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Colonia Dignidad: nuevo búnker y otras zonas de la secta son declarados sitios de memoria Investigación Archivo

Colonia Dignidad: nuevo búnker y otras zonas de la secta son declarados sitios de memoria

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Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso Prieto Unidad de Investigación de El Mostrador.
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Últimos hallazgos realizados por la Justicia, en el contexto del Plan Nacional de Búsqueda, fueron incluidos dentro del polígono de lugares que deben ser protegidos al interior de la secta. Se trata de zonas en las cuales se cometieron crímenes de lesa humanidad.


Una serie de lugares ubicados al interior del predio principal de la secta de Colonia Dignidad, varios de ellos encontrados en los últimos años, en las faenas del Plan Nacional de Búsqueda y en medio de las diligencias realizadas por la ministra en visita Paola Plaza, fueron recientemente declarados como sitios de memoria por el Consejo de Monumentos Nacionales.

De ese modo, se amplía el perímetro de memoria que ya existía en ese sentido y que estaba enfocado en varias construcciones del pueblo de la colonia (donde se ubica, por ejemplo, la tristemente famosa bodega de papas, donde eran recluidos los prisioneros políticos) y en el sector de Chenco, donde fueron inhumados los restos de al menos 30 personas detenidas en distintas partes del país, cuyos cuerpos fueron removidos en 1978, cuando Augusto Pinochet dio la orden de esconder los restos de los detenidos-desaparecidos, en lo que se denominó en clave “Operación retiro de televisores”.

Por los testimonios prestados por los mismos colonos en distintas causas judiciales, hoy se sabe que la mayoría de los cuerpos fueron extraídos desde las fosas comunes que existían en el sector de Chenco y que luego fueron trasladados en un camión hasta las orillas del río Perquilauquén, donde fueron quemados por espacio de una semana, en una suerte de parrilla gigante. Los restos óseos que quedaron fueron posteriormente lanzados al suelo y triturados con una retroexcavadora. El resultado de aquella faena fue, al final, arrojado al caudal del río y también al estero El Hualle.

Es por ello que dos de los lugares que fueron declarados como sitios de memoria fueron precisamente las orilla del río Perquilauquén y del estero El Hualle, en la zona donde fueron exterminados los restos de las víctimas. 

Los túneles secretos

Asimismo, fue declarado como sitio de memoria el búnker descubierto en septiembre de 2024 en el acceso al enclave. Se trata de una estructura de control camuflada en el bosque, que cuenta con una puerta metálica de acceso y que tiene cerca de 20 metros de largo. En su interior, como lo evidencian las fotos dadas a conocer por El Mostrador, existe una serie de tuberías, cables y cajas eléctricas, así como un sistema hidráulico que se piensa estaba diseñado para levantar una parte del camino de acceso a la colonia e impedir así el paso –por ejemplo– de la policía. 

Dicho túnel, que fue periciado por la ministra Plaza junto a detectives y peritos de la PDI, cuenta también con un brazo de unos cinco metros de extensión.

Junto a ese búnker, las faenas investigativas realizadas por la magistrada permitieron descubrir otro, una construcción que desciende cinco metros hacia abajo y que se cree era parte del complejo sistema de vigilancia con que contaba la secta dirigida por Paul Schäfer. 

Del túnel vertical solo sobresale en la superficie una mirilla, que no es visible a simple vista. Muy cerca de la estructura la PDI encontró una “piedra” que en realidad es una cámara escondida en el interior de un polímero que simula ser una formación natural. A partir de 1996, cuando comenzaron los allanamientos en la colonia, debido a las denuncias por abusos sexuales en su interior, la policía civil halló varios de dichos artilugios.

Dentro de las pesquisas realizadas por la ministra y la PDI en los últimos años también se encontró finalmente el lugar donde operaba la desaparecida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) dentro del recinto. Se trata del llamado Hildegard Halle (“el galpón de Hildegard”), un recinto hoy abandonado, ubicado al inicio del enclave, y que en su parte trasera contaba con una rampa en la cual llegaban las camionetas de la DINA, que estacionaban allí aculatadas, a fin de bajar a los prisioneros, como lo reconoció una de las víctimas de la colonia, Erick Zott, en febrero de 2025.

Además de las orillas del río y el estero, así como del primer búnker, el Consejo de Monumentos Nacionales declaró otros lugares de la colonia como sitios de memoria, pero no se dieron a conocer, dado que en este momento forman parte de las investigaciones que lleva adelante la ministra en visita.

Al respecto, la subsecretaria de Patrimonio Cultural, Carolina Pérez, señaló que  “la primera declaratoria de Colonia Dignidad (en 2016) es un hito importantísimo de reconocimiento simbólico por parte del Estado respecto a este espacio. La nueva información que hemos ido conociendo hoy permite poder pensar en esta ampliación de polígono para abarcar de manera muchísimo más certera los espacios de represión y horror. Para nosotros ha sido muy importante poder trabajar en torno a una memoria que es fundamental para Chile y que no podemos olvidar, ya que siempre se puede retroceder y repetir los errores terribles del pasado”.

La asociación Colonia Dignidad

Al respecto, Margarita Romero, presidenta de la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad, indicó que “nuestra asociación hizo una solicitud a la Subsecretaría de Patrimonio, para ampliar lo que había sido declarado en el año 2016, cuando se declararon espacios de la ex Colonia Dignidad correspondientes a 182 hectáreas, pero nuestra solicitud iba en el sentido de incorporar otros espacios que en los últimos años habían sido señalados también como lugares de interés para las organizaciones de víctimas y de derechos humanos, y también, posteriormente, por el Plan Nacional de Búsqueda”.

De ese modo, detalló que “con las últimas investigaciones, con la recopilación de testimonios, llegamos a conocer lugares como la orilla del río Perquilauquén, donde fueron lanzadas las cenizas de los restos de las víctimas que colonos confesaron haber quemado el interior de la colonia, lo mismo que el estero El Hualle, pero también está el búnker, que fue descubierto no hace mucho y reconocido por la justicia, y otros lugares señalados también como lugares de interés en la búsqueda de fosas o de enterramiento al interior de la colonia y también están edificios como el Hildegard Halle, reconocido como lugar de prisión por prisioneros que pasaron por allí y que además fue donde funcionaba la DINA al interior de la colonia”. 

A ese respecto, explicó que se modificó el decreto de 2016 y que hoy todos los lugares antes indicados, donde se cometieron crímenes de lesa humanidad, están protegidos. 

Al respeto, Romero explicó que “ello se traduce en que ninguno de esos espacios puede ser transformado ni destruido y si alguno de ellos necesita reparación, o bien los propietarios quieren hacer algún nivel de construcción, ello debe ser informado y autorizado por el Servicio Nacional del Patrimonio. Es decir, hoy día todos los lugares declarados son protegidos por esta ley e, incluso, son lugares que no pueden ser vendidos a cualquier postor, el primer postor es el Estado y todo tipo de intervención debe ser informada”.

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