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Leyla Cárdenas, bióloga marina: Más ciencia desde regiones para niñas y jóvenes del sur BRAGA Créditos: Cedida.

Leyla Cárdenas, bióloga marina: Más ciencia desde regiones para niñas y jóvenes del sur

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Ignacia Maldonado Rebolledo
Por : Ignacia Maldonado Rebolledo Periodista y Magíster en Escritura Narrativa.
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Desde Puerto Aysén hasta la Antártica, Leyla Cárdenas lidera la ciencia desde el territorio. Decana y directora del Consorcio Ciencia 2030, impulsa investigación cercana a comunidades, demostrando que la curiosidad y la pasión pueden transformar vidas y regiones enteras.


Puerto Aysén, sur de Chile, año 1987. “Parecen ilustraciones científicas”, le dijo Rosita Serpa, la profesora de Biología del Liceo San José. Ella dibujaba como siempre: tal como el bosque andino-patagónico se le mostraba en cada salida a terreno con sus coihues, helechos, la tierra húmeda y sus cascadas. De regreso a casa, pensó en esa frase y en el gesto de admiración en el rostro de la profesora Rosita. Al día siguiente lo supo con claridad: quería ser científica. Tenía doce años.

Así, la bióloga marina Leyla Cárdenas recuerda cómo se inició en el mundo de las ciencias: un camino que la posiciona como una de las científicas más destacadas del sur de Chile. Hoy, desde el hielo y el viento de la Antártica, Leyla se prepara para una nueva jornada de trabajo científico.

Guantes gruesos, gorro con orejeras y un traje térmico de color naranjo que resalta sobre la nieve forman parte de su equipo habitual en expediciones donde estudia especies invasoras y evalúa los riesgos que estas representan frente al calentamiento global. Desde 2010 participa en estas campañas, por lo que habla de ellas con naturalidad, entusiasmo y un toque de humor. “Ahora tenemos buen internet satelital, incluso podemos hacer videollamadas”, comenta en medio de un paisaje tan prístino.

Este 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Leyla se encuentra lejos geográficamente, pero muy cerca del sentido profundo de esta conmemoración. Y es que su historia es la de una mujer que ha construido su carrera desde el sur de Chile, convirtiéndose en un referente regional y nacional, liderando iniciativas que buscan transformar la forma en que se hace ciencia en el país.

Nacida y criada en la región de Aysén, Leyla creció entre dos expectativas familiares: su mamá, funcionaria del Registro Civil, soñaba con que estudiara enfermería; su papá, empleado de Correos de Chile, esperaba que fuera contadora. Sin embargo, ella decidió seguir su curiosidad y optó por la Biología Marina. “Todo lo que aprendí fue en el colegio y la universidad, porque tuve excelentes profesores que me enseñaron a explorar la naturaleza y, ante todo, a hacer preguntas”, recuerda.

En 2020, marcó un hito al asumir como la primera decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile en sus 66 años de historia, y la cuarta mujer en alcanzar ese cargo dentro de la casa de estudios. Además de su trabajo como investigadora, Leyla Cárdenas es directora del Consorcio Ciencia 2030 Antártico y Subantártico, una iniciativa que busca fortalecer la formación de capital humano avanzado y cerrar la brecha entre la academia, el sector productivo y las comunidades.

Para ella, uno de los pilares fundamentales es que la ciencia sea útil, cercana, tangible. “La ciencia debe conectar con las comunidades. Hoy podemos visibilizar el trabajo de muchas científicas que están investigando directamente en el territorio, resolviendo problemas locales”.

Una ciencia territorial y cercana

A través del Consorcio Ciencia 2030 y de programas como las Becas de Postgrado para la Inserción de Talentos, se ha avanzado en articular la investigación científica con necesidades concretas de la región. “Llevamos tiempo trabajando con los gobiernos regionales para identificar problemas locales y generar soluciones que beneficien tanto a la industria como a las comunidades. Un ejemplo de ello es la creación de programas de postgrado que conectan la investigación con desafíos productivos y territoriales”.

Desde los humedales de Valdivia hasta las marejadas, Leyla y un equipo interdisciplinario impulsan soluciones orientadas a la sociedad. “Nos enfrentamos a desafíos únicos en el sur de Chile. La ciencia debe ser local, contextualizada, y aplicarse en los territorios donde realmente se vive el problema”, precisa.

La directora del Consorcio subraya que investigar desde el territorio permite generar soluciones más efectivas. Como ejemplo, menciona las diferencias genéticas, ambientales y de salud entre las poblaciones del norte y sur del país, que exigen enfoques científicos específicos. “Incluso aspectos como la calefacción en el sur requieren investigación local, estudios socioculturales con comunidades in situ. No nos sirve mucho que todo se piense desde Santiago”.

Esta mirada territorial también implica un cambio cultural en la forma de hacer ciencia. “Antes, investigadores de otras ciudades recopilaban información en nuestras regiones que terminaba en lindos papers en inglés, publicados en revistas científicas, pero sin impacto local, sin que las personas leyeran o entendieran esos estudios. Hoy la ciencia se desarrolla desde donde está el problema y para quienes lo viven, y eso toma tiempo”, reflexiona.

La bióloga marina también aborda los desafíos estructurales del sistema científico chileno, especialmente la distribución de recursos. “Hay universidades excelentes en el sur, como la Universidad Austral, pero reciben menos apoyo que las del centro del país. Es necesario crear políticas que consideren la dimensión territorial de la ciencia y fomenten la investigación desde todas las regiones”, sostiene.

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la científica enfatiza que no basta con visibilizar referentes femeninos. “Es necesario cambiar las estructuras académicas y sociales para que las científicas puedan desarrollarse sin tener que elegir entre familia y carrera. Se requiere un entorno donde puedan ser científicas sin barreras sociales o profesionales”.

Desde la Antártica, envía un mensaje claro: la ciencia puede ser cercana, divertida y transformadora. “Cuando las niñas y jóvenes ven a científicas de su propia región en espacios relevantes (como ocurrió recientemente, cuando la decana de Medicina de la Universidad Austral, Pamela Ehrenfeld, expuso a nivel nacional en el congreso futuro), se despierta la curiosidad y el entusiasmo porque son rostros familiares. Eso demuestra que la ciencia regional sí importa”.

¿Si pudiera hablar con una niña o joven que sueña con ser científica, qué le diría?

“Es importante que cuando una descubre algo que le apasiona sea perseverante. En mi caso, crecer en un lugar tan lejano, no me impidió desarrollarme como cualquier otra persona. Pude hacer todo lo que soñe en el ámbito académico. Hay que seguir adelante, apoyarse en tus profesores, compañeras o colegas y mantener la curiosidad siempre viva”.

En un país donde la ciencia suele mirarse desde el centro, la historia de Leyla Cárdenas recuerda que la ciencia también nace en los territorios. Que una niña que hoy observa el mar, los bosques o los humedales del sur puede, mañana, estar liderando investigaciones, expediciones y transformaciones profundas. Porque la curiosidad también nace en los bosques, en el mar y en el frío, y desde ahí se puede llegar tan lejos como la Antártica.

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