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El “conejo” que recorrió América en menos de 15 minutos

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Señor director:

Si hay una marca que se ha nombrado por todas partes en esta última semana es Bad Bunny. Esto no ha sido casual. Es el resultado de la construcción de un relato persuasivo, que identifica a millones de personas alrededor del continente. Y más aún, si se difunde a través de la música, la que impacta, trasciende y moviliza.

Bad Bunny demuestra una vez más que un líder de opinión, cuando tiene algo potente para comunicar, solo necesita aprovechar la oportunidad del entorno y difundir una historia potente por los medios masivos de comunicación, la publicidad y las redes sociales. Eso sí, el relato tiene que hacer sentido a muchos y muchas, a tal punto que dicho discurso no sea cuestionable. Para eso, debe existir credibilidad, pasión y convicción desde quien comunica la historia. Y, a la vez, tiene que haber un público que necesita ser escuchado y valorado.

Por eso, aunque algunos se molesten, critiquen y no lo comprendan, este “conejo malo”, con un mensaje claro y preciso, difundido en menos de 15 minutos, ha marcado un hito en la comunicación. Y no de cualquier tipo. Bad Bunny es un fenómeno que desafía el status quo y que trasciende más allá de las fronteras, las edades y los diversos estilos.

Alejandra Riveros
Directora Escuela de Periodismo y Publicidad Universidad UNIACC

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