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Vacaciones sin pausa mental: celular y el trabajo roban descanso y adelantan el cansancio de marzo Sociedad Créditos: El Mostrador.

Vacaciones sin pausa mental: celular y el trabajo roban descanso y adelantan el cansancio de marzo

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El verano promete descanso, pero la hiperconexión digital y la presión por responder mensajes mantienen al cerebro en alerta, impidiendo la recuperación mental. Según especialistas, desconectar la mente del trabajo, más que apagar el celular, es clave para volver renovado y evitar el cansancio.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El verano promete descanso, pero la hiperconexión digital y la telepresión laboral mantienen al cerebro en alerta. Jaime Olivos, psicólogo y académico de ADIPA, advierte que revisar compulsivamente el celular y rumiar pendientes impiden la recuperación mental: “Puedes estar físicamente fuera de la oficina, pero seguir rumiando problemas laborales. Ese descanso no sirve”. Poner límites —desactivar notificaciones, definir horarios sin pantalla y filtrar urgencias— permite bajar las revoluciones del sistema de alerta. “Descansar no es solo parar, sino recuperar energía”, enfatiza el especialista.
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El verano promete pausa y recuperación, pero para muchas personas el descanso nunca llega del todo. Pese a estar lejos de la oficina, cada vez más trabajadores arriban a marzo con la sensación de no haber recargado energías. La explicación, según especialistas, está en la hiperconectividad y en la dificultad de soltar mentalmente las responsabilidades laborales, un fenómeno que se ha vuelto norma en la temporada estival.

Jaime Olivos, psicólogo y académico de ADIPA, advierte que el cerebro se ha habituado a un ritmo de estimulación permanente, impulsado por el uso constante del celular y la presión por responder mensajes con inmediatez. “Aún en la playa, muchas personas sienten la compulsión de revisar el teléfono o pensar en pendientes laborales. Es un patrón aprendido que produce ansiedad si intentamos desconectar”, señala el especialista.

A este hábito se suma la telepresión laboral: la sensación de tener que estar disponible 24/7, incluso fuera del horario de trabajo. Las notificaciones, explica Olivos, activan circuitos de recompensa asociados a la dopamina, reforzando un comportamiento difícil de interrumpir y manteniendo al cerebro en un estado de alerta que impide entrar en relajación profunda.

Más cansancio, peor sueño y estrés en el ocio

La conexión continua a correos, WhatsApp y redes sociales sostiene al cerebro en “modo activo”, interfiriendo directamente en la calidad del sueño y en la recuperación emocional. Según ADIPA, este patrón se traduce en síntomas que suelen asociarse a cuadros de desgaste laboral, incluso en periodos de pausa: fatiga mental persistente, ansiedad, irritabilidad y la sensación de burnout.

“El cerebro sigue recibiendo estímulos y no logra ‘apagar’ el modo trabajo. Por eso tanta gente vuelve más cansada de lo que se fue”, indica.

Aunque el concepto de “vacaciones sin tecnología” ha ganado adeptos, Olivos aclara que no siempre es necesario un apagado total del celular. “Poner límites es suficiente para muchos. Desactivar notificaciones, establecer horarios sin pantalla y avisar que solo estarás disponible para urgencias permite que la mente entre en modo descanso”, explica.

No obstante, el uso intensivo de redes sociales durante el ocio también impacta en el bienestar. La comparación social y el scroll infinito, según el académico, profundizan la fatiga emocional. “Las redes nos invitan a compararnos con otros y eso desgasta emocionalmente. Además, el scroll infinito hiperactiva el cerebro, afecta el sueño y reduce la capacidad de concentración”, advierte.

¿Cuántos días se necesitan para descansar de verdad?

Tomarse solo un par de días libres, coinciden los expertos, no asegura recuperación. Para lograr un descanso psicológico real se requiere desapego mental del trabajo, algo que el cerebro comienza a consolidar entre los 7 y 15 días de vacaciones. “Puedes estar físicamente fuera de la oficina, pero seguir rumiando problemas laborales. Ese descanso no sirve. El factor clave es dejar de pensar en el trabajo y permitir que los sistemas de alerta bajen las revoluciones”, sostiene.

Entre las señales de que el descanso no está ocurriendo figuran el insomnio, la apatía, la revisión compulsiva del celular, la rumiación de pendientes, la incapacidad de disfrutar actividades simples y un cansancio emocional similar al burnout.

Estrategias para una desconexión saludable

Para preparar una pausa efectiva, Olivos recomienda implementar hábitos simples antes y durante las vacaciones: delegar tareas urgentes, configurar mensajes de ausencia, usar el modo “no molestar”, sostener rutinas mínimas de sueño y alimentación, y priorizar actividades offline que promuevan presencia plena, como naturaleza, deporte, lectura u otros hobbies. También sugiere sumar prácticas de respiración profunda o mindfulness para “soltar pensamientos intrusivos”.

En escenarios donde el trabajo exige cierta disponibilidad, el psicólogo propone establecer ventanas acotadas para revisar temas laborales, comunicar expectativas claras al equipo, filtrar qué es realmente urgente y evitar reproches internos, es decir, “cuidar el diálogo contigo mismo”.

La clave para volver renovado

“Descansar no es solo parar, sino recuperar energía”, enfatiza Olivos. Ese objetivo, concluye, requiere una desconexión mental intencionada: elegir actividades que generen bienestar, soltar temporalmente el rol laboral y permitir que los circuitos del estrés se apaguen. “Puedes estar físicamente fuera de la oficina, pero seguir rumiando problemas laborales. Ese descanso no sirve”, recalca.

El mensaje es claro: el descanso no ocurre por inercia, se planifica. Y en tiempos de hiperconexión, poner límites es tan importante como tomar vacaciones.

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