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Créditos: El Mostrador
No todas son iguales: expertos analizan los beneficios reales de las mantequillas de frutos secos
Aunque las mantequillas de frutos secos se han popularizado como opción saludable, especialistas advierten que no todas ofrecen los mismos beneficios. La evidencia sigue favoreciendo a los frutos secos enteros, aunque estos untables pueden integrarse a una dieta equilibrada si no contienen aditivos.
Durante los últimos años, las mantequillas de frutos secos han dejado de ser un alimento asociado únicamente a la infancia o a preparaciones rápidas para instalarse en la dieta de muchos adultos que buscan alternativas naturales, nutritivas y versátiles. Sin embargo, especialistas advierten que no todas las opciones ofrecen los mismos beneficios y que su perfil saludable depende de factores como los ingredientes añadidos, el tipo de fruto seco utilizado y la forma en que se incorporan en la alimentación diaria.
De acuerdo con información del portal británico BBC, no existe evidencia científica concluyente que demuestre ventajas claras entre las distintas variedades de mantequillas de frutos secos, lo que abre interrogantes sobre sus beneficios reales, especialmente considerando su alta densidad calórica.
Frutos secos enteros: la evidencia más sólida
A diferencia de sus versiones untables, los frutos secos enteros cuentan con décadas de respaldo científico. Aunque son alimentos calóricos, diversos estudios han demostrado que su consumo regular se asocia a una reducción significativa del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de algunos tipos de cáncer.
Los especialistas explican que estos efectos protectores se relacionan principalmente con su contenido de fibra y grasas saludables.
Sin embargo, cuando se analizan las mantequillas elaboradas a partir de estos mismos frutos, la evidencia es menos clara. Un estudio publicado en 2019, que analizó los hábitos alimentarios de más de 500.000 personas, concluyó que solo el consumo de frutos secos enteros —y no el de mantequilla— se asociaba con una menor incidencia de cáncer y enfermedades cardíacas. Los autores del estudio también señalaron que quienes consumen mantequilla de cacahuate suelen presentar otros hábitos de vida menos saludables.
Procesamiento y absorción de nutrientes
El paso del fruto seco entero a mantequilla implica un procesamiento relativamente simple que incluye tostado, blanqueado y molienda. Según Kevin Whelan, profesor de King’s College London, este proceso apenas reduce el contenido de fibra, salvo la que se pierde cuando se elimina la piel del fruto seco.
No obstante, la transformación física sí modifica la forma en que el organismo absorbe los nutrientes.
Al masticar un fruto seco entero, solo una parte de sus células se rompe, lo que limita la cantidad de grasas y proteínas disponibles para ser absorbidas. Como explica Wendy Hall, especialista en ciencias nutricionales de la misma institución, las paredes celulares de algunos frutos secos —como las almendras— son especialmente resistentes, por lo que una parte importante de sus nutrientes atraviesa el sistema digestivo sin ser completamente absorbida.
En cambio, cuando los frutos secos se muelen para producir mantequilla, muchas más paredes celulares se rompen, liberando una mayor cantidad de grasas y nutrientes que el cuerpo puede absorber con mayor facilidad.
Según BBC, investigaciones recientes realizadas en Estados Unidos han demostrado que el contenido calórico efectivo de los frutos secos enteros es menor al que indican las etiquetas. Las nueces, por ejemplo, tendrían un 21 % menos de calorías absorbibles; las almendras, un 20 % menos, y los pistachos, cerca de un 5 % menos. En las mantequillas, en cambio, los nutrientes están más disponibles, lo que podría traducirse en una mayor absorción calórica.
La textura también marca diferencias
La textura del producto también puede influir en su perfil nutricional. Las mantequillas de frutos secos más suaves tienden a liberar una mayor cantidad de grasas y nutrientes durante la digestión, mientras que las versiones crujientes conservan más células intactas.
De acuerdo con Terri Grassby, experta en ciencia de alimentos de la Universidad de Surrey, la estructura y el grosor de las paredes celulares varían entre distintos frutos secos, lo que también modifica la cantidad de nutrientes que se vuelven accesibles después del procesamiento.
El factor clave: los ingredientes añadidos
Más allá del tipo de fruto seco, la diferencia más importante entre una mantequilla saludable y una menos recomendable suele estar en los ingredientes adicionales.
Muchas cremas comerciales incorporan sal, azúcar o aceites —como el de palma— para mejorar su sabor y textura, lo que puede elevar el contenido de grasas saturadas y sodio.
Las mantequillas que contienen únicamente el fruto seco molido, sin aditivos, mantienen un perfil nutricional muy similar al del alimento original. En estos casos, la separación visible del aceite en el envase suele ser una señal de que se trata de un producto más natural.
Aunque pequeñas cantidades de azúcar no necesariamente convierten a estas cremas en alimentos poco saludables —especialmente si reemplazan snacks más azucarados—, el exceso de sal sí podría contrarrestar los beneficios cardiovasculares.
Cómo elegir una opción más saludable
Para aprovechar mejor los beneficios de estos productos, Claire Berryman, profesora de nutrición humana en Florida State University, recomienda elegir mantequillas elaboradas en su forma más pura, evitando aquellas con añadidos como sal, azúcar o aceites.
En línea con esta recomendación, sostiene que lo más importante al comparar mantequillas de frutos secos es revisar qué ingredientes adicionales contiene el producto.
Los especialistas también aconsejan preferir mantequillas elaboradas con frutos secos enteros y con piel, ya que esto aumenta el aporte de fibra y micronutrientes. Además, sugieren variar el tipo de fruto seco que se consume, porque cada uno aporta distintos nutrientes esenciales.
Un alimento que puede encajar en una dieta equilibrada
Las mantequillas de frutos secos también pueden ser una alternativa interesante para sustituir snacks menos saludables, especialmente si se combinan con panes integrales u otros alimentos ricos en fibra.
Según Rachel Brown, profesora en nutrición humana de la Universidad de Otago, consumir mantequillas como snack puede resultar positivo si desplaza opciones menos saludables, y el acompañamiento resulta clave: combinarlas con pan integral mejora el valor nutritivo, a diferencia de consumirlas con productos refinados.
En última instancia, los expertos coinciden en que no hay razón para temer su aporte calórico. Consumidas con moderación y dentro de una dieta variada, las mantequillas de frutos secos pueden formar parte de una alimentación equilibrada sin representar un riesgo para el peso corporal.