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Bichectomía estética: advierten sobre riesgos de realizarla por moda y no por indicación clínica
El auge de la bichectomía impulsado por redes sociales ha llevado a que muchas personas se sometan a este procedimiento sin ser candidatas adecuadas. Un especialista advierte sobre los riesgos a largo plazo y recalca que debe realizarse solo bajo criterios médicos.
En los últimos años, los procedimientos estéticos han experimentado un crecimiento exponencial a nivel mundial, fenómeno que ha sido impulsado en gran medida por la influencia de las redes sociales y la constante exposición a imágenes idealizadas. Rostros angulados, mandíbulas marcadas y mejillas hundidas se han posicionado como nuevos estándares de belleza, ampliamente viralizados por filtros, celebridades e influencers, pero que en muchos casos no consideran la anatomía individual, la edad, el proceso natural de envejecimiento ni las necesidades reales de cada paciente.
Uno de los ejemplos más claros es la bichectomía, un procedimiento quirúrgico que consiste en la resección parcial de las bolas de Bichat, estructuras de grasa profunda ubicadas en las mejillas.
“Es un tratamiento válido, siempre y cuando está bien indicado”, precisa el profesor y especialista Eduardo Cardona.
La bichectomía no es un procedimiento nuevo ni inherentemente negativo. Realizada en pacientes cuidadosamente seleccionados —generalmente jóvenes, con rostros redondeados, buena calidad de piel y sin flacidez—, puede aportar armonía facial y resultados satisfactorios.
“El problema surge cuando se realiza por moda y no por indicación médica, respondiendo a tendencias virales más que a criterios clínicos”, destaca el creador de The Cardona Method®️, un modelo de formación en estética avanzada.
El auge de dicho tratamiento en redes sociales ha llevado a que muchas personas con rostros delgados, estructuras óseas marcadas o signos iniciales de envejecimiento se sometan a la bichectomía sin ser candidatos adecuados. En estos casos, las consecuencias no siempre son inmediatas, pero sí progresivas, advierte el médico.
Complicaciones y efectos no deseados reportados
Entre las principales complicaciones asociadas a una mala indicación o a una resección excesiva se encuentran:
• Hundimiento prematuro del tercio medio del rostro
• Apariencia envejecida o demacrada con el paso de los años
• Asimetrías faciales
• Lesión del nervio bucal
• Daño del conducto de Stensen (glándula parótida)
• Pérdida de soporte facial irreversible
“Es importante destacar que la grasa bucal cumple una función estructural y protectora, especialmente a largo plazo, y su eliminación indiscriminada puede acelerar los signos de envejecimiento facial”, advierte Cardona.
Añade que la estética moderna avanza hacia un enfoque más conservador y personalizado, priorizando la preservación de volumen y la calidad de la piel, por encima de la resección permanente de tejidos.
Criterio médico por sobre tendencias digitales
“Hay que ser consciente de que no todo lo que es tendencia es seguro para todos, y que la educación del paciente es clave para evitar daños irreversibles. Un buen resultado estético no sigue modas, sigue indicaciones médicas”, recordó el doctor Eduardo Cardona.
La responsabilidad recae tanto en los profesionales de la salud como en los pacientes: evaluar, informar y decidir con criterio clínico, no con filtros.
En los últimos años, los procedimientos estéticos han experimentado un crecimiento exponencial a nivel global, impulsado principalmente por la influencia de las redes sociales y la exposición constante a modelos de belleza idealizados. Plataformas digitales han instalado con fuerza ciertos rasgos faciales como sinónimo de atractivo, promoviendo decisiones rápidas y poco informadas en torno a intervenciones estéticas.
Rostros angulados, mandíbulas marcadas y mejillas hundidas se han transformado en estándares de belleza viralizados, muchas veces reforzados por filtros, celebridades e influencers. Sin embargo, estos modelos no siempre consideran la anatomía individual, la edad, la estructura ósea ni las necesidades reales de cada persona, lo que puede llevar a procedimientos innecesarios o inadecuados desde el punto de vista médico y funcional.