Gastronomía
Créditos: El Mostrador.
Infusiones frutales: la tendencia que refresca el verano y reinventa el consumo de té en Chile
Con blends frutales, versiones frías y usos que van desde el iced tea hasta la coctelería, las infusiones se consolidan como una alternativa refrescante y saludable para enfrentar las altas temperaturas, sin perder el tradicional ritual del té en Chile.
En Chile, el té no es solo una bebida de invierno. Forma parte de la rutina diaria de miles de personas, que lo consumen a cualquier hora y sin importar la temperatura. Incluso durante la primavera y el verano, su presencia se mantiene firme en hogares, oficinas y espacios de trabajo, consolidando una cultura que valora tanto su sabor como sus propiedades.
Con la llegada de los días más calurosos, las preferencias comienzan a adaptarse. En ese escenario, las infusiones frutales se posicionan como una de las principales tendencias para refrescarse sin renunciar al ritual del té. Su versatilidad permite disfrutarlas tanto calientes como en versiones frías, dando paso a preparaciones como el popular iced tea, cada vez más presente en el consumo local.
En línea con este fenómeno, la marca Té Basilur lanzó una colección de té negro Premium con blends frutales pensados especialmente para el verano. “esta línea es muy recomendada para las estaciones más calurosas, ya que son creados con frutas y sabores naturales, características que las hacen ser muy frescas y agradables para combatir las altas temperaturas. Además, para este verano hay una tendencia a consumir infusiones frutales que también permiten prepararlas calientes o frías y refrescarse de una manera más natural y saludable”, explica Rodrigo Treguear, representante de Té Basilur en Chile.
La preparación de estas infusiones frías es sencilla y no requiere conocimientos especiales. Basta con infusionar una bolsita del té frutal favorito durante cuatro o cinco minutos en agua fría. Puede hacerse en una taza individual o en un jarro para consumir durante el día, y se puede complementar con hielo para potenciar su efecto refrescante. Esta facilidad ha contribuido a que cada vez más personas incorporen estas bebidas a su rutina estival.
Los seis tés frutales que no pueden faltar este verano
En medio de este auge, algunas combinaciones destacan por su sabor, frescura y versatilidad. Pensadas para acompañar las altas temperaturas, estas infusiones buscan transformar la tradicional taza de té en una experiencia más ligera y revitalizante.
La primera opción es Limonada, hierbas y manzana, una infusión sin cafeína, refrescante y natural, ideal para consumir con abundante hielo en cualquier momento del día. Le sigue Té negro, frutillas y kiwi, una mezcla que combina té negro de Ceilán con la dulzura de las fresas y la acidez del kiwi, logrando un perfil afrutado y equilibrado.
Otra alternativa es Noni, hierbas y flores, que ofrece una experiencia tropical marcada por el contraste entre la acidez de la naranja, la dulzura frutal y el carácter exótico del noni. En tanto, Frutos del bosque es una infusión descafeinada que integra rosa silvestre, hibisco, granada, naranja, maracuyá, limón y aromas frutales, dando como resultado una combinación agridulce pensada para acompañar las tardes de verano.
También destaca Té negro y mandarinas, una propuesta de perfil cítrico, donde el sabor de la mandarina se complementa con un delicado toque de vainilla dulce y cremosa. Finalmente, Té negro, mango y piña apunta a quienes prefieren sabores intensos y tropicales, con una mezcla marcada por la dulzura natural de estas frutas.
Más allá de su consumo tradicional, estas infusiones han ampliado su presencia en otras preparaciones. Así lo destaca Rodrigo Treguear, quien agrega que “este tipo de infusión fría es muy versátil, ya que con ellos también se pueden preparar smoothies, granizados, e incluso usar en coctelería aportando un sabor único y diferente”.
De esta manera, los tés frutales se consolidan como una alternativa fresca, saludable y creativa para enfrentar el verano, reafirmando su lugar en los hábitos de consumo de los chilenos y adaptándose a nuevas formas de disfrutar una bebida que ya es parte de su identidad cotidiana.