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Evacuaciones en incendios: el alto riesgo que enfrentan personas con movilidad reducida
Expertas advierten que evacuar sin planificación a personas con movilidad reducida, postradas o con dependencia severa durante incendios forestales puede provocar graves lesiones. La falta de preparación transforma cada traslado en una maniobra de alto riesgo físico y emocional.
Los incendios forestales obligan a evacuar en escenarios extremos marcados por humo denso, baja visibilidad, cortes de energía eléctrica, ruido constante y congestión vial. En ese contexto, las personas con movilidad reducida, quienes se encuentran postradas o presentan condiciones neurológicas complejas enfrentan un riesgo significativamente mayor durante los traslados, ya que dependen de terceros para movilizarse y requieren más tiempo, coordinación y seguridad para evacuar. La presencia de humo denso, superficies inestables, escaleras, interrupciones eléctricas y el estrés propio de la emergencia aumentan la probabilidad de caídas, descompensaciones, lesiones musculoesqueléticas y crisis neurológicas, transformando cada desplazamiento en una situación crítica si no existe planificación ni apoyo adecuado.
Así lo advierte Lidia Castillo, directora de la carrera de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien recalca que, sin planificación previa, cada evacuación se transforma en una maniobra de alto riesgo.
Riesgos y errores frecuentes en la evacuación de personas con movilidad reducida
La académica explica que “durante una emergencia, el entorno físico se vuelve hostil debido a pasillos obstruidos, superficies resbaladizas por ceniza, puertas pesadas, escaleras y espacios reducidos. A ello se suma la respuesta corporal de la persona dependiente, que puede presentar pérdida de control postural, rigidez, fatiga acelerada, desorientación o movimientos impredecibles producto del estrés. Esta combinación aumenta el riesgo de caídas, torsiones, lesiones por fricción y sobrecarga física, tanto en la persona evacuada como en quien la asiste”, señala Castillo.
Entre los errores más frecuentes, la directora de Kinesiología identifica esperar demasiado para evacuar, subestimar la velocidad de propagación del fuego, levantar a las personas “a pulso”, tirar de brazos o ropa, arrastrar con alta fricción o movilizar sin coordinación ni liderazgo claro.
“En incendios forestales, salir temprano es clave. El traslado de una persona dependiente siempre toma más tiempo del que se cree y las condiciones se deterioran rápidamente”, subraya.
Planificación previa para una evacuación segura de personas dependientes
Por su parte la académica de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello Francisca González también refuerza y enfatiza que, en el caso de personas postradas o con alta dependencia, la preparación previa funciona como un verdadero seguro. “En el ámbito domiciliario, se recomienda planificar evacuaciones por etapas, identificar ayudas técnicas simples para el traslado, definir rutas primarias y secundarias, y contar con un kit de evacuación accesible junto a la cama o silla. Este debe incluir elementos como ayudas de deslizamiento, linterna, documentos de identificación, medicamentos básicos y contactos de apoyo”, explica.
González recalca que la capacitación en técnicas básicas de movilización segura, el uso correcto del cuerpo del cuidador, la protección de cabeza y tronco, y una comunicación verbal y emocional clara son factores clave para reducir lesiones y proteger la vida. “Planificar, entrenar y anticiparse puede marcar la diferencia entre una evacuación segura y una situación de alto daño físico y emocional”, concluye.
Evacuar a tiempo también es una forma de cuidado
Las especialistas coinciden en que la evacuación de personas dependientes no puede improvisarse ni resolverse en el momento de la emergencia. Anticiparse, definir roles, conocer las limitaciones físicas de la persona y contar con apoyos adecuados permite reducir de manera significativa el riesgo de caídas, lesiones musculoesqueléticas, crisis médicas y sobreesfuerzo de cuidadores. Evacuar a tiempo, antes de que el entorno se vuelva intransitable, es una medida preventiva tan relevante como cualquier otra acción de protección civil.
Asimismo, una evacuación planificada no solo protege la integridad física, sino que también resguarda la dignidad y la seguridad emocional de quienes viven en situación de dependencia. El miedo, la desorientación y el estrés extremo pueden tener efectos duraderos en personas vulnerables, especialmente en aquellas con condiciones neurológicas o deterioro cognitivo. Por ello, planificar, entrenar y anticiparse se transforma en un acto de cuidado integral que puede marcar la diferencia entre una evacuación segura y una experiencia traumática con consecuencias físicas y emocionales.