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Mascotas afectadas por incendios: por qué el seguimiento del tutor es clave para su recuperación Mascotas Crédito: El Mostrador.

Mascotas afectadas por incendios: por qué el seguimiento del tutor es clave para su recuperación

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La atención veterinaria oportuna y los cuidados posteriores en el hogar son claves para evitar infecciones y favorecer la regeneración de la piel en perros y gatos afectados por el fuego.


Los incendios forestales también dejaron secuelas en perros y gatos que lograron sobrevivir al avance de las llamas. En estos casos, el rol del tutor resulta fundamental para una recuperación adecuada, especialmente cuando las mascotas presentan quemaduras en la piel que requieren atención médica y cuidados constantes en el hogar.

Durante las emergencias provocadas por incendios, muchos animales huyen, se esconden o quedan expuestos al calor, las brasas o las llamas. Aunque algunas lesiones no siempre son visibles a simple vista, las quemaduras pueden estar presentes bajo el pelaje y evolucionar rápidamente hacia infecciones si no se tratan a tiempo.

Sebastián Riquelme, médico veterinario de Laboratorio Drag Pharma, explica que “cuando el tutor ve que su gato o perro tiene cualquier signo de quemadura, como pelaje quemado, piel enrojecida o negra, es vital llevarlo a la brevedad a evaluación de un médico veterinario. El pelaje quemado puede ocultar una quemadura en la piel que derive en una infección”.

Además, el especialista señala que, en algunos casos, el pelaje puede actuar como una primera barrera frente a las brasas, dejando la piel enrojecida. Sin embargo, cuando el animal es alcanzado directamente por las llamas, pueden producirse quemaduras profundas que quedan ocultas bajo el pelo.

“Si el animal tiene pelo negro, bajo el pelaje quemado puede haber una piel carbonizada que el tutor no ve. Por eso, ante cualquier dimensión de quemadura, el tutor debería llevar al animal al médico veterinario, quien evaluará profundidad, tamaño, ubicación y las reacciones del animal, y aplicará el tratamiento correspondiente”, afirma.

Zonas de mayor riesgo y primeros cuidados

Algunas áreas del cuerpo presentan mayor gravedad ante una quemadura. La cabeza es especialmente delicada por la cercanía con ojos, nariz y cavidad bucal, mientras que el abdomen también es vulnerable debido a su piel más delgada.

Como primera medida de auxilio, se recomienda mojar la zona con agua para aliviar el dolor y envolver al animal con una tela limpia, con el fin de evitar la pérdida de temperatura corporal a través de la piel dañada.

Tras la evaluación y el tratamiento inicial del médico veterinario, el proceso continúa en el hogar. “El papel del tutor es fundamental para que la lesión provocada por la quemadura no se infecte y que la piel se regenere”, explica Riquelme.

Mantener la herida limpia es prioritario. La zona quemada debe cubrirse con gasa estéril para evitar la contaminación ambiental y el vendaje debe cambiarse según indicación médica o cuando se ensucie o se dañe. La limpieza puede realizarse con gasa humedecida en agua hervida fría o suero estéril, mediante suaves golpecitos sobre la lesión.

La regeneración de la piel ocurre de forma natural, aunque puede ser apoyada con productos que favorezcan este proceso. Existen cremas formuladas con ingredientes de origen vegetal, como matico, caléndula y árnica, tradicionalmente utilizadas por sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.

Crédito: El Mostrador.

Hidratación y recuperación a largo plazo

Las quemaduras provocan deshidratación, ya que el organismo concentra recursos —como el agua— en la reparación de los tejidos. Por ello, los animales afectados pueden requerir mayor ingesta de líquidos y, en algunos casos, apoyo para reponer electrolitos.

“Los cuidados a la mascota que sufrió una quemadura pueden tardar meses, hasta que se recupere, por lo que el tutor deberá tener paciencia y rigurosidad”, concluye Riquelme.

La observación constante, la higiene adecuada y el compromiso diario de los tutores son determinantes para que perros y gatos logren una recuperación segura y sin complicaciones.

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