Opinión
Chile pierde impulso científico en clima y se olvida de humedales y descentralizar el conocimiento
¿Está Chile alineando sus decisiones presupuestarias con la urgencia climática que enfrenta?
La reciente adjudicación de los Centros de Interés Nacional —instrumento concursable de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para financiar ciencia estratégica en Chile— ha desatado una oleada de críticas.
Entre los principales cuestionamientos está la exclusión o la no renovación de algunos centros para los próximos cinco años, a pesar de su trayectoria, reconocida excelencia científica y contribución directa a la evidencia para políticas públicas.
Según un análisis realizado por el CR2 -uno de los Centros que no logró la renovación-, este obtuvo evaluaciones sobresalientes en las etapas científica internacional y de entrevistas, pero finalmente quedó fuera del financiamiento por decisiones del Panel Nacional de Expertos. La falta de trazabilidad entre la evaluación y el puntaje asignado ha sido señalada como un ejemplo de un proceso que parece más político que técnico.
Mientras Chile enfrenta escenarios climáticos cada vez más severos -sequías prolongadas, olas de calor extremo y megaincendios-, la decisión de no financiar centros científicos en cambio climático ha sido calificada de incoherente con las prioridades nacionales y con las necesidades sociales y económicas más urgentes.
Este contexto debería demandar, más que nunca, respaldo estatal sostenido a la ciencia aplicada, especialmente aquella que alimenta decisiones sobre infraestructura resiliente, manejo del agua y prevención de desastres. Sin embargo, la adjudicación muestra patrones preocupantes: la gran mayoría de los centros financiados se concentran en la Región Metropolitana y ninguno aborda directamente la crisis climática como eje central, dejando un vacío evidente en áreas cruciales para el interés nacional.
En contraste con el debilitamiento de algunos centros, la propuesta de Centro de Investigación Interdisciplinaria en Humedales y Agua (CH2O) incluye un consorcio de 4 grupos científicos de CEAZA, PUC, UCM y CEHUM UACh, con largo récord en investigación conjunta en áreas urgentes y estratégicas relacionadas con el agua en el norte, centro y sur del país, consolidando en la última década como un nodo clave en la agenda de humedales de Chile, aportando evidencia, formación y diálogo entre ciencia, sociedad y gobierno.
Dentro de la propuesta CH2O se encuentran miembros del Comité Científico de la Convención de Ramsar (STRP) e IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas), lo que no solo reconoce la calidad científica del trabajo de la institución, sino que posiciona a Chile en los marcos internacionales de conservación de humedales, ecosistemas esenciales para la biodiversidad, la regulación hídrica y la adaptación climática.
A esto se suman investigadores destacados en dimensiones humanas de la conservación, humedales urbanos e implementación de soluciones basadas en la naturaleza. Su trabajo simboliza cómo ciencia, comunidad y políticas públicas pueden converger para enfrentar desafíos contemporáneos.
Un llamado a la coherencia política y científica
La ciencia no debe ser vista como un gasto, sino como una inversión estratégica en la seguridad y el bienestar de las comunidades. Por ello, la adjudicación recientemente cuestionada no debe ser un punto final, sino el inicio de un diálogo serio sobre cómo Chile financia, prioriza y articula el conocimiento científico con las necesidades del territorio, especialmente en contextos de clima extremo y escasez hídrica.
Si la agenda nacional realmente apuesta por gestión del agua, infraestructura pública resiliente y adaptación al cambio climático, no puede permitirse decisiones que debiliten estructuras científicas robustas ni que dejen fuera de la financiación a instituciones descentralizadas con impacto local y global.
En un espíritu constructivo, reconocemos el valor y la calidad de los centros adjudicados, y felicitamos sinceramente el trabajo que desarrollan en sus respectivas áreas. El fortalecimiento del sistema científico nacional es una tarea colectiva. Con la misma convicción, sostenemos que resulta igualmente necesario asegurar financiamiento para aquellos centros que obtuvieron evaluaciones destacadas y que, sin embargo, quedaron en lista de espera. Entre ellos se encuentran el Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CHRIAM), el Centro Chileno para la Sustentabilidad del Océano, el Centro IDEAL, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y el Centro CH2O. Se trata de capacidades científicas consolidadas que abordan desafíos estructurales del país y cuya continuidad resulta estratégica.
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