CULTURA|CIENCIA
Créditos: Agencia Uno
“Sin ciencia no hay futuro”: Las incógnitas con el Ministerio de Ciencia en el gobierno de J.A. Kast
La posible redefinición del Ministerio de Ciencia bajo el gobierno de José Antonio Kast genera preocupación en el mundo académico. Expertos advierten que debilitar la institucionalidad científica sería un retroceso para el desarrollo, la innovación y el futuro económico del país.
La elección de José Antonio Kast ha abierto un escenario de dudas en el ecosistema científico y académico respecto al rol que tendrá la ciencia, la tecnología y la innovación en el próximo gobierno. La ausencia de un énfasis explícito dentro del programa del Presidente Electo y los rumores sobre una eventual reducción o fusión de ministerios han encendido las alertas entre expertos, quienes advierten que un retroceso institucional podría tener consecuencias de largo plazo para el desarrollo del país.
J.A. Kast ha planteado una reducción del gasto público por hasta 6.000 millones de dólares en los primeros 100 días de gobierno, sin detallar con claridad dónde se aplicarían esos ajustes.
En un artículo publicado en la prestigiosa revista científica Science investigadores y exautoridades del sector científico de nuestro país advierten que la posible reducción presupuestaria del Presidente Electo abre la puerta a que la ciencia vuelva a perder prioridad.
Un hecho que encendió las alarmas fue que el diputado del Partido Republicano, Agustín Romero aseguró a La Segunda que “hemos planteado un Estado eficiente. Lo importante hoy es determinar qué funciones se repiten y deberían estar todas bajo un paraguas grande”.
¿Fusión? Los rumores que acechan al ministerio
Uno de los puntos de mayor inquietud radica en la posible fusión Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación con otros ministerios. Según fuentes del sector, han circulado versiones que sugieren que la cartera podría ser absorbida por el Ministerio de Educación, volviendo a un esquema previo a 2018, año de creación de esta cartera, o incluso fusionarse con los ministerios de Cultura y Deporte.
Isaac Retamal, consultor en políticas públicas y en ecosistemas de ciencia, tecnología e innovación, plantea que la posible desaparición o fusión del Ministerio de Ciencias con Educación representaría “un retroceso gigante para el desarrollo científico del país y para el futuro de Chile”.
Según Retamal, antes de la creación del ministerio en 2018, la ciencia estaba subordinada al Ministerio de Educación, “en el patio trasero”, sin una política pública clara ni una estrategia de desarrollo científico.
“La paradoja es que el Ministerio de Ciencias se creó bajo un gobierno de derecha y hoy, bajo un eventual nuevo gobierno del mismo sector, se estaría hipotecando el futuro no solo de Chile, sino también de las próximas generaciones”, señala.
El consultor enfatiza que invertir en ciencia, tecnología e innovación permite construir políticas públicas basadas en evidencia, en contraposición a enfoques ideológicos o a la llamada “posverdad”.
“Está demostrado que los países que avanzan en su desarrollo y mejoran la calidad de vida de sus habitantes son aquellos que basan sus decisiones en conocimiento científico”, afirma, citando ejemplos como Alemania, Corea del Sur y Finlandia.
La institucionalidad como señal estratégica de desarrollo
Desde el ámbito académico, Álvaro Soto, profesor de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica y director del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), sostiene que la existencia de un ministerio es una señal clara de las prioridades estratégicas de un país.
“Así como existe un Ministerio de Minería o de Agricultura porque son áreas relevantes para el desarrollo, el Ministerio de Ciencia cumple el rol de decir que el desarrollo científico y tecnológico es fundamental para el país”, explica. A su juicio, la experiencia internacional demuestra que las naciones más exitosas han apostado decididamente por la investigación y la innovación.
Soto menciona casos como Israel o Corea del Sur, donde el desarrollo tecnológico ha sido el motor del crecimiento económico. En ese contexto, advierte que eliminar o debilitar el Ministerio de Ciencias sería “dar varios pasos para atrás” y enviar la señal de que Chile no cree realmente en la ciencia y la tecnología como ejes de desarrollo.
“El mundo está viviendo una revolución tecnológica sin precedentes, especialmente en áreas como la inteligencia artificial. Sacarle foco o velocidad a ese proceso es un error garrafal”, afirma. Desde su experiencia en el CENIA, destaca además la buena articulación que ha existido con el ministerio, permitiendo proyectos conjuntos, asesorías técnicas y políticas para fomentar, por ejemplo, la participación de mujeres en inteligencia artificial.
Una mirada complementaria aporta Rodrigo Herrera, director del Núcleo Milenio de Galaxias y académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Concepción, quien pone el foco en la inversión y la competitividad del país.
Herrera recuerda que Chile invierte apenas alrededor del 0,4% del PIB en investigación y desarrollo, una cifra que es siete veces menor que el promedio de los países de la OCDE.
“Si no hay un énfasis claro en ciencia, si no se fortalece la institucionalidad y si no aumentan los recursos disponibles, se compromete la formación de capital humano y la competitividad del país”, advierte.
A su juicio, reducir o desatender la ciencia puede generar ahorros fiscales inmediatos, pero tiene costos mucho más altos en el largo plazo.
“La ciencia, la tecnología y la innovación son motores clave del desarrollo económico, social y productivo. Ignorar eso termina siendo más caro para el país”, sostiene.
Una deuda con la ciencia
Por otro lado, el exsenador y actual vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi tiene una mirada más crítica y de largo plazo, quien afirma que la ciencia nunca ha sido realmente una prioridad para los distintos gobiernos en Chile.
“Para ser justo, la ciencia no fue prioridad en este gobierno, tampoco en el de Piñera ni en el de Bachelet”, señala.
Girardi recuerda que el presupuesto en ciencia no supera el 0,34% o 0,35% del PIB, mientras que países como Corea del Sur destinan cerca del 6%. “Es una diferencia de casi 20 veces”, subraya.
Girardi fue uno de los impulsores de la creación del Ministerio de Ciencia , pero reconoce que el diseño final quedó lejos de lo que se buscaba.
“La idea era que fuera un centro de pensamiento estratégico, que definiera grandes desafíos nacionales y equilibrara el peso del Ministerio de Hacienda. Lo que terminó saliendo fue una institucionalidad débil”, afirma.
Según el exsenador, la falta de una visión estratégica mantiene a Chile atrapado en un modelo extractivista y con baja capacidad de innovación.
“Chile tiene oportunidades enormes en litio, cobre, energías renovables, data centers, biotecnología y alimentación del futuro. Pero sin ciencia, esas oportunidades se pierden”, advierte.
Pese a que aún no existe una definición oficial sobre el futuro del Ministerio de Ciencias bajo el gobierno de José Antonio Kast, el debate ya está instalado. Para los expertos consultados, la discusión no se limita a una decisión administrativa, sino que refleja una pregunta más profunda sobre el modelo de desarrollo que Chile quiere construir.
“Los países que hoy son desarrollados tuvieron propósito, y ese propósito se construyó a partir de la ciencia y la educación”, sostiene Girardi.
Una idea que converge con las advertencias de Retamal, Soto y Herrera: sin una apuesta decidida por la ciencia, el futuro del país queda en entredicho.
“Sin ciencia no hay futuro”, resume Isaac Retamal. Una frase que, desde distintos matices, comparten también Soto y Herrera, y que hoy refleja la principal inquietud del mundo científico frente al inicio de un nuevo ciclo político.
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