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Águilas de Jesús: La red evangélica que nació en Concepción y que ya llegó al poder Investigación Archivo

Águilas de Jesús: La red evangélica que nació en Concepción y que ya llegó al poder

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Partieron hace 25 años y en breve conquistaron la presidencia de los estudiantes de la U. de Concepción. Hoy ya cuentan con un alcalde, una parlamentaria y, a contar de marzo, con la ministra de la mujer, la pastora Judith Marín, quien se hizo parte del grupo en la U. de Santiago.


Con presencia en 51 sedes universitarias, personalidad jurídica como ministerio religioso y vínculos con figuras del mundo político, Águilas de Jesús se convirtió en uno de los movimientos evangélicos más influyentes del país. Estrechamente vinculado al Partido Social Cristiano —hoy, parte de la coalición del Presidente electo, José Antonio Kast—, el movimiento lleva más de dos décadas en la vida pública y ya cuenta con importantes cuotas de poder, incluyendo a una ministra.

En efecto, la pastora Judith Marín (PSC) la futura ministra de la Mujer y la Equidad de Género se forjó como dirigenta política y religiosa hace más de una década, cuando era estudiante de la Universidad de Santiago (Usach) y formó parte de la primera generación de Águilas de Jesús en ese ella, luego de que dicho movimiento hubiera nacido en 2001 al interior de la Universidad de Concepción (UdeC), donde el actual alcalde de Concepción, el también pastor Héctor Muñoz, llegó a ser presidente de la Federación de Estudiantes (FEC) en 2005.

De hecho, en la página web de la organización casi todas las imágenes de fondo son fotografías del campus central de la UdeC.

Fe, comunidad y organización

La iglesia, de un azul descascarado y apariencia de casa, parece ocultarse en el paisaje. Desde afuera no hay símbolos llamativos ni carteles políticos. Solo una puerta abierta y el sonido amplificado de un coro que se repite una y otra vez: “Tú eres bueno, Dios es bueno”. Son las 20 horas en Puente Alto y comienza una nueva reunión de las águilas, en una de las dos iglesias a las que asiste regularmente Judith Marín, quien no está presente, pero es nombrada con naturalidad. “La pastora Judith”, la llaman.

Dentro del recinto hay luz cálida y paredes de madera. Al fondo, un telón azul y una pantalla con las letras de las canciones. Las sillas están dispuestas para unas 70 personas, aunque no han llegado más de 30. Tres menores vestidas de blanco danzan en el centro. La mayoría de los asistentes son jóvenes, niños y adolescentes. Todos parecen conocerse.

A un costado, la pastora Dorita Olivera observa la escena, a la espera de su entrada.

–Somos muy cercanos con la pastora. Trabajamos con un grupo de pastoras, somos compañeras. Es una mujer de Dios –dijo días antes al teléfono, en referencia a Judith Marín–. Hemos compartido junto a otros ministros públicos. Creemos que realmente nos va a representar.

La reunión avanza hacia un sermón que se extenderá por casi dos horas. Una analogía se repetirá durante la noche: la desnutrición espiritual. “¿Cuántos son inconstantes con el servicio espiritual?”, pregunta al público. “No necesitamos una casa desordenada. Necesitamos una casa donde gobierne la presencia del Espíritu Santo”.

Para entender este mundo, advierte la Premio Nacional de Periodismo María Olivia Mönckeberg (autora, entre muchos otros, del libro En el nombre de Cristo, poder evangélico en Chile), es necesario abandonar la idea de la iglesia evangélica como un espacio limitado al culto dominical.

–Hay que entender que los evangélicos, sobre todo de movimientos pentecostales, tienen una vida comunitaria muy intensa. No es solo ir a la iglesia el domingo. Los niños van a escuelas dominicales, hay actividades durante la semana, formación constante. Se trata de una manera de vivir –explica.

No es un fenómeno reciente. Desde mediados del siglo XX, la población evangélica ha tenido un crecimiento lento, pero sostenido. Según el último Censo 2024, el 16% de la población chilena se identifica como evangélica, con mayor concentración en las regiones de La Araucanía, Biobío, Los Ríos y la Región Metropolitana. Es en esos territorios donde Águilas de Jesús ha construido su base social.

Concepción: el punto cero

Las Águilas de Jesús fueron fundadas en 2001 en la Universidad de Concepción por un grupo de estudiantes evangélicos que luego adquirirían relevancia política: Francesca Muñoz, quien se convertiría en la primera diputada evangélica del país; su esposo Héctor Muñoz, hoy alcalde de Concepción; Cynthia Leighton, futura seremi del Trabajo durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera; y Antaris Varela, parte de la primera generación del movimiento, figuras que luego se vincularían al PSC.

Su doctrina la basaron en

El primer cruce explícito con la política llegó en 2005, cuando Héctor Muñoz fue elegido presidente de la FEC, convirtiéndose en el primer evangélico en liderar esa organización y no solo eso: fue el primer presidente de la FEC de derecha desde los años ’90 en adelante.

—Me impresionó muchísimo ver en ese campus, donde había nacido hasta el MIR, letreros como “Vamos con Jesús” o “Acércate a Jesús” —recuerda Mönckeberg.

Las Águilas de Jesús comenzaron a expandirse por universidades de todo el país, desde la Universidad de Tarapacá en Arica hasta Inacap en Punta Arenas.

Gabriel Fuentealba Beltrán, excandidato a Consejero Regional del PSC, y hoy presidente nacional del Colegio de Profesores y Profesionales de Chile, fue parte de la Águilas de Jesús durante la primera generación.

—Provengo de Lota, una comuna con fuerte identidad social y sindical, donde la iglesia evangélica ha tenido históricamente un rol relevante. En Concepción encontré un ministerio universitario cristiano ordenado, exigente, conectado con la realidad social. No era un grupo improvisado— relata.

Las prácticas incluían oración, formación bíblica, acompañamiento personal y trabajo en equipo. La exigencia era alta, especialmente para estudiantes que combinaban estudios y trabajo. “Se ponía énfasis en el carácter, la disciplina, la coherencia entre fe, estudio y vida pública”, dice Fuentealba.

El tránsito hacia la política estuvo presente desde el inicio. “Al participar en federaciones estudiantiles fue necesario comprender políticas públicas y procesos institucionales. No fue abandonar lo religioso, sino asumir un rol ciudadano”, dice Fuentealba.

El vuelo a Santiago

La llegada de las Águilas de Jesús a Santiago no fue abrupta ni masiva. Según quienes participaron en ese proceso, se trató de una expansión gradual, intentando replicar la experiencia de Concepción.

Uno de los hitos fue la campaña “346”, orientada a generar presencia comunal a nivel nacional mediante el voluntariado. Se instalaron 50 mil afiches gigantes con el mensaje “Vuélvete a Cristo”, en las 346 comunas del país.

En Santiago, la primera universidad tradicional donde llegó el movimiento fue la Universidad de Santiago. Judith Marín, fue una de sus fundadoras, según dijo para El Desconcierto: “comenzamos hace cinco años con la obra acá en la Usach y Dios nos habló de ir avanzando a las otras universidades. Con los años abrimos la (Universidad) Católica con Germán, que ahora es académico de una universidad en Arequipa”.

Tras ello, señala, “luego Dios nos dijo que apuntáramos al pez más gordo del país: la Universidad de Chile. Ahí fue difícil por el contexto y porque nadie estudiaba, pero lo logramos hacer”.

Hoy en día, el movimiento tiene presencia en Santiago en las universidades de Chile, Santo Tomás, Católica, Tecnológica Metropolitana, Finis Terrae y de Santiago.

En esta última, en 2024, la lista “Únete al Cambio” integrada completamente por estudiantes vinculados al movimiento, obtuvo el 17,45% de los votos en la elección de la federación estudiantil.

Para Edgardo Mejía, estudiante de Historia en la UC y dirigente del Grupo Bíblico Universitario, la diferencia entre Águilas de Jesús y otros movimientos evangélicos universitarios no es solo doctrinaria, sino estructural. Explica que funcionan con una lógica centralizada y una trayectoria que, en varios casos, desemboca en el Partido Social Cristiano.

—A mí me han invitado cuatro veces a militar en el Partido Social Cristiano. Todas desde personas vinculadas a Águilas de Jesús —afirma.

Un elemento que Mejía considera distintivo es la adaptación del discurso según el tipo de universidad: “En la Usach son muy explícitos con su agenda política social pero, por ejemplo, en la Católica, sorprendentemente, ellos no son tan efusivos con ese mensaje político. Básicamente se dedican a cuestiones puramente religiosas y no tanto políticas, al menos externamente, como en la publicidad hacia el medio”.

“Son grupos que en general tienden a actuar de una manera bastante proselitista, con gran énfasis en la difusión tanto de su propio mensaje como del grupo en sí mismo”, agrega Mejía.

El fenómeno se desarrolla en un contexto institucional particular: tanto el rector anterior como el actual rector suplente de la Universidad de Santiago son evangélicos: Rodrigo Vidal, y su sucesor interino, Cristián Muñoz, con metodistas pentecostales.

Durante su gestión, Vidal nombró en altos cargos a académicos evangélicos. El 13 de noviembre, el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel) anuló su elección como rector y ordenó la realización de nuevos comicios y la destitución de Vidal, tras lo cual asumió como rector suplente el entonces prorrector Cristián Muñoz Canales, decano de la Facultad de Administración y Economía.

“Profesores me han comentado que eso puede haber tenido que ver con el hecho de que dentro de la universidad también se sintiera más posible estar ahí para los jóvenes evangélicos”, explica María Olivia Mönckeberg.

De la fe a la política

En 2010, Héctor Muñoz, Francesca Muñoz y Cynthia Leighton formalizaron el Ministerio Evangelístico Águilas de Jesús, con personalidad jurídica. “Es una entidad religiosa con derecho público”, señala Mönckeberg, quien descubrió su existencia revisando el Diario Oficial. “Los ministerios tienen diferencias con las iglesias, pero son de marcada índole religiosa. Y participan en otra iglesia pentecostal”.

Con el tiempo, esa experiencia confluyó en proyectos políticos más formales. El Partido Social Cristiano (PSC) se convirtió en una de las expresiones de ese tránsito. Ligado a sectores evangélicos conservadores y aliado a José Antonio Kast, el PSC forma parte de su coalición. En campañas anteriores, militantes y adherentes de Águilas de Jesús participaron en la recolección de firmas para su candidatura.

Edgardo Mejía, identifica un patrón desde su cercanía: “Es gente que parte su participación política cuando entra a su período universitario en Águilas de Jesús y después se integran profesionalmente a la política pública por medio del Partido Social Cristiano. Ese es el patrón que se repite”.

A varios kilómetros de Puente Alto, en la comuna de Renca, se encuentra otro punto clave: una iglesia que se ubica a un costado de la caletera, cerca de torres de alta tensión que emiten un zumbido constante. Es la sede principal de una red apostólica, que congrega a distintas iglesias del mismo circuito.

Aquí han participado figuras públicas en distintas actividades. Entre ellas, la futura primera dama María Pía Adriasola, quien asistió junto a Judith Marín y otros concejales a un encuentro religioso. En otras ocasiones, también se ha visto a la exministra Karla Rubilar.

Los martes son días de “intercesión”: jornadas dedicadas exclusivamente a la oración. En este día, la asistencia suele ser baja. Los participantes pasan uno a uno al micrófono para elevar peticiones. Cuando toma la palabra el pastor, el mensaje vuelve sobre temas recurrentes: la familia, el matrimonio, el orden moral. “¿Por qué hay tantas separaciones hoy? Porque no le preguntamos al Señor”, dice.

Las Águilas de Jesús no se quedaron en un solo lugar. Además de las universidades, hoy tienen vínculos con iglesias y redes evangélicas en el extranjero. “No es que les importe tanto ganar una elección. Les importa marcar presencia e instalar ideas. Lo relevante es la red”, resume María Olivia Mönckeberg.

Según la página web de las águilas, han fundado ya dos iglesias en Estambul (Turquía) y otra en Santa Fe (España). Asimismo, cuentan con una misión en Francia y enviaron a un matrimonio a Ucrania, donde dicen que “se espera iniciar un trabajo evangelístico en universidades y establecer una obra para discipular y formar nuevos seguidores de Cristo, extendiendo así el amor de Dios en tiempos de aflicción”.

A nivel universitario, dicen estar en casas de estudios superiores de Bolivia, Perú, Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, México y España, y en Chile su sede principal es la iglesia “Reconcíliate con Dios”, ubicada en calle Maipú, en el centro de Concepción.

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