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Groenlandia en la mira de EE.UU.: ¿por qué es tan codiciada? SIN EDITAR Archivo

Groenlandia en la mira de EE.UU.: ¿por qué es tan codiciada?

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La soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia está reconocida internacionalmente, entre otras cosas, por una sentencia del Tribunal Permanente de Justicia Internacional de 1933. Además, desde el punto de vista económico, la isla depende en gran medida de Dinamarca.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a formular la pretensión de Washington de controlar Groenlandia: “Necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional; Dinamarca no está en condiciones de garantizarlo”.

Una publicación en redes sociales de Katie Miller muestra un mapa de Groenlandia con los colores de Estados Unidos. Y su esposo, Stephen Miller, jefe adjunto de Gabinete de Trump, puso en duda en una entrevista con CNN si Groenlandia pertenece legítimamente al socio de la OTAN Dinamarca. “¿En virtud de qué derecho Dinamarca controla Groenlandia? ¿Cuál es la base de su reivindicación territorial?”, planteó.

Dinamarca y varios países europeos reaccionaron con un rechazo contundente a estas nuevas afirmaciones. “He dejado muy claro cuál es la posición del Reino de Dinamarca, y Groenlandia ha reiterado en varias ocasiones que no desea formar parte de Estados Unidos”, dijo este lunes la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. “Lamentablemente, temo que haya que tomarse en serio al presidente estadounidense cuando dice que quiere Groenlandia”.

¿Qué tiene de especial Groenlandia?

Groenlandia es la isla más grande del mundo y tiene un tamaño comparable al de México, Arabia Saudí o la República Democrática del Congo, y aproximadamente la mitad de la superficie de la Unión Europea (UE). Sin embargo, en sus algo más de dos millones de kilómetros cuadrados viven apenas unas 60.000 personas. La mayoría pertenece al pueblo inuit kalaallit y reside en pequeños asentamientos costeros. Alrededor de un tercio vive en la capital, Nuuk.

Políticamente, Groenlandia forma parte de Dinamarca, miembro de la UE y de la OTAN, pero desde 2009 se administra en gran medida de forma autónoma. Solo la política exterior y de seguridad sigue decidiéndose en Copenhague.

Geográficamente, la isla se extiende desde el Atlántico Norte hasta el hielo permanente del Océano Ártico. El ochenta por ciento de la superficie terrestre de Groenlandia está cubierta por una capa de hielo. Solo las regiones costeras, un área ligeramente mayor que la de Alemania, están libres de hielo, al menos durante el verano.

Sin embargo, el calentamiento global está provocando una reducción gradual de las masas de hielo en todo el Océano Ártico: el interior de Groenlandia se está volviendo más accesible y las rutas marítimas a través del Ártico se vuelven navegables en ocasiones.

Como resultado, toda la región se está convirtiendo cada vez más en el foco de intereses geoestratégicos: por un lado, la explotación de los yacimientos de materias primas que se encuentran allí podría pronto ser más viable económicamente. Por otro lado, se están abriendo nuevas rutas marítimas tanto para buques mercantes como para buques de guerra.

¿Qué quiere Estados Unidos de Groenlandia?

Entre los recursos del subsuelo groenlandés figuran materias primas estratégicamente críticas como uranio, petróleo y gas natural, así como los dos mayores yacimientos conocidos de tierras raras del mundo. A ello se suman níquel, cobre, oro y grafito.

El gobierno de Groenlandia ha frenado en gran medida la explotación de tierras raras, uranio, petróleo y gas por motivos ecológicos en el marco de la autogestión. No obstante, es dudoso hasta qué punto esa política se mantendría si Groenlandia se separara de Dinamarca y -de la forma que fuera- pasara a estar bajo influencia directa de Estados Unidos.

Aunque muchos analistas citan los recursos naturales como un motivo clave del creciente interés estadounidense por Groenlandia, el presidente de EE.UU. lo niega y alude al valor geoestratégico de la isla. Poco antes de Navidad nombró a un enviado especial para Groenlandia. En una conferencia de prensa, Trump afirmó: “Necesitamos Groenlandia por la seguridad nacional, no por los recursos”.

Ya en 1951, al inicio de la Guerra Fría, Estados Unidos y Dinamarca firmaron un acuerdo de defensa que permitió a Washington construir la base aérea de Thule. Hoy la instalación también sirve para la vigilancia espacial y desde 2023 se denomina Pituffik Space Base. Se la considera un pilar central del sistema estadounidense de alerta temprana ante lanzamientos de misiles. El Ártico está considerablemente más cerca de Eurasia -con China, Rusia y también Corea del Norte- que el territorio continental de Estados Unidos.

¿Es nuevo el interés de EE. UU.?

El interés estadounidense por Groenlandia no es en absoluto nuevo. Ya en 1867 -el año en que Estados Unidos compró Alaska a Rusia- políticos estadounidenses barajaron la anexión de Groenlandia e Islandia. El 1 de julio de 1868, periódicos de EE. UU. informaron que el entonces secretario de Estado William Henry Seward estaba a punto de cerrar la compra de Groenlandia por 5,5 millones de dólares en oro. El acuerdo fracasó, pero la idea persistió durante décadas. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania ocupaba Dinamarca, Estados Unidos asumió de hecho el control de Groenlandia, aunque al final del conflicto la devolvió a Dinamarca.

Todavía en 1955, asesores de seguridad intentaron convencer al entonces presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower de comprar la isla. Sin embargo, con el tratado de defensa de 1951, Dinamarca ya había concedido a Estados Unidos un margen de actuación tan amplio que el gabinete consideró demasiado arriesgado, en términos diplomáticos, avanzar en esa dirección.

La idea no quedó enterrada, pero pasó a debatirse en gran medida a puerta cerrada. Fue Donald Trump quien la devolvió al centro del debate durante su primera presidencia (2017–2021). En agosto de 2019, Trump canceló a última hora una visita de Estado prevista a Copenhague después de que la primera ministra Frederiksen calificara de “absurda” la idea de vender Groenlandia a Estados Unidos.

Al inicio de su segundo mandato, a comienzos de 2025, Trump reiteró su planteamiento. Incluso ante preguntas directas, no descartó ni la presión económica ni una anexión por la fuerza.

¿De dónde procede la reivindicación de Dinamarca sobre Groenlandia?

Dinamarca colonizó Groenlandia, habitada por pueblos inuit, hace unos 300 años; en 1721, Dinamarca-Noruega envió la primera misión de expedición. La etapa colonial en la isla terminó en 1953, cuando Groenlandia pasó a formar parte del Reino de Dinamarca. En 1979, Copenhague concedió a Groenlandia la autoadministración, y una ley de 2009 reforzó su autonomía.

La soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia está reconocida internacionalmente, entre otros, por una sentencia del Tribunal Permanente de Justicia Internacional de 1933. Además, desde el punto de vista económico, la isla depende en gran medida de Dinamarca.

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