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Crédito: El Mostrador.
Mujeres y esfera pública: el debate sobre poder, algoritmos y exclusión digital
La ensayista española Ingrid Guardiola advierte que existe un interés político por mantener a las mujeres fuera del espacio público y cuestiona el rol de las plataformas digitales en la reproducción de estereotipos de género.
La presencia de las mujeres en la esfera pública —tanto física como digital— sigue siendo un campo de disputa. Así lo plantea la ensayista y productora española Ingrid Guardiola, quien en el marco de Congreso Futuro 2026 reflexionó sobre el impacto del capitalismo de plataforma, los algoritmos y las nuevas narrativas conservadoras que, a su juicio, buscan replegar a las mujeres al ámbito privado.
En conversación con la agencia EFE durante su participación en Congreso Futuro, Ingrid Guardiola sostuvo que la esfera pública ha sido, históricamente, un espacio del que las mujeres han quedado marginadas. “Hay un interés político en que las mujeres no estén en la esfera pública”, afirmó, apuntando a dinámicas que se reproducen hoy con fuerza en el entorno digital.
La autora de La servidumbre de los protocolos (Arcadia, 2025) explicó que esta exclusión no es nueva, pero adquiere nuevas formas en un contexto dominado por grandes plataformas tecnológicas que median la visibilidad, la conversación pública y el acceso al reconocimiento social.
Capitalismo de plataforma y estereotipos de género
Guardiola situó estas dinámicas dentro de lo que denomina “capitalismo de plataforma”, al que define como “la forma que adopta el capitalismo actual, donde el beneficio recae en las infraestructuras de extracción de datos que se generan a partir del comportamiento social de las personas”.
En ese marco, cuestionó el auge de contenidos protagonizados por mujeres que promueven un retorno a roles domésticos tradicionales, conocidos como tradwife. A su juicio, “se priorizan estereotipos más conservadores porque la política es conservadora”.
“Hay una moral puritana y donde la mujer tiene un rol muy subsidiario respecto al hombre. Es deshacer todo lo que, históricamente, ha ganado en cuanto a derechos, presencia pública o incidencia en la esfera pública clásica. Esto pasa en el capitalismo de plataforma”, explicó.
El falso dilema entre colapso y retorno al hogar
Otro de los puntos abordados fue la presión que enfrentan las mujeres bajo el ideal de la autosuficiencia total. Guardiola advirtió que “acelerar el estereotipo de la mujer emprendedora, que puede con todo, hasta el límite del ‘burnout’, del colapso” facilita discursos que plantean como solución “la vuelta a casa”, algo que calificó como “una falacia”.
Según explicó, este desgaste no responde a una falla individual. “Este colapso no es individual, de las mujeres, es social, es la presión que ejerce el sistema sobre todos los individuos”, sostuvo.
Redes sociales, nuevas masculinidades y misoginia
Consultada por la relación entre redes sociales y el debilitamiento de la conciencia frente al machismo, Guardiola señaló que frente a los discursos sobre nuevas masculinidades “hay todo un mundo machista que reacciona, no solo ahuyentándolas sino encontrando nuevos espacios privados para nuevas masculinidades al margen de las mujeres”.
En ese contexto, mencionó la cultura incel, definida como un conjunto de hombres que se organizan desde el “celibato involuntario” y que reaccionan con misoginia. Según detalló, se trata de una cultura “con cierto trivialismo”, centrada en prácticas como “el gimnasio, las criptomonedas y el estoicismo filosófico mal llevado”, siempre marcadas por el rechazo a las mujeres.
Guardiola también apuntó a un sesgo estructural en el desarrollo tecnológico. Afirmó que la tecnología actual “está sexada”, citando como ejemplo dispositivos médicos con datos más eficaces en hombres o la erotización de la voz en asistentes virtuales.
Frente a este escenario, planteó que el cambio no vendrá desde las propias plataformas dominantes. “Si seguimos confiando en estas empresas cuya lógica es machista, no podremos hacer nada”, advirtió.
“Hay que crear redes paralelas que descontaminen el machismo. No puedes desmontar la casa del amo con las herramientas del amo”, concluyó.