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Jóvenes, inversiones y redes sociales: el auge de los finfluencers bajo la lupa por sus riesgos Sociedad

Jóvenes, inversiones y redes sociales: el auge de los finfluencers bajo la lupa por sus riesgos

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Según un estudio, el 61% de los adultos menores de 35 años en Estados Unidos recurre a sugerencias de influencers financieros en plataformas como YouTube, TikTok e Instagram para tomar decisiones de inversión.


Más de seis de cada diez adultos jóvenes confían hoy en consejos de inversión difundidos a través de redes sociales. Así lo revelan datos de la Fundación para la Educación del Inversionista FINRA, citados por The Washington Post, que dan cuenta de una tendencia que impulsa con fuerza la figura de los llamados finfluencers, pero que al mismo tiempo abre serios cuestionamientos sobre los riesgos de seguir recomendaciones sin análisis crítico ni respaldo experto.

Según el estudio, el 61% de los adultos menores de 35 años en Estados Unidos recurre a sugerencias de influencers financieros en plataformas como YouTube, TikTok e Instagram para tomar decisiones de inversión. Entre quienes tienen menos de dos años de experiencia en el mundo financiero, esa proporción llega al 57%. Aunque se trata de cifras del escenario estadounidense, el fenómeno se replica a escala global, sobre todo en regiones donde la digitalización entre jóvenes inversionistas es alta.

Una de las principales alertas apunta a la falta de formación profesional de muchos de estos creadores de contenido. La columnista Michelle Singletary, de The Washington Post, lo advierte sin rodeos. “Muchos finfluencers carecen de experiencia para ofrecer recomendaciones”, afirma.

A diferencia de un asesor financiero profesional, regulado y sujeto a códigos éticos, un influencer puede operar con controles mínimos o inexistentes, lo que eleva significativamente el riesgo de desinformación. La ausencia de regulación formal y de un código de conducta claro facilita que estos actores actúen sin supervisión sobre la calidad o imparcialidad de sus consejos. En ese sentido, Singletary subraya: “Solo después de analizar horas el presupuesto de alguien se comprende realmente cómo funciona el asesoramiento financiero”, recalcando que ningún video viral puede sustituir una asesoría personalizada.

A ello se suma otro factor crítico: los intereses económicos de los propios finfluencers. Muchos reciben comisiones, patrocinios o pagos por promocionar productos, acciones, criptomonedas o servicios específicos. “Es frecuente que no revelen estos pagos, por lo que su ‘consejo’ suele ser publicidad pagada destinada a beneficiarlos a ellos, no necesariamente a usted”, explicó la columnista a The Washington Post. Así, gran parte del contenido que circula puede responder más a estrategias comerciales que a una orientación objetiva.

Riesgos de la simplificación y la viralidad en el contenido financiero

Las redes sociales tienden a simplificar en exceso estrategias de inversión complejas. Recomendaciones como “invertir en vivienda para generar riqueza” suelen omitir los riesgos y responsabilidades financieras involucradas. El formato breve y viral favorece mensajes llamativos, mientras las advertencias sobre eventuales pérdidas quedan relegadas a un segundo plano.

Además, el contenido viral apela con frecuencia a las emociones, especialmente al miedo de quedar fuera de oportunidades supuestamente únicas. Un ejemplo recurrente es la presión para invertir en criptomonedas, presentadas como un atajo hacia el éxito financiero. Sin embargo, la alta volatilidad de estos activos y su atractivo para estafadores constituyen una amenaza real, particularmente para quienes carecen de experiencia.

Las plataformas digitales también se han convertido en terreno fértil para esquemas fraudulentos como el denominado “inflar y descargar”. En este mecanismo, algunos influyentes promueven la compra masiva de una acción para elevar artificialmente su precio y luego venden sus participaciones antes del desplome, provocando pérdidas a quienes siguieron sus recomendaciones.

Cómo evitar trampas y acudir a fuentes confiables

Frente a este escenario, The Washington Post recomienda someter a escrutinio cualquier consejo encontrado en línea y verificar siempre su confiabilidad. Existen fuentes oficiales como la Comisión de Bolsa y Valores, FINRA o la Comisión Federal de Comercio que ofrecen plataformas para revisar el estatus y antecedentes de empresas o asesores. Herramientas como BrokerCheck de FINRA o el portal investor.gov permiten analizar credenciales y eventuales sanciones disciplinarias.

Contar con la asesoría de un profesional sujeto a un estándar fiduciario ofrece mayores garantías de imparcialidad. Entre las credenciales más reconocidas figuran planificador financiero certificado, consultor financiero colegiado o contador público certificado con especialización financiera. A ello se suman los directorios de organizaciones profesionales, que agrupan expertos con formación validada y exigencias éticas estrictas.

Informarse adecuadamente y mantener una actitud crítica frente a los consejos que circulan en redes sociales resulta clave para tomar decisiones responsables y evitar fraudes financieros, concluye The Washington Post en su análisis.

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