Gastronomía
Incendios forestales golpean zona vitivinícola del centro sur y obligan a suspender actividades
El centro sur de Chile vive días críticos marcados por incendios forestales de rápida propagación, vientos intensos y alertas de evacuación que han alterado profundamente la vida de comunidades rurales completas. En medio de esta emergencia, el mundo del vino —y especialmente el de los pequeños viñateros del secano interior— vuelve a quedar en primera línea de impacto, justo en uno de los momentos más relevantes de su calendario anual.
Entre el 16, 17 y 18 de enero, Quillón se encontraba desarrollando el concurso Itata Wine Awards 2026, con jornadas de catas combinado con charlas especializadas y espacios de intercambio profesional, ademas de una fiesta abierta al público, en un esfuerzo sostenido por consolidar este certamen como un referente vitivinícola del sur y una plataforma real de visibilización para productores locales.
Sin embargo, el escenario cambió abruptamente. La tarde del sábado una nube de humo comenzó a rodear la zona mientras los teléfonos comenzaron a sonar de forma simultánea con diversas alertas de evacuación. En minutos, nuevos focos se multiplicaban por una combinación compleja de calor -37 grados- y un viento fuerte. Todas las actividades fueron suspendidas, incluyendo la premiación donde varios de los participantes comenzaban a ver afectadas sus terrenos, casas o bodegas.
Y mientras el fuego aun no está del todo controlado, el impacto ha llevado a otras suspensiones en la zona. El 27° Concurso del Vino de Ránquil 2026, programado para el próximo 24 de enero bajo el Puente Ñipas, fue oficialmente postergado hasta nuevo aviso, afectando no solo a la tradicional competencia de vinos, sino también áreas tradicionales como cocinería, artesanía y espacios familiares. Un golpe significativo para una comuna donde este evento cumple un rol social, cultural y económico clave.
La tragedia, sin embrago, ha afectado a mas regiones. En la Región de La Araucanía, la Fiesta de la Vendimia de Purén, en su primera versión 2026, logró inaugurarse el sábado 17 de enero, con reconocimiento a productores, artesanos y colaboradores, además de pabellones gastronómicos, de artesanía y vino. No obstante, la jornada del domingo 18 debió ser suspendida, ante la fragilidad de estas celebraciones frente a la emergencia climática y territorial.
Festividades y tradiciones que buscan impulsar el verano y atraer turistas se han visto así complicadas, además en un contexto complejo para la industria del vino chileno marcada por caída en el consumo, presión de costos, menor acceso a mercados y escaso apoyo estructural a los pequeños productores.
Para los viñateros de escala familiar, los incendios no solo amenazan la cosecha o la infraestructura, sino la continuidad de su producción. Así, mientras bomberos y brigadistas trabajan sin descanso en la zona, el sector vitivinícola del sur vuelve a enfrentar una pregunta de fondo: cómo sostener una actividad patrimonial, diversa y profundamente ligada al territorio, en un escenario de crisis climática y económica que se repite año tras año.