Salud
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Glaucoma: más del 50% de los pacientes no está diagnosticado y llaman a reforzar chequeos
En el marco del Día Mundial del Glaucoma, especialistas advierten que más de la mitad de quienes padecen esta enfermedad no lo sabe. La detección temprana es clave para evitar daño visual irreversible, especialmente en trabajadores mayores de 40 años.
El glaucoma afecta a más de 70 millones de personas en el mundo y es una de las principales causas de ceguera irreversible. Según la Organización Mundial de la Salud, una proporción significativa de quienes lo padecen no está diagnosticada, precisamente porque la enfermedad avanza de manera silenciosa y sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales. Se estima que más del 50% de las personas con glaucoma desconoce su condición.
En el marco del Día Mundial del Glaucoma, que se conmemora durante marzo, especialistas advierten sobre la importancia de reforzar la detección temprana, especialmente en la población en edad laboral, donde el impacto puede extenderse más allá de la salud individual y afectar seguridad y desempeño.
El principal riesgo de esta patología es que el daño que produce es permanente. El glaucoma deteriora progresivamente el nervio óptico y suele afectar primero el campo visual periférico, no la visión central. Esto significa que una persona puede seguir leyendo, trabajando frente al computador o conduciendo, mientras pierde gradualmente visión lateral sin advertirlo.
En el plano laboral, esta característica puede tener consecuencias relevantes. Trabajadores que operan maquinaria, conducen vehículos o desempeñan tareas que requieren amplio campo visual podrían enfrentar mayores riesgos si la enfermedad no está controlada. Incluso en oficinas, la combinación de largas jornadas frente a pantallas, iluminación inadecuada y una condición no diagnosticada puede traducirse en mayor fatiga visual, errores o disminución del rendimiento.
En Chile, el escenario demográfico vuelve aún más relevante esta discusión. El riesgo de glaucoma aumenta a partir de los 40 años y se incrementa con la edad. Considerando que una parte importante de la fuerza laboral se concentra precisamente en ese tramo etario, la detección temprana se transforma en una herramienta clave tanto de salud pública como de gestión organizacional.
“El gran problema del glaucoma es que no duele y no avisa. Muchas personas continúan con su rutina laboral sin saber que están perdiendo campo visual”, explica Eduardo Bustorf, CEO de Besplus, empresa especializada en programas de salud preventiva en entornos laborales. “Cuando el diagnóstico llega tarde, el daño ya es irreversible. Por eso el examen oftalmológico periódico es fundamental”.
A diferencia de otras enfermedades, el glaucoma no puede prevenirse completamente, pero sí puede controlarse si se detecta a tiempo. El tratamiento busca reducir la presión intraocular y frenar el avance del daño. Sin embargo, la única forma de identificarlo es mediante un examen ocular completo realizado por un especialista.
En este contexto, el lugar de trabajo aparece como un espacio estratégico para facilitar el acceso a controles. En un país donde millones de personas pasan más de ocho horas diarias en su jornada laboral, acercar evaluaciones visuales al entorno laboral puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y una pérdida visual evitable.
“Muchas veces el principal obstáculo no es la falta de información, sino el tiempo. Las personas postergan sus controles porque no logran compatibilizarlos con la jornada laboral”, señala Eduardo Bustorf. “Cuando la empresa facilita chequeos en el propio lugar de trabajo, elimina esa barrera y transforma la prevención en una acción concreta”, agrega el experto.
Desde la compañía advierten que, además del impacto en la salud individual, la detección precoz también tiene implicancias en seguridad y productividad. Un trabajador con pérdida progresiva de visión periférica no diagnosticada puede estar más expuesto a accidentes o cometer errores involuntarios. En cambio, cuando la condición se identifica a tiempo, es posible iniciar tratamiento y realizar ajustes simples en el entorno laboral que favorezcan el desempeño.
“El glaucoma no necesariamente significa dejar de trabajar. Con tratamiento y seguimiento adecuado, muchas personas pueden mantener una vida laboral activa por años. Pero para eso es indispensable detectarlo antes de que el daño avance. Y las empresas pueden convertirse en un aliado clave en ese proceso”, concluye el ejecutivo de Besplus.