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agencia uno
Sector ortodoxo del PC inicia ajuste de cuentas contra sectores críticos de Cuba y cercanos a Boric
El PC enfrenta una dura fractura interna tras derrota presidencial, en la colectividad explican que intención de sectores duros de “perseguir” a ministros del gobierno apunta a controlar el partido, los votos de Jara y a un ajuste de cuestas con líneas poco ortodoxas.
A un mes de dejar el Gobierno, el Partido Comunista (PC) enfrenta su más fuerte quiebre interno tras la derrota electoral, agudizado por la crisis en Cuba. Al punto de que en sectores de la tienda califican a este período como el inicio de un largo ajuste de cuentas del sector más doctrinario comunista contra la facción llamada “borichista”, que mantiene un juicio crítico sobre las dictaduras de La Habana y de Caracas.
Las diferencias internas del PC llegaron a su nivel más alto desde los años 89 y 92, cuando una serie de dirigentes renunciaron a sus filas, entre ellos Fanny Pollarolo.
Esta semana la situación humanitaria que se mantiene en la isla caribeña, por el desabastecimiento de petróleo, reabrió el debate partidario acerca de si su régimen es una dictadura o “un sistema político distinto”.
La fractura tensa la cohesión partidaria y ha puesto en el centro de la polémica a la excandidata Jeannette Jara, su antecesor Daniel Jadue, y a figuras comunistas clave del Gobierno, como los ministros de Educación, Nicolás Cataldo; de Justicia, Jaime Gajardo, y de la Segegob, Camila Vallejo.
Fuentes de la colectividad afirman que se han reflotado temores de una “purga” política impulsada por la actual dirigencia que lidera el sector de Lautaro Carmona contra la generación más joven del PC y más cercana a puestos de poder en el Gobierno el Presidente Gabriel Boric y también en el Poder Legislativo.
“De un lado, la vieja guardia liderada por Lautaro Carmona y Juan Andrés Lagos, quienes respaldan al régimen castrista sin vacilaciones. Del otro, el ala denominada borichista, que incluye a figuras como Camila Vallejo, Nicolás Cataldo y Jaime Gajardo, quienes deben equilibrar su militancia con un Presidente que ya ha calificado a Fidel Castro como un dictador”, señala un conocedor del debate.
“Plantear una purga o una caza de brujas es ridículo. Es primera vez que lo escucho. El PC es hoy un objetivo para decir cualquier cosa”, comentó escuetamente una legisladora cercana a Carmona.
El primer round entre Jara y Figueroa
El 16 de enero pasado en un acto en Estación Central, Jeanette Jara afirmó a TVN que se encontraba “evaluando” la continuidad de su militancia en el PC.
Sus palabras emergieron solo horas más tarde de que la secretaria general del PC, Bárbara Figueroa, afirmara en Tele13 Radio: “no es secreto para nadie, lo difícil que fue la campaña (…), en términos de la relación con mi propio partido, y yo creo que hay momentos en los cuales uno tiene que tomar distancia y evaluar con mayor serenidad los efectos que esto tiene en tanto en el mundo de las ideas, como también en el sentir, en cómo uno se siente cómoda o no en un espacio”. En un abierto desafío a Jara.
El hecho llevó a dirigentes del PS “a abrir las puertas” a la ex abanderada oficialista y de paso, dicen, pasar la cuenta a la directiva comunista, puesto que los socialistas consideran que obstruyeron la campaña presidencial de Jara.
Esta semana el caso cubano agudizó los chat oficialistas y en los cuadros comunistas recordaron que en noviembre pasado Jara había afirmado en TVN que claramente el sistema “político cubano no era una democracia” en una entrevista con Pedro Carcuro.
Caza de brujas o defensa de la ortodoxia
Dentro de la colectividad explican que se ha identificado un sector denominado “borichismo”, compuesto por una camada de dirigentes jóvenes como Camila Vallejo, Karol Cariola y el ministro Nicolás Cataldo, los mismos integrantes del Grupo de los 6, como se denomina a la disidencia a Carmona.
Según fuentes internas, el grupo que llegó a ser el más poderoso dentro de las esferas del Gobierno, ahora más languidecido tras la derrota de Jara, estaría siendo objeto de una estrategia para quitarles espacio o “una chistka” en la nomenclatura soviética. Otros dirigentes lo interpretan como una forma para buscar presionar “bajo la lógica de la pureza comunista” para que definan si comparten que Cuba es una dictadura o algo diferente.
En ese contexto Jeannette Jara, indican en el oficialismo, se encuentra en una posición difícil. Si bien, carga con el capital político de haber encabezado una campaña con 5 millones de votos, internamente el sector más conservador del PC cree que es un momento para que adopte una postura.
“Después de una derrota electoral hay momentos en los cuales hay críticas, autocríticas, incluso pasadas de cuenta, pero eso tiene un tiempo y debería durar poco. Yo pienso en el futuro de Chile y tenemos que trabajar y eso es más que estar desangrando mutuamente. (…) siempre los tiempos que vienen con posterioridad son difíciles. Pero la verdad es que después se resuelven, yo diría, de forma contundente. Porque si ustedes ven, nosotros queremos recuperar la conducción del país en cuatro años más”, señaló Jeannette Jara, en Estación Central, en su última aparición pública.
Una conocedora de la tienda explica que es evidente que existe una intención de perseguir a quienes formaron parte del Ejecutivo para disputar el control de la conducción del partido y de la oposición, ya que Jara “obtuvo con ayuda de los demás partidos 5 millones de votos”.
Según comentan esta “lógica de caza de brujas” contra los ministros comunistas, embiste con el sentir de la base militante anónima y es mal evaluada por el mundo de la izquierda extrema. Mientras que el tema se utiliza internamente como una causa para determinar “quién es correcto y quién se aleja” dentro de las filas partidarias.
El trasfondo del quiebre ideológico
En el PC explican que mientras la vieja guardia del partido mantiene un apoyo irrestricto a regímenes como el de Cuba, clasificándolos como “democracia popular”, los cuadros más jóvenes y cercanos al Presidente Boric adoptan posturas críticas que son tildadas de “amarillas” por la directiva.
Para los sectores ortodoxos, cualquier matiz sobre la situación en Cuba o Venezuela es visto como una traición a la línea histórica, lo que intensifica la presión sobre ministros como Cataldo, a quien califican internamente de ser “más socialdemócrata” que los propios socialistas.
Dirigentes históricos recuerdan que esta no es la primera vez que el PC enfrenta una fuga de cuadros jóvenes. En 1989, una camada importante de la Juventud Comunista (incluyendo a figuras como Claudia Barattini) abandonó el partido denunciando el autoritarismo y el bloqueo de la directiva de la época, liderada entonces por Gladys Marín y su entorno, donde ya figuraba Lautaro Carmona.
Lautaro Carmona, Daniel Jadue, Carmen Hertz y otras diputadas de la colectividad prefirieron no dar su opinión sobre este tema a El Mostrador.
“Frente a cualquier tergiversación de nuestra línea política, es legítimo que cualquier militante manifieste su molestia o preocupación. (…) defender las posiciones del Partido, dar a conocer nuestra historia e identidad es un deber militante (…) Somos un partido antiimperialista, internacionalista y solidario con los pueblos que luchan por su autodeterminación (…) El internacionalismo proletario, como principio, es una de las columnas ideológicas del partido”, señaló el exdiputado Hugo Gutiérrez en una columna en El Ciudadano.