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Bautismo de fuego bajo el mar: el “Cablegate” que Kast no vio venir +Política

Bautismo de fuego bajo el mar: el “Cablegate” que Kast no vio venir

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La crisis por la infraestructura digital sorprendió al Presidente electo, cuyo programa no contemplaba el flanco geopolítico. El “gobierno de emergencia” quedó en pausa mientras la OPE navega entre Washington y Beijing.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El escándalo del cable Chile–China alteró la hoja de ruta de José Antonio Kast antes de llegar a La Moneda. La alerta de EE.UU. obligó a la Oficina del Presidente Electo a enfrentar una crisis no prevista en su programa, centrado en seguridad y migración. Sin experiencia en conflictos internacionales de alto voltaje, el nuevo gabinete deberá definir su pragmatismo frente a la disputa entre Washington y Beijing, bajo la mirada atenta del empresariado y en un tablero donde la tecnología es geopolítica.
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Al Presidente electo y su equipo se les derrumbó el programa antes de cruzar el umbral de La Moneda. Si bien el guion hasta ahora, con fuerte énfasis en seguridad y migración, parecía invulnerable a los embates cotidianos, todo se complejizó una vez que estalló el escándalo por el cable submarino chino. Realpolitik, argumentan los especialistas.

  • Aunque la detonación provino de la administración salientelas esquirlas del impacto terminaron por replegar el discurso del “Gobierno de emergencia” a un segundo plano.Una crisis que no figuraba en los manuales del nuevo gobernante y que deja a la Oficina del Presidente Electo (OPE) atascada entre dos superpotencias.

¿El motivo? Alertas de seguridad despachadas por Washington que miran con recelo la participación china en la infraestructura digital del Cono Sur. La advertencia pilló por sorpresa al Mandatario electo, en cuyo programa de gobierno no existe una sola mención a “fibra óptica”, “China” o “Estados Unidos”. Una situación difícil de resolver para alguien que prometió “multilateralismo soberano y pragmático” y que ahora figura atrapado en una trama geopolítica que nadie vio venir.

  • El problema no es solo diplomático, sino también de gestión. El gabinete seleccionado –admiten en su círculo– lo componen rostros nuevos sin experiencia en primera línea política, ni menos en resolución de crisis internacionales. No son animales políticos entrenados para resistir la presión de cancillerías poderosas, plantean algunas voces críticas.

José Antonio Kast está obligado a tomar decisiones que exceden sus promesas de campaña y que le exigirán poner a prueba su real pragmatismo. Cada jugada en el tablero geopolítico será escrutada bajo la lógica de seguridad internacional. Y si una pieza no encaja, puede colisionar con los intereses del gran empresariado, sector que observa con nerviosismo cómo se tensa la cuerda con su principal socio comercial: China.

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