Salud
www.freepik.es
Dermatitis por calor y humedad: por qué aumentan los casos en verano y cómo prevenirla
El calor extremo, la sudoración prolongada y la humedad acumulada pueden debilitar la barrera natural de la piel y favorecer la aparición de dermatitis en verano. Especialistas explican las causas más frecuentes, zonas de mayor riesgo y medidas simples para prevenirla.
Durante los meses de altas temperaturas, la piel enfrenta una mayor exigencia debido a factores como la transpiración constante, la exposición prolongada al calor, el roce con la ropa y el contacto mantenido con prendas húmedas. A esto se suman cambios en la rutina diaria, como mayor actividad física, permanencia al aire libre y menor ventilación en ciertas zonas del cuerpo, especialmente en pliegues cutáneos. Estas condiciones pueden debilitar la barrera natural de la piel, alterar su equilibrio y favorecer la aparición de irritaciones, enrojecimiento y picazón que, si no se manejan a tiempo, pueden evolucionar hacia inflamación persistente, lesiones cutáneas e incluso infecciones.
“El calor y el sudor alteran el equilibrio normal de la piel. Cuando la barrera cutánea se afecta, aparecen enrojecimientos, picazón y dermatitis asociadas a la humedad, sobre todo en zonas de pliegues”, señala Natalia Mancilla, enfermera y clinical specialist de Solventum.
Según la especialista, en esta época es frecuente que aparezcan irritaciones e inflamación en zonas de pliegues como ingle, glúteos, abdomen o bajo las mamas, donde la piel ventila menos y la humedad se acumula con facilidad. También puede presentarse con mayor frecuencia en lactantes con uso de pañal, en adultos mayores con incontinencia o en personas que pasan muchas horas sentadas o en cama.
Mancilla recalca que, en días de mucho calor, es clave no minimizar la humedad persistente en la piel. “Si la piel permanece húmeda por períodos prolongados, se irrita con mayor facilidad. Por eso, observar a diario, en especial en zonas de pliegues, permite actuar a tiempo”, explica.
Para prevenir este tipo de dermatitis, recomienda mantener la piel limpia y bien seca, evitar permanecer con ropa húmeda por sudor y preferir productos sin fragancia o con pH amable con la piel. En zonas de pliegues, sugiere reforzar la ventilación cuando sea posible y estar atentos a señales tempranas como enrojecimiento persistente, ardor o picazón.
En los casos donde la humedad es difícil de controlar, el cuidado puede complementarse con el uso de cremas barrera. “Existen soluciones clínicas como Cavilon™ Crema Barrera Duradera, que ayudan a crear una protección sostenida frente a la humedad y agentes irritantes”, indica Mancilla. Por su formulación, libre de fragancia y con pH similar al de la piel, este tipo de soluciones pueden ser una alternativa útil para apoyar la prevención durante los meses de mayor calor.
Prevención y señales de alerta
Finalmente, la especialista insiste en que la prevención se basa en hábitos simples: detectar la humedad a tiempo, secar bien la piel y actuar ante los primeros signos. “La diferencia está en la intervención temprana”, concluye.
Como consecuencia, pueden aparecer molestias iniciales como picazón, ardor, enrojecimiento o sensación de calor local que, si no se detectan y manejan de forma oportuna, pueden progresar hacia cuadros inflamatorios más complejos, dermatitis por humedad, lesiones cutáneas persistentes e incluso infecciones bacterianas o fúngicas, especialmente en zonas de pliegues donde la ventilación es menor. Además, factores individuales como la edad, enfermedades crónicas, movilidad reducida o uso de pañales incrementan el riesgo, haciendo fundamental la prevención y el cuidado diario de la piel durante esta época del año.