Medioambiente
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Informe mundial advierte que la pérdida de biodiversidad es un riesgo económico global para empresas
-Documento de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), elaborado por especialistas de 35 países, incluyendo Chile, advierte que todas las empresas dependen de la biodiversidad, y su pérdida representa un riesgo económico y social.
Todas las empresas dependen de la biodiversidad y ninguna actividad económica está desconectada de la naturaleza. Así lo estableció el primer Informe sobre Negocios y Biodiversidad de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que se dio a conocer esta semana, y que fue aprobado por más de 150 gobiernos durante su 12ª sesión plenaria realizada en Manchester, Reino Unido.
La directora alterna del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Olga Barbosa, participó en la elaboración de este informe global, desarrollado durante tres años por 79 especialistas de 35 países, y formó parte de una semana de reuniones que integraron a gobiernos, científicos y líderes en biodiversidad, incluyendo integrantes del Ministerio de Medio Ambiente.
“El informe del IPBES analiza sistemáticamente cómo las empresas dependen de la biodiversidad y cómo sus actividades la afectan directa e indirectamente a lo largo de sus cadenas de valor. No hay actividad económica desconectada de la biodiversidad y esta pérdida es un riesgo económico, social y financiero global”, explicó la integrante del IEB y también investigadora de la Universidad Andrés Bello.
El informe advierte que el crecimiento económico global ha estado acompañado por una fuerte degradación de la naturaleza. En 2023, los flujos financieros públicos y privados con impactos directamente negativos sobre la biodiversidad alcanzaron los 7,3 billones de dólares, mientras que solo 220 mil millones de dólares se destinaron a actividades de conservación y restauración.
“Tradicionalmente se hablaba solo de impactos, pero entender las dependencias permite a las empresas anticiparse, reducir riesgos y tomar mejores decisiones antes de ejecutar un proyecto”, señaló la directora alterna del IEB y creadora del Programa Vino Cambio Climático y Biodiversidad, VCCB Chile.
Por su parte, Stephen Polasky (EE. UU.), copresidente de la Evaluación IPBES, declaró que “la pérdida de biodiversidad es una de las amenazas más graves para las empresas”, y que aunque a corto plazo pueda parecer más rentable degradar la naturaleza que protegerla, los impactos acumulados pueden cruzar puntos de inflexión ecológicos con efectos globales. “El informe demuestra que con las políticas adecuadas y cambios financieros y culturales, lo que es bueno para la naturaleza también es lo mejor para la rentabilidad”.
El documento también revela que menos del 1 % de las empresas + mencionan sus impactos sobre la biodiversidad, pese a que todas dependen de servicios ecosistémicos críticos, como el suministro de agua, la regulación climática y de valores no materiales que influyen en riesgos operacionales, financieros y reputacionales.
“La biodiversidad ya no es solo un tema ambiental: es un factor estratégico que define riesgos, oportunidades y la creación de valor a largo plazo. Por esta razón, gestionarla con evidencia y transparencia es clave para la competitividad del negocio”, indicó Olga Barbosa.
Por su parte, el secretario general de IPBES, Luthando Dziba, indicó que la biodiversidad es un elemento central para la sostenibilidad económica y bienestar humano, y que toda la sociedad tiene un rol, incluyendo a empresas, sociedad civil, pueblos indígenas, comunidades locales y consumidores. “La implementación de soluciones requerirá cooperación entre todos los actores”, señaló.
Más de 100 medidas para un cambio
El Informe IPBES destaca métodos y más de 100 medidas específicas para medir y responder a los impactos y dependencias del sector productivo, dirigidas a empresas, gobiernos, actores financieros y la sociedad civil. Un mensaje central es que las empresas no pueden lograr por sí solas el nivel de cambio necesario para detener y revertir la pérdida de biodiversidad.
“La buena gestión de la biodiversidad es fundamental para gestionar el riesgo en toda la economía y en todas las sociedades. Debemos superar la falsa dicotomía entre ser pro-empresa o pro-medio ambiente: toda empresa depende de la naturaleza, y conservarla y usarla de forma sostenible es clave para prosperar a largo plazo”, subrayó Polasky.
El informe identifica cinco componentes esenciales para crear un entorno habilitante: marcos políticos, jurídicos y normativos; sistemas económicos y financieros; valores sociales, normas y cultura; tecnología y datos; y capacidades y conocimiento.
En cada uno de estos ámbitos, IPBES ofrece más de 100 ejemplos de acciones concretas que pueden adoptarse de manera individual, colectiva y colaborativa.
Durante la conferencia en Manchester, los expertos subrayaron que la pérdida de biodiversidad es un riesgo comparable al cambio climático y que no puede abordarse uno sin el otro. Sectores que representan más de la mitad del PIB mundial son moderada o altamente dependientes de la biodiversidad.
En ese contexto, uno de los principales aportes del informe es aportar claridad y coherencia en un escenario donde existen múltiples marcos, metodologías y herramientas que han generado confusión en el sector empresarial. El informe busca orientar a las empresas sobre qué hacer y por dónde empezar, sin exigir información perfecta para pasar a la acción.
Fortaleciendo alianzas regionales
En paralelo a la 12ª plenaria de IPBES en Manchester, Olga Barbosa, participó en reuniones estratégicas con el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt de Colombia, reforzando la colaboración entre ambos institutos.
El encuentro permitió avanzar en cuatro ejes clave: articular acciones en ciclos políticos regionales, fortalecer la incidencia en políticas públicas y privadas, trabajar junto al sector empresarial y financiero en biodiversidad, y sentar las bases para un centro regional de cooperación científica enfocado en la soberanía y capacidades nacionales, abordando desafíos comunes como la región andina y los incendios.
Este acuerdo refuerza la agenda latinoamericana para la biodiversidad, promoviendo acción coordinada, evidencia científica y la participación de empresas como actores clave del cambio transformador en la región.
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