Medioambiente
Hans Scott/AgenciaUno
Lluvias como las del fin de semana han aumentado en 20% en los últimos años
El académico de la USACH Raúl Cordero indica que debido al cambio climático las precipitaciones que se registraron este fin de semana en Santiago podrían verse con más frecuencia. “Las bajas segregadas son más frecuentes hoy que hace décadas atrás en la zona central”, afirma.
Una sorpresiva lluvia afectó este sábado a Santiago. La capital se vio afectada por fuertes precipitaciones que provocaron inundaciones y aluviones en algunas comunas, especialmente en la zona oriente, pero también en la occidente.
En efecto, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) cifró en 17,4 milímetros la cantidad de agua caída solo en hora y media en la Región Metropolitana. Tras los sorprendentes registros de las calles inundadas en la comuna de Maipú, el alcalde Tomás Vodanovic, cifró en 1.100 las familias afectadas, la mayoría de ellas en la villa Isabel Riquelme.
Los videos que circularon en redes sociales mostraron una nube descargando agua exclusivamente en el sector poniente de Santiago durante el fin de semana, lo que los climatólogos describen como una “baja segregada” también conocida como “núcleo frío en altura”, que consiste en una masa de aire muy frío proveniente del sur que se cruza con otra masa de aire cálido y genera inestabilidad.
Aquí quedó en registro lo que pasó ayer en Maipú.. La nube colapsó.. Se produjo un Downburst – Reventón y que es esto?.. en ocasiones, la luvia es muy intensa y cae muy rápidamente en un área pequeña, puede generar un chorro explosivo de aire hacia abajo, conocido como… pic.twitter.com/aH2HRbWSgy
— Diego Herrera F. 😎 (@Diegoherreraf1) February 1, 2026
El fenómeno se produjo durante un breve lapso de tiempo y estuvo acompañado de tormentas eléctricas y altas temperaturas, en un contexto poco habitual para la zona central en esta época del año. El climatólogo e investigador de la Universidad de Santiago de Chile, Raúl Cordero, aclara que estos eventos no son extraños para la época, aunque su localización esta vez fue la excepción.
“Una baja segregada es más común de lo que uno cree, solo que en general las precipitaciones asociadas a este tipo de condiciones se dan en la cordillera o en la precordillera. Es mucho más raro que ocurran esas precipitaciones en los valles, eso es lo que diferencia este evento de otros muchos que ocurren todos los años“, sostuvo, en conversación con El Mostrador.
El experto enfatiza que la principal característica de estas bajas es su extrema variabilidad, lo que explica por qué algunos sectores del Gran Santiago quedaron bajo el agua, mientras otros permanecieron secos.
“Tú puedes tener lugares como Maipú, con precipitaciones muy intensas, otros con casi nada o muy bajas precipitaciones en la misma ciudad, pues la ciudad de Santiago es grande y tú puedes tener precipitaciones muy intensas, precipitaciones muy débiles o no precipitaciones y eso es una cosa clásica de las bajas segregadas”, explica.
El desafío de “predecir lo impredecible”
El climatólogo explica que además, anticipar la magnitud de una baja segregada no es fácil. En ese sentido, defiende la labor de los meteorólogos ante las críticas por la falta de precisión en los milímetros caídos.
“Es muy difícil pronosticar las consecuencias, los impactos de este tipo de las bajas segregadas en general. No es que los meteorólogos en Chile o la Dirección Meteorológica de Chile haya hecho un mal trabajo. Estos son fenómenos que son realmente complicados en todo el mundo”, afirma.
Una de las mayores dudas es si este aguacero puede atribuirse a la crisis climática. Según Cordero, las estadísticas de la Dirección Meteorológica de Chile muestran una tendencia clara.
“Una cosa que se sabe es que el número de días de verano con bajas segregadas en la zona central del país está subiendo y en las últimas décadas se han incrementado en un 20%. Dicho otra manera, las bajas segregadas son más frecuentes hoy que hace décadas atrás en la zona central”, afirma.
En ese sentido, el investigador detalla que el cambio climático no se debe asociar solamente a la sequía, sino que también a otros eventos meteorológicos extremos. En la misma línea, advierte que esto no significa que la megasequía haya terminado, sino que la forma en que el clima se expresa está cambiando.
“El cambio climático, al revés de lo que uno cree, no es siempre más sequía, es más sequía en el invierno. En el verano estamos teniendo más días con baja segregada. Ahora, eso no significa que va a ser lluvioso el verano, pero sí este tipo de eventos ya están presentándose con mayor frecuencia”, sostiene.
Un efecto indirecto, pero recurrente de estas lluvias cordilleranas, es el aumento de la turbiedad en el río Maipo, lo que históricamente obligaba a cortes de agua en Santiago. Cordero cita las nuevas infraestructuras sanitarias como un ejemplo de adaptación climática.
“Eso explica por qué la sanitaria que abastece de agua al Gran Santiago recién hace pocos años inauguró estas grandes piscinas que le permiten, cuando no puede sacar agua del río Maipo por turbiedad, abastecer el agua a comunas de la capital. Es un típico ejemplo que yo uso en clase de adaptación climática. Se hicieron, justamente, porque estaban aumentando los días en que no se podía sacar agua del río Maipo en el verano”.
Finalmente, el experto descartó que este evento tuviera relación con el fenómeno de El Niño, aclarando que en la actualidad “estamos justo en presencia de La Niña“, la cual influye principalmente en las temperaturas y lluvias de invierno, no en estos núcleos fríos de verano.
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