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Chevesich asumió presidencia de la Corte Suprema con severa autocrítica PAÍS Fotos: AgenciaUNO

Chevesich asumió presidencia de la Corte Suprema con severa autocrítica

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La primera mujer en llegar a la presidencia del máximo tribunal, habló sin rodeos sobre el desgaste de la justicia, alertó por el impacto de las irregularidades y prometió una conducción enfocada en recuperar la confianza ciudadana, sin dejar de respaldar a la mayoría de los funcionarios.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
En su primer mensaje como máxima autoridad judicial, la ministra puso el acento en el impacto institucional de las faltas a la probidad detectadas en el último tiempo y advirtió que la pérdida de confianza en los tribunales trasciende al propio Poder Judicial, afectando al Estado de derecho y al funcionamiento democrático. Junto con defender el trabajo de la mayoría de los funcionarios, comprometió una conducción orientada a corregir falencias, enfrentar los atrasos y reforzar los estándares éticos del sistema.
Desarrollado por El Mostrador

En una ceremonia marcada por el reconocimiento explícito de la crisis que atraviesa el Poder Judicial, la ministra Gloria Ana Chevesich Ruiz asumió como presidenta de la Corte Suprema, convirtiéndose en la primera mujer en encabezar el máximo tribunal en más de 200 años de historia.

En su primer discurso como máxima autoridad judicial, Chevesich fue directa al abordar los recientes escándalos de probidad y afirmó que “el Poder Judicial chileno ha tenido sus años horribles”, en alusión a las destituciones y remociones de ministros ocurridas desde octubre de 2024 a la fecha.

Ante la presencia del Presidente Gabriel Boric y altas autoridades del Estado, la nueva presidenta sostuvo que las faltas a la probidad detectadas en el último tiempo no solo han dañado al Poder Judicial, sino que han golpeado al sistema democrático en su conjunto.

“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad y probidad produce desprestigio, desconfianza y falta de credibilidad”, advirtió, subrayando que cuando se pierde la confianza en la justicia también se resiente el Estado de Derecho.

Chevesich reconoció que el país enfrenta una “profunda crisis” de confianza, agravada por el hecho de que las conductas reprochables involucraron a miembros de tribunales superiores. Sin embargo, se resistió a que esos episodios se transformen en un estigma generalizado para todo el Poder Judicial. Recordó que cerca de 14 mil personas trabajan en tribunales y cortes a lo largo del país y enfatizó que, tras haber recorrido más de 465 unidades judiciales, pudo constatar un trabajo “profesional, serio y abnegado” de la gran mayoría de los funcionarios. “Lo hecho por algunos pocos no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente”, sostuvo.

La máxima autoridad judicial señaló que “desde octubre de 2024 tres miembros de este tribunal y otros dos de la Corte de Apelaciones de Santiago han sido removidos”. Los jueces aludidos son Sergio Muñoz, Ángela Vivanco y Diego Simpertigue, de la Corte Suprema, así como Verónica Sabaj y Antonio Ulloa, de la Corte de Apelaciones de Santiago.

En su intervención, Chevesich afirmó que rechaza “rotundamente” cualquier intento de hacer valer supuestos privilegios y recalcó que “lo que enaltece la labor judicial es el trato igualitario a todos los justiciables”. Junto con ello, admitió falencias estructurales, como los atrasos en la tramitación de causas, la sobrecarga de trabajo, la judicialización de conflictos que debieron resolverse por vía legislativa y la deficiente atención a los usuarios del sistema.

La nueva presidenta también defendió las acciones adoptadas por la Corte Suprema frente a los casos de corrupción, señalando que se actuó con la mayor diligencia posible dentro de los tiempos propios de las investigaciones judiciales, y comprometió una reacción rápida si se develan nuevos hechos de esta naturaleza. A la vez, hizo un llamado a los otros poderes del Estado a avanzar en reformas clave, como el cambio al sistema de nombramientos judiciales y la creación de un Consejo del Poder Judicial, que permita a la Corte concentrarse en su función jurisdiccional.

Chevesich recibió de manos del saliente presidente, Ricardo Blanco Herrera, el mallete que representa el mando, culminando una carrera judicial de casi 40 años. Blanco destacó su trayectoria, sus altas calificaciones y la firmeza con que enfrentó los casos de corrupción durante su gestión, además de los esfuerzos por mejorar los controles y el acceso a la justicia.

En el cierre de su discurso, la ministra subrayó el significado histórico de su nombramiento. “Estoy aquí, frente a las niñas, las adolescentes y las mujeres de nuestro país, para afirmar que, pese a las barreras de género, no existen límites insuperables”, afirmó, remarcando que su llegada a la presidencia de la Corte Suprema pone fin a una tradición institucional que durante más de dos siglos excluyó a las mujeres del máximo cargo judicial.

Con un tono autocrítico y a la vez reivindicativo, Chevesich dejó claro que su presidencia estará marcada por el reconocimiento de los errores, la defensa de la mayoría de los funcionarios y el desafío de reconstruir la credibilidad de un Poder Judicial golpeado, pero aún clave para la estabilidad democrática del país.

Trayectoria judicial

Según informó el Poder Judicial, Gloria Ana Chevesich Ruiz es abogada de la Universidad de Chile y magíster en Derecho Laboral en la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI). Inició su carrera como relatora de la Corte de Apelaciones de Santiago en junio de 1986 y en marzo de 1995 asumió como relatora de la Corte Suprema, llegando a ser relatora del Pleno.

En octubre de 2002 juró como ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago, siendo nombrada ministra de la Corte Suprema en 2013, siendo la octava mujer en llegar a la Corte Suprema.

Le tocó integrar la Cuarta Sala Laboral o Mixta y asumir diversas labores administrativas y de gestión como miembro del Consejo Superior de la Corporación Administrativa del Poder Judicial en cuatro bienios e integrante del Comité de Personas, entre los años 2022 y 2023.

Asimismo, fue la primera vocera de la Corte Suprema entre los años 2019-2022 y fue la responsable de encabezar las gestiones del Poder Judicial en medio de la pandemia, los cambios derivados de la Ley de Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos, la Ley de Monitoreo Telemático en Casos de Violencia Intrafamiliar, entre otras materias.

En la actualidad es la coordinadora de la Cumbre Judicial Iberoamericana. Además, ha participado en representación de Chile en diversos seminarios y congresos nacionales e internacionales y ha trabajado en la comisión del Poder Judicial sobre la Ley de Tramitación Electrónica e Inteligencia Artificial.

Ha representado a Chile en el diálogo constructivo del Estado con el Comité contra las Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidades en el año 2019 y sobre laudos arbitrales electrónicos en la misma organización en Viena y Nueva York, en los años 2024 y 2025, respectivamente.

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