El millonario clan uruguayo Gianoli, sus ramas y negocios en Chile, el drama familiar y un escándalo
Prácticamente desconocidos, son socios de Molymet, Pucobre, Entel y lo fueron de Chilquinta y Banmédica. Una de las herederas legó su fortuna a una fundación del Opus Dei en Chile. Otra dejó un testamento sin beneficiarios que terminó en un escándalo financiero en Uruguay. Y una rama no heredó nada.
Prácticamente desconocidos para la mayoría, los Gianoli son un clan poderoso por las empresas donde tienen o han tenido presencia.
Silenciosos, reacios a figurar y alérgicos a los medios, hay ramas uruguayas y chilenas, que se distinguen por el hecho de que los de aquí llevan Gianoli como segundo apellido y los de allá lo llevan como el primero.
Participan en la propiedad de Molymet, Pucobre, Entel, y lo hicieron en Chilquinta y Banmédica hasta que se vendieron en 1999 y 2017, respectivamente. No en todas están chilenos y uruguayos.
Los socios, eso sí, se repiten: Eduardo Fernández León, apodado “Negro”; los seis hermanos Hurtado Vicuña, liderados por Juan; los Izquierdo Menéndez; y los Matte Larraín (Eliodoro, Patricia y Bernardo).
Algunos de los compañeros de ruta en los negocios comparten con los Gianoli de Uruguay su pertenencia al Opus Dei como numerarios (laicos consagrados con voto de celibato) o supernumerarios (casados y solteros que suscriben las normas de vida de la prelatura).
Una placa de mármol en la Clínica de la Universidad de Los Andes, ubicada detrás del mesón de atención al público, tiene los nombres de los donantes como agradecimiento. Aparecen las familias Fernández Mac-Auliffe (el supernumerario Eduardo Fernández León, su mujer y dos hijos), Gianoli Gainza y en solitario María (del Carmen) Izquierdo Menéndez (numeraria), además de otras tres que no son socias de los Gianoli.
El Aula Magna de la Universidad de Los Andes, perteneciente al Opus Dei, se llama auditorio “María Elina Gainza de Gianoli”, la supernumeraria filántropa de origen uruguayo que llegó a Chile cuando su marido Cirilo Gianoli Patroni fue nombrado cónsul de Uruguay en Valparaíso en 1915 y ascendió a cónsul general dos décadas más tarde.
Por esa razón, sus cinco hijos nacieron en Chile: Carmen, María Luisa, Sergio, Beatriz y Elina Gianoli Gainza. Y aunque cuatro de ellos volvieron a Montevideo en 1955, cuando el padre murió, mantuvieron un lazo de cariño con el país que los vio nacer, además de los negocios que heredaron y que hoy están en manos de los hijos de Sergio Gianoli Gainza (Alberto, Claudia y Cirilo Gianoli Quesada) y de Beatriz, la única de los cinco Gianoli Gainza que está viva, y quien participa junto a sus hijos Michael, John, Mariana, José Gabriel, Pedro, Alejandro y Martin Tyler Gianoli. Todos viven en Uruguay.
La rama que no heredó y el dinero desviado
Lo que ocurrió con los bienes de Carmen, María Luisa y Elina Gianoli Gainza es parte de un drama familiar, un caso judicial y un libro escrito por la periodista argentina Paula Bistagnino (Te serviré).
Al morir Carmen Gianoli Gainza, en 1985, sus 11 hijos, fruto de su matrimonio con el veterinario chileno Mauricio Gatica Becker, no tenían idea del patrimonio forjado por su abuelo Cirilo, su tío abuelo Antonio y acrecentado por su tío Sergio Gianoli Gainza. No recibieron nada, ni en dinero ni en acciones, revela el libro de Bistagnino.
Viven en Argentina desde que Carmen (que era supernumeraria) y su marido se establecieron en Buenos Aires durante la Unidad Popular. Pasaron grandes penurias económicas y solo gozaban de bienestar en los veranos en Punta del Este en la casa de su abuela María Elina Gainza de Gianoli, que además les pagaba el colegio privado en Argentina, relata Te serviré, que ha vendido 8 mil ejemplares en 16 meses.
Sin saber la magnitud de la fortuna familiar, en 2012 los Gatica Gianoli llegaron a un acuerdo y aceptaron recibir US$ 3,5 millones a repartir entre los 11 hermanos, renunciando al derecho de cualquier reclamo posterior. El ofrecimiento, según el libro, no fue al azar: “Era claro que habían vaciado de patrimonio a la abuela antes de morir (en 1989) y no les interesaba abrir la sucesión, porque eso iba a quedar en evidencia”, declara Tomás Gatica Gianoli en Te serviré.
Recién en 2016, al leer el libro de María Olivia Mönckeberg El imperio del Opus Dei en Chile, en el que aparecían las millonarias donaciones de la abuela a la Universidad de Los Andes y los US$ 7 millones aportados por su tía numeraria Elina a la misma casa de estudios, tomaron conocimiento. Se enteraron además de las sociedades y empresas familiares de los Gianoli en Chile. “Estaban todos nuestros tíos y primos. Toda la familia, menos nosotros”, dice Tomás Gatica en la publicación.
En esa misma época, agosto de 2016, los Gatica Gianoli presentaron un reclamo en el Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Penal 16 de Montevideo, cuestionando que su tía numeraria Elina Gianoli Gainza fuera la curadora de su hermana María Luisa, quien padecía esquizofrenia y estuvo internada por largos períodos, lo que le permitía disponer de sus bienes, dado que había sido declarada incapaz en 2010. Acusaban que su tía María Luisa “fue abusada de su condición de incapaz desde el punto de vista patrimonial” –afirma el libro– en la administración de sus bienes antes y después de ser dictaminada incapaz.
Elina fue removida por orden de la Justicia uruguaya, que designó como curador oficial al abogado José Luis Zabaleta, en 2018.
Cuando el 10 de abril de 2024 murió María Luisa Gianoli Gainza, viuda y sin hijos, su último testamento, del año 2000, que dejaba todo su dinero a una fundación uruguaya del Opus Dei, había sido revocado por ella en 2004, sin que nadie supiera, excepto los testigos, desconocidos por su entorno, cuenta Te serviré.
Al no dejar beneficiarios, su herencia debía repartirse entre sus herederos naturales; es decir, su hermana Beatriz, que está viva, y todos sus sobrinos.
Pero surgió un problema: el curador Zabaleta tenía que rendir lo obtenido por María Luisa Gianoli por la venta de Empresas Banmédica a fines de 2017, donde ella tenía un 1,44%. Eran unos US$ 40 millones que debían ser invertidos, según la Justicia, en bonos del Tesoro de EE.UU, pero la corredora de bolsa Grupo Bursátil Uruguayo, una de las principales de ese país, designada para tal efecto por el tribunal, decidió –según el diario El Observador– desviarlos sin autorización a una empresa forestal dueña de un proyecto a largo plazo, que era clienta de la corredora. No solo eso: en el directorio de la forestal participaba el presidente de Grupo Bursátil Uruguayo, Álvaro Correa.
La corredora fue intervenida en enero de 2025 y eliminada del Registro del Mercado de Valores por el Banco Central del Uruguay, que presentó una denuncia (querella) penal. El dinero, al menos, US$ 30 millones, se encuentra desaparecido.
El curador Zabaleta fue removido y el 2 de enero pasado Álvaro Correa, quien fuera el principal accionista y presidente de la corredora, quedó con prohibición de salir del país y recibió una orden de embargo por US$ 30 millones.
Según los diarios El Observador y Montevideo Portal, el patrimonio de María Luisa Gianoli Gainza asciende a unos US$ 90 millones.
Elina Gianoli Gainza, la numeraria del Opus Dei, en tanto, legó su fortuna a la Fundación Chilena de Cultura, creada en 1957 y uno de cuyos proyectos más conocidos es la Escuela Agrícola Las Garzas en Chimbarongo. En 2022 murió en Argentina, donde pasó gran parte de su vida como laica consagrada.
Quiénes son los Gianoli chilenos
Alejadas de los problemas judiciales, las ramas chilenas descienden de Antonio Gianoli Patroni, el hermano mayor de Cirilo, que también tuvo un cargo diplomático en Chile, y fue el que partió con los negocios en nuestro país. Se asoció con el griego George Mustakis, abuelo de la emprendedora Alejandra Mustakis, extimonel de la Asech, y fundaron una empresa de frutos secos y ajos en Valparaíso, exploraron yacimientos de cal en Los Andes y en 1935 crearon Carburos y Metalurgia S.A. (Carbomet), que daría origen a Molymet. A ellos se unió Cirilo Gianoli Patroni, el hermano menor, que ejerció su profesión de dentista hasta ser nombrado cónsul en Chile.
Los hijos de Antonio Gianoli Patroni –Ciro– y de George Mustakis –Constantino– continuaron con el desarrollo y crecimiento de Molymet, empresa en la que nunca dejaron de participar.
Los Gianoli en Chile son actualmente tres ramas: los Barriga Gianoli (María Elena, José Miguel y Cecilia); los Gutiérrez Gianoli (Juan Cristóbal, María Sofía, Rafael y Paula) y los Pirola Gianoli (Carla, Alberto y Margarita). Son los nietos de Ciro Gianoli Martínez, que tuvo hijas, y bisnietos de Antonio.
Gianoli vs. Echeverría por Fundamenta
Cirilo Gianoli Quesada, hijo del fallecido Sergio Gianoli Gainza, hizo noticia en Chile: es socio, a través de su firma Solariat Chile SpA, de un 12,8% de Matriz Plaza Egaña SpA, dueña del 93% del proyecto Eco Egaña Sustentable.
Son tres edificios residenciales y uno de oficinas en Ñuñoa, pertenecientes a la Inmobiliaria Fundamenta, que estuvieron parados y se reactivaron cuando el supremo Sergio Muñoz fue recusado, lo que incluyó pagos de la sociedad Plaza Egaña SpA por $410 millones, según Ciper, al estudio de abogados de Mario Vargas Cociña y Eduardo Lagos (ambos en prisión preventiva por pago de coimas a la suprema Ángela Vivanco, en la causa Belaz Movitec, conocido como caso Muñeca Bielorrusa) y Gabriel Silber, para que consiguieran dejarlo fuera de la Tercera Sala y abriendo, posteriormente, la puerta para que fuera acusado constitucionalmente y destituido. Muñoz fue reemplazado por Diego Simpertigue (hoy destituido de la Suprema) gracias a las gestiones de Ángela Vivanco (también destituida del máximo tribunal), quienes rechazaron un recurso de los vecinos junto a otros dos ministros, y Eco Egaña Sustentable pudo retomar sus obras.
En una crispada junta extraordinaria de accionistas, el 7 de noviembre de 2025, Andrés del Valle, abogado de Cirilo Gianoli, rechazó extender la vigencia de Matriz Plaza Egaña SpA, acusando de “negligencia grave” a la administración, por no haber citado a una junta, previo a expirar el plazo de vigencia de la sociedad, lo que ocurrió el 25 de octubre de 2025. Alegó que la compañía estaba disuelta por el solo ministerio de la ley, según Pulso, ante lo cual quien presidía la junta, Andrés Echeverría, socio del 30% de Fundamenta y creador de Frontal Trust, uno de cuyos fondos posee el 7% de Eco Egaña Sustentable, calificó la decisión como una “imputación falsa e infamataria”, según publicó el mismo medio.
Finalmente, en votación dividida, se aprobó la decisión de extender la vigencia de Matriz Plaza Egaña SpA en forma indefinida. Con posterioridad, el abogado Del Valle informó que iniciará una demanda arbitral.
No fue menor el enfrentamiento, considerando que los Gianoli son socios de los Matte en varias empresas y que Andrés Echeverría era yerno de Patricia Matte, lo que cambió cuando se separó y le costó, entre otras cosas, la abrupta salida del directorio de Entel, en mayo del año pasado.
Venta de Chilquinta: todo suma
En 1988, Fernández León compró dos paquetes accionarios de Chilquinta, que lo convirtieron en el socio principal, con un 20%. Invitó a Juan Hurtado Vicuña, a los uruguayos Gianoli, a los Matte e Izquierdo Menéndez. Juntos tomaron el control, a través de la sociedad de inversiones Almendral. Pagaron US$ 35 millones y, al cabo de una década –ya con presencia en Perú y Argentina–, Almendral vendió sus acciones en Chilquinta, obteniendo una utilidad de US$ 285 millones, según la memoria de Almendral.
Al momento de la venta en 1999, los accionistas en Almendral eran Sergio Gianoli Gainza y su hermana Elina, quienes en conjunto tenían un 5,48%, dividido en partes iguales, por lo que habrían recibido US$ 15,6 millones de los US$ 285 millones de utilidad obtenida por la venta de Chilquinta.
Gran admirador de Chile, Sergio Gianoli no solo se quedó estudiando aquí una carrera universitaria, sino que sus hijos Alberto y Cirilo vinieron a trabajar a mediados de los 90 a nuestro país. Uno en el holding Banmédica; el otro, en Jarman, la fábrica de zapatos de Talca, que en ese momento era de Gianoli y ya no existe.
Molymet: chilenos y uruguayos
Esta empresa, la mayor productora de molibdeno del mundo, que transa sus acciones en la Bolsa de Comercio, tiene una valorización bursátil de US$ 970,7 millones. Con plantas en Chile, México, Alemania y Bélgica, registró utilidades por US$ 66 millones en 2024 y US$ 73,6 millones al tercer trimestre del año pasado, con un alza de 61,6% frente a igual período del ejercicio anterior. Esta es la única compañía donde participan las ramas de los dos países.
Por el lado chileno, los Pirola Gianoli, los Barriga Gianoli y los Gutiérrez Gianoli suman un 28% en la propiedad de Molymet, lo que asciende a US$ 271 millones en patrimonio bursátil.
Los uruguayos Gianoli Quesada –Alberto, Claudia y Cirilo– más su tía Beatriz Gianoli Gainza e hijos, poseen en conjunto un 19,4%, lo que se traduce en US$ 188,3 millones, según el valor de la minera en la bolsa.
Mientras que los herederos de George Mustakis, los Anastassiou Mustakis (Beatriz, Daphne, George y Helen) y la Fundación George y Mary Mustakis suman un 17,4%. Los Matte poseen un 9,9%.
Los Gianoli de Uruguay fueron representados en el directorio de Molymet, entre 1956 y hasta su muerte en 1999, por José Enrique Diez Gil, el segundo numerario español que desembarcó en Chile y quien conoció a Sergio Gianoli Gainza mientras estudiaban Ingeniería Comercial en la UC.
Donaciones: casa familiar e iglesia en Nos
La casona de estilo provenzal donde crecieron Sergio y sus cuatro hermanas, en Avenida Colón 3296 (ver foto principal), fue donada por su madre María Elina Gainza de Gianoli al Opus Dei, cuando ella enviudó y regresó a Montevideo en 1955.
Sigue en pie, ya que en 2003 pasó a manos de las dueñas del colegio John Dewey, que fue cerrado a fines de 2020, por lo que está abandonada y a la espera de la construcción de un proyecto inmobiliario.
María Luisa Gianoli Gainza donó en vida US$ 200 mil al Opus Dei, relata el libro Te serviré, para la construcción de la Parroquia San Cirilo (el nombre de su padre y de un santo de las iglesias católica, ortodoxa y copta). Está en Nos, San Bernardo, y fue donde se celebró la misa fúnebre del periodista Andrés Caniulef y donde Molymet tiene su principal planta de procesamiento de molibdeno.
Profesor de Ética en los Negocios de la Universidad de Los Andes, tras su fallecimiento, Diez Gil fue sucedido por el supernumerario Gonzalo Ibáñez Langlois, abogado y brazo derecho de Eduardo Fernández León.
Actualmente los Gianoli son representados por Eduardo Guilisasti Gana, numerario del Opus Dei, quien preside el directorio de Molymet y es socio y gerente general de la Viña Concha y Toro.
Entel: tía y sobrinos
A través de Almendral, la controladora de Entel con un 54,86%, los uruguayos Gianoli tienen una participación directa de 2,81% en la empresa de telecomunicaciones.
Se divide entre Cirilo, Alberto y Claudia Gianoli Quesada, quienes poseen poco más de la mitad de ese 2,81%, y el resto es de Inversiones Green Ltda, la sociedad de su tía Elina, controlada por G&D Fondation y en la que, tras su muerte, entraron numerarias de la jerarquía internacional del Opus.
Los mayores accionistas son los Matte, seguidos por Eduardo Fernández León, los Hurtado Vicuña, Consorcio e Izquierdo Menéndez.
Banmédica: venta en el mejor momento
Por Banmédica, el mayor holding de salud, con clínicas en Chile, Bogotá y Perú, la estadounidense UHG pagó $2.800 millones a través de una Oferta Pública de Acciones (OPA), a fines de 2017. La transacción no pudo ser en un mejor momento: los vendedores recibieron un premio de 35% por sobre el valor en bolsa de los papeles. Poco después, la situación de las isapres desmejoró como nunca en la historia.
Elina Gianoli Gainza tenía un 1,9%, a través de Inversiones Green Limitada, por lo que la sociedad controladora G&D Fondation recibió US$ 53 millones; sus hermanas María Luisa, un 1,44% (Gorriti S.A.) y le correspondieron US$ 40 millones; Beatriz y sus hijos, un 1,49% (Inversiones Itati Limitada) y obtuvieron US$ 41,7 millones. Y la sobrina Claudia Gianoli Quesada, con 1,21%, mediante su sociedad Pifermano SpA, recibió US$ 33,8 millones.
El resto de los 12 mayores accionistas –encabezados por los controladores Eduardo Fernández León y Empresas Penta con un 28,74% cada uno– eran Banco de Chile, por cuenta de inversionistas no residentes (2,69%), LarrainVial corredores de Bolsa (2,23%), Banco Santander por cuenta de inversionistas extranjeros (1,77%) y Bice Corredores de Bolsa (1,75%), según la memoria de Banmédica de 2017. No fue posible saber si representaban a Alberto y Cirilo Gianoli Quesada, los dos hermanos de Claudia.