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Alcohol en verano: cómo el calor aumenta el riesgo de deshidratación, golpes de calor y accidentes Salud Crédito: Cedida

Alcohol en verano: cómo el calor aumenta el riesgo de deshidratación, golpes de calor y accidentes

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El consumo de alcohol en días de altas temperaturas altera la termorregulación, acelera la deshidratación y eleva el riesgo de golpes de calor y accidentes en tierra y agua. Especialistas advierten que la sensación de alivio es engañosa y puede tener consecuencias graves.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El consumo de alcohol durante el verano incrementa el riesgo de deshidratación, golpes de calor y accidentes, debido a su efecto diurético y a la alteración de los mecanismos que regulan la temperatura corporal. Especialistas advierten que la sensación de alivio tras beber es engañosa y puede agravar la pérdida de líquidos y electrolitos. Además, el alcohol deteriora el juicio y la coordinación, elevando el peligro al conducir o nadar. La recomendación es hidratarse adecuadamente y reducir al mínimo su consumo.
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Beber cervezas, mojito, dahikini, etc en época de altas temperaturas puede ser agradable pero riesgoso. El consumo de alcohol en días calurosos produce vasodilatación y altera los mecanismos cerebrales que regulan la temperatura, dando una sensación engañosa de alivio mientras el cuerpo pierde capacidad de autorregularse. Diversos estudios muestran mayor flujo sanguíneo cutáneo y cambios en sudoración tras beber, lo que modifica la temperatura corporal.

“Es un espejismo peligroso. Sentirse ‘fresco’ después de una cerveza, no significa que el cuerpo esté protegido del calor,” advierte Javiera Herrera, directora de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar. “Al contrario, se desajusta la termorregulación y puedes deshidratarte más rápido”, dice.

Lo inmediato

El alcohol inhibe la vasopresina (hormona antidiurética), aumenta la diuresis y favorece la pérdida de agua y electrolitos. En condiciones de calor, ese efecto se potencia y eleva el riesgo de agotamiento térmico y “golpe de calor”.

“El alcohol no hidrata, la evidencia es clara,” sostiene Herrera. “Si al calor sumamos sudoración intensa, consumo de alcohol, diuresis.. podría desencadenar en mareos, náuseas o incluso una deshidratación más severa”, advierte la académica de la UNAB. Por ello, las recomendaciones en períodos de altas temperaturas son hidratarse, evitar las horas de mayor calor y priorizar sombra y espacios frescos.

Accidentes en tierra y agua

El alcohol deteriora el juicio y la coordinación; combinado con calor, el riesgo se amplifica. Una hoja informativa citando datos del CDC estima que aprox. 31% de las muertes por ahogamiento involucran consumo de alcohol.

Además, conducir con calor interior (30–35 °C) ya reduce reflejos; sumado a alcohol, puede equiparar el riesgo de exceder límites legales, advierte un centro hospitalario con respaldo de la DGT.

No mezcles alcohol con conducción ni con agua: manejar o nadar en verano bajo sus efectos puede ser mortal,” enfatiza Herrera.

¿Hay bebidas “menos dañinas” bajo el sol?

No existe consumo de alcohol “seguro” para la salud, y el riesgo comienza desde la primera gota, recuerda la OMS; el tipo de bebida no elimina el daño.

“La cerveza tiene agua, sí, pero el etanol sigue siendo diurético. Los tragos azucarados empeoran la sensación sed y la demanda hídrica,” explica Herrera.

Dolor de cabeza, ausencia de sudor pese al calor, confusión, náuseas o vómitos persistentes requieren atención médica inmediata: pueden ser deshidratación severa”. “Si aparecen confusión o vómitos que no ceden, corta la exposición al calor, hidrátate con agua y busca ayuda”, dice la nutricionista.

No podemos olvidar los riesgos a largo plazo. El consumo sostenido de alcohol se asocia a hígado graso, cirrosis, pancreatitis y varios cánceres (mama, colon, esófago, entre otros). La evidencia reciente refuerza el riesgo incluso con ingestas bajas. “El verano pasa, pero el daño acumulativo queda. La moderación real es reducir al mínimo y elegir opciones cero alcohol”, subraya.

El verano pasa, el impacto en la salud no

Reducir al mínimo el consumo de alcohol durante el verano, priorizar la hidratación constante y elegir alternativas sin alcohol son medidas para prevenir riesgos inmediatos como la deshidratación, el agotamiento térmico y los accidentes. La evidencia científica es clara: bajo el sol, el alcohol no refresca ni protege, sino que expone al organismo a un mayor estrés fisiológico. Adoptar decisiones informadas en períodos de altas temperaturas no solo permite disfrutar del verano con mayor seguridad, sino que también ayuda a prevenir daños acumulativos que pueden afectar la salud a largo plazo.

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