+Política
Agencia UNO
La advertencia que dejó Judd: soberanía sí, pero con consecuencias
Más allá de la revocación de visas, el embajador de EE.UU. instaló una línea roja sobre el cable Chile–China, cuestionó la transparencia del Gobierno y dejó bajo presión el intercambio de información estratégica y la Visa Waiver.
La conferencia de prensa del embajador Brandon Judd, el martes de esta semana, dejó más que la revocación de visas a tres funcionarios del Gobierno de Gabriel Boric. Para quienes estuvieron en la embajada de la principal potencia mundial, lo verdaderamente sustantivo ocurrió en las frases que quedaron flotando entre advertencias, reproches y comparaciones regionales.
- La sentencia del diplomático sobre la soberanía de nuestro país fue clave: “Chile tiene el derecho soberano de tomar decisiones por sí mismo. Lo que no pueden elegir son las repercusiones”. A los periodistas presentes les quedó claro que no fue solo una definición diplomática. Fue una delimitación de poder.
- Washington reconoce la autonomía chilena, claro, pero a la vez instala la idea de que ciertas decisiones –en este caso, sobre infraestructura crítica vinculada al cable submarino hacia China– activan consecuencias que trascienden lo bilateral. Y durante el resto de la semana ya se vio con el retraso de una licitación en el puerto de San Antonio, que se dejó para julio. Algo así como para no tener más problemas por ahora. ¿La razón? Los principales oferentes eran empresas chinas.
Pero eso no fue todo, los 30 minutos en que el diplomático conversó con la prensa local mostraron también un segundo plano: el intercambio de información sensible.
Judd dejó entrever que en Washington existe preocupación sobre la capacidad de Chile para resguardar datos estratégicos, insinuando incluso que podrían revisarse “todos los espectros de intercambio de información”, incluidos programas con beneficios concretos para la ciudadanía. De inmediato se vino a la mente de los periodistas la Visa Waiver. Aunque dijo que hoy “está a salvo”, quedó implícitamente bajo presión. “Todo está en la mesa”, advirtió.
- Pero probablemente de lo que menos se ha hablado, y lo más delicado, fue la acusación política contra las autoridades de Gobierno: “No actuaron honestamente con nosotros”, dijo. El embajador no habló solo de diferencias técnicas, sino también de falta de transparencia del Gobierno saliente ante advertencias sobre ciberintrusiones y actores extranjeros “malignos” que han atacado empresas para beneficiar a actores económicos determinados.
- Así de vago, pero para quienes estuvieron ahí, quedó claro que seguía hablando de China. Todo esto, sin entregar nombres ni pruebas públicas, instalando una sombra de desconfianza institucional.
El Mostrador llevó también su pregunta:
¿Qué fin tiene sancionar a tres funcionarios que en pocos días dejarán sus cargos y no tendrán un rol decisivo en lo que viene respecto del cable Chile-China? ¿Se trata de un mensaje a la próxima administración? Judd señaló que no era ese el fin de lo hecho y negó que se trate de un mensaje al Presidente electo, José Antonio Kast.
Sin embargo el contexto es inevitable: a tres semanas del cambio de mando, la señal apunta hacia la nueva administración. Ante lo mismo, Judd expresó su expectativa de trabajar “abierta y honestamente” con el próximo Gobierno, haciendo el contrapunto inmediato e implícito con la administración actual.
- Lo que no se dijo explícitamente, pero quedó claro, es que la disputa por un cable submarino es en realidad un capítulo más de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China en el Pacífico Sur. El próximo Gobierno, en ese tablero, enfrenta una disyuntiva incómoda: ejercer su soberanía en un entorno donde las decisiones tecnológicas se han convertido en decisiones geopolíticas.
Inscríbete en el Newsletter +Política de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para informado/a con noticias precisas, seguimiento detallado de políticas públicas y entrevistas con personajes que influyen.