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Kast vs Kast (la versión internacional vs la nacional) Opinión

Kast vs Kast (la versión internacional vs la nacional)

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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¿Cuál de los dos Kast gobernará Chile, el ultraderechista internacional o el moderado de la transición?


No hay ningún presidente electo en Chile que haya tenido una agenda tan intensa, mediática, e internacional, durante la fase de transición de tres meses que existe entre la segunda vuelta y el cambio de mando presidencial. El diseño estratégico definido es simple. Dar la sensación de que “ya están gobernando”. Hemos analizado en columnas anteriores las oportunidades y riesgos que esta opción tiene. Al comienzo rinde frutos -asociado a las sobre expectativas- en una segunda fase, la ciudadanía empieza a percibir las dificultades y errores que conlleva una agenda mediática en que se comunica todo y se intenta competir con el presidente en ejercicio.

El mejor ejemplo, el retraso de casi diez días en hacer público los nombres de delegados y subsecretarios. La demora generó todo tipo de suspicacias acerca de por qué no se cumplió con la promesa, mientras que los medios comienzan a especular las razones, entre ellas las quejas y peleas entre los partidos por instalar en ciertos cupos a su gente.

De hecho, la semana pasada se produjo el primer desertor del futuro gobierno, el senador electo Alejandro Kusanovic quien señaló “Kast me traicionó”, acusando a la OPE de elegir a una cuestionada militante RN como delegada en Magallanes.

Son los riesgos del estilo abierto en que se han ventilado la designación de ministros, subsecretarios, delegados e incluso algunos embajadores, como la actual senadora Luz Ebensperger, que partirá a Uruguay, pese a su tonelaje político. Algunas fuentes de la UDI señalan que fue una forma de apartarla de la contingencia. Otros dicen que fue un premio de consuelo, eso que Kast criticó tan duramente de algunos embajadores de Boric. Vueltas de la vida.

En ese contexto, el diseño político comunicacional escogido por Kast para la transición parece tener dos ejes, muy contrapuestos entre sí. A nivel nacional, el presidente electo dio señales claras durante las primeras semanas -aunque luego se fue fueron diluyendo- de una cierta apertura al centro político, que incluyó varias reuniones con Boric y los expresidentes Bachelet y Frei, así como llamados a la unidad y declaraciones de querer encabezar un gobierno más transversal alejado de los extremos. Tanto es así, que, en un hecho sorprendente, el PNL de Kaiser se excluyó de la futura administración. Aunque el hecho más significativo fue la inclusión en el futuro gabinete de personas que provienen de la ex concertación y liberales de derecha como Francisco Undurraga.

La señal fue contundente: Kast intentando posicionarse como un hombre de Estado, entendiendo que más de la mitad de los votos obtenidos en segunda vuelta son prestados, pragmáticos. De hecho, la primera lectura que hizo la futura oposición fue positiva. Esta misma postura -de abrirse al centro- se ratificó con el nombramiento de los delegados y subsecretarios del sábado recién pasado. Con una cuota importante de militantes de Chilevamos -que apoyaban a Evelyn Matthei-, un Amarillo, partido en extinción, y sin el PSC, Kast entregó una señal más que evidente: la primera y segunda línea de su gobierno se asemeja bastante al rechazo al primer plebiscito.

Sin embargo, este giro al centro no ha tenido un correlato a nivel internacional. Por el contrario, en sus múltiples giras al extranjero -en muy poco tiempo- ha vuelto a emerger el Kast de la campaña e incluso el del 2021. Recordemos que, en la campaña de 2025, el republicano excluyó la agenda valórica de ultraderecha y concentró su relato y propuestas en tres ejes: delincuencia, migración y crecimiento.

Antes de entrar el fondo, señalemos que José Antonio Kast ya se convirtió en el presidente electo que más viajes ha realizado al extranjero durante la transición. Un hecho no menor, ya que parece ser que seguirá los pasos de Milei, el mandatario más viajero de la historia de ese país. En menos de dos meses ha estado en nueve países. Visitó a Milei en Buenos Aires, estuvo en Ecuador, en Perú, República Dominicana, Panamá, El Salvador, Bélgica, Hungría e Italia. ¿Qué tienen en común estos destinos? Cuentan con presidente de la derecha más dura.

Y es en esos países, que el presidente electo pareció sentirse más cómodo, más a sus anchas. Se fotografió con la motosierra de Milei, se le vio entusiasmado en el Cecot de Bukele, y por supuesto, remató en Europa en un encuentro de movimientos de extrema derecha -viajó desde Madrid con el líder de Vox- en que Kast nos recordó el candidato de 2021, el de la “cruzada cultural-valórica”. Volvieron la ironía y las descalificaciones ideológicas, utilizando como bandera los “ismos”. Se burló y criticó el feminismo, animalismo, ambientalismo e indigenismo. Todos estos temas estuvieron en el debate del estallido, de los plebiscitos y de la elección de Gabriel Boric.

Pero además de la agenda cultural -excluida de la oferta de campaña- el Kast versión internacional volvió a utilizar en Lima el contador en reversa de las expulsiones de migrantes ilegales -ese de les quedan xx días para irse-, una estrategia de marketing que abandonaron en Chile el mismo 14 de diciembre.

La impresión que ha dado Kast en los nueve países visitados en sólo ocho semanas es que pareciera sumergirse en una burbuja y contagiarse con el ambiente, sin tener en consideración la globalidad de los medios y las RRSS. El discurso de los “ismos” pareció que lo daba a puerta cerradas en un club de amigos.

No sé si el Presidente electo ha tomado la decisión de volver a hablarle a su barra brava, a la derecha más dura -que mal que mal fue la que lo llevó al poder-, quienes han resentido el golpe de los cuoteos y las designaciones de Rincón o Undurraga, o bien quiere jugar un rol de liderazgo internacional en el mundo de la ultra derecha mundial, algo que Milei ha intentado sin éxito. Pero la pregunta es ¿se puede sostener esta esquizofrenia entre un Kast más moderado en lo interno y un Kast extremo en lo internacional?

Demás está decir que estas visiones polares de la sociedad y de la política, son imposibles de mantener separadas. Lo que es un hecho es que si Kast decide traer de vuelta la batalla cultural/valórica que el mismo instaló en 2021, es probable que eso se empiece a reflejar en la agenda nacional y por supuesto, genere reacciones desde el mundo de la izquierda y el centro. Y por cierto, lo que hizo Kast en Bruselas fue provocar a un sector -el que llaman y desprecian como “woke”- que hoy está totalmente dormido, como el feminismo -viene el 8 de marzo pronto-, los ambientalistas, los pro pueblos originarios, y especialmente a los animalistas, en un país con alta sensibilidad por los animales (existen más de 3 millones de mascotas registradas).

Falta un mes para saber cual de los dos Kast nos gobernará desde el 11 de marzo. El Kast conciliador de las primeras semanas después de electo o el Kast provocador que trajo de vuelta la batalla cultural en Bruselas. Por cierto, el segundo, sería un remake del José Antonio Kast de 2021 y no la versión más moderada de la segunda vuelta de 2025.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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