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Aporte de las Facultades de Medicina a sus Universidades Opinión

Aporte de las Facultades de Medicina a sus Universidades

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Ignacio Sánchez Díaz
Por : Ignacio Sánchez Díaz Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
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La relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.


Las Facultades de Medicina han desempeñado históricamente un papel central en la formación, consolidación y proyección de las universidades occidentales.

Desde su surgimiento en la Europa medieval, pasando por la profesionalización y la investigación moderna en Norteamérica, hasta su desarrollo y adaptación en nuestro continente, estas facultades han sido importantes centros de conocimiento aplicado en la atención clínica, núcleos importantes de producción científica y espacios de vinculación con la comunidad y la sociedad.

Por su parte, la calidad de la formación médica es una preocupación pública y profesional central, ya que incide directamente en la atención clínica y seguridad de los pacientes.

El nivel de calidad institucional aporta ventajas estructurales -procesos, calidad académica, docencia, investigación, recursos, redes, entre otros- que sin duda pueden influir significativamente en la calidad de la formación médica. Sin embargo, estas ventajas solo se traducen en mayor calidad cuando se articulan con políticas institucionales claras, prácticas docentes efectivas, investigación sólida y procesos de aseguramiento de la calidad rigurosos.

En contextos donde una universidad de alto nivel prioriza la investigación sin articularla con la docencia, o donde no existen hospitales universitarios docentes adecuados, el efecto positivo esperado puede desaparecer. Por ello, la labor de las autoridades universitarias es esencial para que los procesos, la cultura institucional, la infraestructura y el prestigio se conviertan en mejoras concretas en el desarrollo del currículo de la Facultad, en la disponibilidad de campos clínicos, en la supervisión formativa y en la calidad de los egresados.

A su vez, el aporte de las Facultades de Medicina a sus universidades puede agruparse en diversas dimensiones. Entre ellas destacan la producción científica interdisciplinaria y la transferencia tecnológica, expresadas en investigación biomédica, publicaciones, patentes y emprendimientos; la atracción de recursos y talento, mediante fondos competitivos y donaciones filantrópicas que fortalecen la infraestructura y la formación científica; la formación profesional y educación interprofesional, que elevan los estándares académicos y los irradian hacia otras facultades; la vinculación con políticas públicas, con impacto directo en la salud poblacional; y, finalmente, la calidad de la atención de salud, a través de hospitales y centros asistenciales universitarios que contribuyen al bienestar de la comunidad.

Así también, desde la facultad la educación médica incorpora innovaciones metodológicas como el aprendizaje basado en problemas; la simulación clínica mediante laboratorios avanzados; el trabajo interdisciplinario con carreras como enfermería, odontología y otras ciencias de la salud y la formación en investigación. Estas innovaciones no solo fortalecen la calidad formativa de las Facultades de Medicina, también promueven interacciones con otras unidades académicas, ampliando el impacto educativo.

Además, las Facultades de Medicina han tenido un rol decisivo en salud pública, a través de campañas de vacunación, programas de atención primaria, estudios epidemiológicos y respuestas ante crisis sanitarias, como la reciente pandemia. La investigación es otro ámbito en que aportan significativamente al desarrollo universitario. Con frecuencia, concentran una parte sustantiva de los recursos externos competitivos, lo que permite fortalecer la capacidad institucional mediante inversiones en infraestructura avanzada —bioterios, centros de simulación clínica, biobancos o plataformas de secuenciación genética— que, a su vez, benefician a otras disciplinas.

El impacto social y sanitario constituye otra contribución esencial. A través de hospitales universitarios y redes asistenciales, las Facultades generan estudios de prevalencia, programas de prevención y ensayos clínicos que responden a las necesidades del país.

Durante la pandemia de COVID-19, el liderazgo científico y sanitario ejercido por las Facultades de Medicina reforzó el rol público de las universidades.

Asimismo resulta clave fortalecer la relación entre la facultad y las áreas clínicas, tanto  hospitalarias como ambulatorias. Los campos clínicos son fundamentales en la docencia de calidad. Si bien la acreditación de áreas clínicas (hospitalarias y ambulatorias) tiene procedimientos e instrumentos diferentes a los procesos universitarios, comparten estándares de excelencia en infraestructura, equipamiento clínico, laboratorios, áreas clínicas, centros de simulación clínica, bibliotecas digitales, áreas docentes, temas financieros, entre otros.

Por supuesto, en esta relación Facultad-Universidad también existen riesgos y desafíos. Las Facultades de Medicina pueden representar una proporción significativa del presupuesto universitario, dada su compleja infraestructura clínica y altos costos operativos, lo que puede generar tensiones internas. De allí la importancia de una adecuada gestión de la Red de Salud universitaria, políticas claras, transparencia financiera y mecanismos de gobernanza que aseguren una colaboración equilibrada y mutuamente beneficiosa.

En síntesis, la relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.

Cuando esta colaboración se estructura sobre bases sólidas —de gobernanza, investigación, formación y compromiso público—, se convierte en un verdadero motor de innovación y excelencia.

La evidencia internacional muestra que esta sinergia ha permitido a numerosas universidades consolidarse como referentes globales en salud, educación e investigación biomédica. En nuestro país la experiencia es similar, el desafío es seguir avanzando en calidad y aporte al país.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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