional que puede afectar tanto el aprendizaje como el rendimiento académico.

Sin embargo, la especialista enfatiza que esa relación puede transformarse con el tiempo. “La matemática es tan maravillosa que podemos construir nuevos recuerdos y nuevas experiencias donde sea posible disfrutarla. Eso puede ocurrir en la sala de clases, pero también en el hogar, cuando la familia transmite confianza y dice que somos capaces de lograr cosas importantes”, señala.

Crédito: El Mostrador.

Una ciencia presente en la vida cotidiana

Aunque suele asociarse exclusivamente al ámbito escolar o académico, la matemática está presente en múltiples actividades cotidianas.

Calcular el precio total de una compra, estimar el vuelto o administrar un presupuesto familiar son ejemplos simples de cómo esta disciplina se utiliza a diario.

“Aunque muchas personas dicen que no son buenas para la matemática, la utilizan todos los días. Incluso cuando pagamos con tarjeta o usamos aplicaciones digitales, detrás de esas operaciones hay modelos matemáticos que hacen posible cada transacción”, afirma la académica.

También puede observarse en la naturaleza, donde existen patrones que siguen principios matemáticos. Uno de ellos es la Sucesión de Fibonacci, una secuencia numérica que aparece en la disposición de ciertas flores y en procesos de crecimiento biológico, además de inspirar estructuras arquitectónicas y artísticas.

“La matemática no está solo en los libros o en la sala de clases, está en todo lo que nos rodea. Cuando logramos mostrar esas conexiones con la vida real, deja de parecer algo abstracto y se vuelve una herramienta para comprender el mundo”, agrega Vargas.

Brechas de género en las ciencias

La investigadora también ha estudiado la relación entre emociones, aprendizaje matemático y la participación de mujeres en áreas científicas.

Diversos estudios indican que las niñas tienden a experimentar mayores niveles de ansiedad matemática que los niños, lo que puede influir posteriormente en su menor presencia en carreras vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Reducir esa ansiedad desde edades tempranas, señala Vargas, es uno de los desafíos centrales de los sistemas educativos.

“Muchas niñas no es que no quieran dedicarse a esta disciplina, sino que crecieron creyendo que no eran buenas para ella. Por eso es tan importante generar experiencias positivas y transmitir confianza desde temprano”, explica.

En ese contexto, la especialista destaca la importancia de promover nuevas formas de aprendizaje que acerquen la matemática a la vida cotidiana y contribuyan a construir una relación más positiva con esta disciplina.

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