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Quién liderará la oposición y la política de alianzas: la razón oculta de la pelea interna en el PC PAÍS

Quién liderará la oposición y la política de alianzas: la razón oculta de la pelea interna en el PC

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Carlos Saldivia
Por : Carlos Saldivia Periodista de El Mostrador
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La disputa interna en el PC por el control del partido no solo es un ajuste de cuentas entre la mesa y los sectores más cercanos a Boric, sino que es también, explican, una lucha por la control y la forma de conducir la oposición durante la administración del Presidente electo Kast.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El PC enfrenta una “blitzkrieg” interna entre dogmáticos y “borichistas” por el control del partido y la conducción de la oposición. Con un oficialismo reducido al 27% en primera vuelta, figuras como Jeannette Jara evalúan su futuro ante la hostilidad interna, mientras el PS busca articular una unidad amplia que incluya a la DC para recuperar la mayoría social y volver a ser gobierno.La disputa interna en el PC por el control del partido, no solo es un ajuste de cuentas entre la mesa y los sectores más cercanos a Boric, sino que también, explican , una lucha por el liderazgo opositor.
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La blitzkrieg (o guerra relámpago) que divide al Partido Comunista (PC) -entre el sector más dogmático y los denominados “boricistas”- no solo apunta a un ajuste de cuentas interno tras la derrota presidencial, sino también a una lucha directa por el control de la futura oposición en el Congreso al Gobierno de José Antonio Kast.

Mientras figuras como Lautaro Carmona, Juan Andrés Lagos y Daniel Jadue mantienen una postura más doctrinaria, en el sector disidente, que lidera Jeannette Jara, Camila Vallejo, Daniel Núñez y Karol Cariola, apuestan por lograr una oposición amplia y con unidad de propósito para volver a La Moneda.

El debate estratégico divide al partido de la hoz y el martillo en dos caminos: Revival de Apruebo Dignidad y una posición de unidad amplia.

Dirigentes de los sectores de la “izquierda conservadora” aspiran a recuperar su identidad e ideario original y mantener su presencia en sindicatos y agrupaciones del proletariado.

Mientras que los líderes del sector denominado “boricista” advierten que, tras obtener solo un 27% en la primera vuelta, el espacio político del sector está “muy reducido” para reflotar un pacto con el Frente Amplio que excluya a la ex Concertación. Para este grupo, la única forma de recuperar La Moneda es ampliar el espectro hacia el Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana (DC).

Desde el actual oficialismo subrayan que todavía está pendiente una autocrítica profunda para entender por qué la ciudadanía los rechazó en las urnas, enfatizando que deben “salir a la calle a hablar con la gente” e interpretar realidades que han mutado.

“Esto responde a la sensación de que la alianza con el Gobierno saliente de Gabriel Boric no fue un buen negocio para ciertos sectores del PC. En consecuencia, se observa una tendencia de los partidos a abandonar el discurso nacional para ‘hablarle a su propia gente’, una táctica que les ha reportado mejores dividendos”, señala un conocedor del debate en el PC.

En el Congreso, la política de alianzas ya está dictando las reglas del juego. En el Senado, exintegrantes del pacto Apruebo Dignidad notificaron hace un par de semanas al PS que actuarán como un solo frente para negociar las comisiones y presidencias.

La batalla por el control de la oposición a Kast

A medida que se acerca el cambio de mando el próximo 11 de marzo, el panorama político entra en una fase de definiciones estratégicas donde el control de los partidos y de las alianzas parlamentarias definirán el tono opositor de los próximos cuatro años.

En la futura oposición la premisa es clara: quien controle el Partido Comunista, controlará una significativa parte de la oposición.

A medida que se intensifica el debate interno sobre la dirección futura del partido, se vuelve evidente que quien ejerza este control dictará la agenda del PC, pero además influirá decisivamente en el panorama de la oposición en su conjunto.

En el Parlamento, las opiniones del oficialismo actual se dividen. Por un lado, hay quienes abogan por una postura de “muro de contención”, obstruyendo cada paso del gobierno, mientras que otros ven la necesidad de facilitar acuerdos nacionales que puedan contribuir a un clima de cooperación en lugar de conflicto. Esta decisión crítica va a determinar el futuro de las bancadas opositoras, y además establecerá el tono de su respuesta a la agenda del Presidente electo J.A. Kast.

Conocedores del PC cuentan que en medio de este caos, el presidente de la colectividad, Lautaro Carmona, ha mantenido un prolongado silencio ante la fractura, consciente de que su postura pierde fuerza en un espectro de izquierda más amplio y ante la evaluación crítica del mundo moderado.

No obstante, su postura se desdibuja ante el Socialismo Democrático que evalúa críticamente el liderazgo de la facción más conservadora del PC.

El factor Bachelet en el debate de la futura oposición

Según explican en la tienda de calle París 873, el objetivo estratégico es claro: contrarrestar la fuerza del Partido Socialista (PS), que con sus siete senadores representa una “fuerza potente” que podría acaparar una vicepresidencia del Senado y la testera de un par comisiones clave, si el PC y el FA no actúan en bloque.

Uno de los puntos más críticos para el inicio del gobierno de Kast es su posible apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet en la ONU. Analistas sugieren que este sería el “negocio perfecto” para el nuevo mandatario: es más útil tener a la exmandataria en un cargo internacional que activa en la política local.

Si Kast decide apoyarla, generaría un escenario de “colaboración”, lo que podría forzar una actitud más “desprejuiciada” hacia la nueva administración de Palacio. Mientras que se evalúa que quitar el respaldo a la candidatura generaría más fácilmente la unidad de la oposición.

En la directiva socialista, encabezada por la senadora Paulina Vodanovic, coinciden en que la futura oposición debe proyectarse como una articulación colectiva capaz de agrupar desde el Frente Amplio y el Partido Comunista hasta la Democracia Cristiana.

Para el PS, este papel implica una “izquierda responsable” con capacidad para tender puentes hacia el centro político y privilegiar el entendimiento por sobre el enfrentamiento.

En esta línea, Vodanovic ha marcado distancia de una “izquierda woke”, según plantea, enfocándose en una agenda social que busque reducir las desigualdades mediante acuerdos nacionales amplios.

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