Publicidad
Director Art Basel Qatar: “El arte puede orientarnos hacia nuevas formas de pensamiento” CULTURA

Director Art Basel Qatar: “El arte puede orientarnos hacia nuevas formas de pensamiento”

Publicidad

Desde Doha, donde Art Basel inauguró su apuesta más estratégica, Vincenzo de Bellis reflexiona sobre la expansión del mapa artístico global, el rol geopolítico de las ferias y la necesidad de convertir estos eventos en plataformas de diálogo en tiempos de incertidumbre.


Doha, la capital qatarí, suspendió su pulso habitual como polo global de negocios del rubro energético para transformarse en epicentro de la primera edición regional de Art Basel, una de las plataformas más influyentes del circuito internacional de coleccionistas de arte.

Según pudo comprobar El Mostrador desde Doha, la ciudad no solo acogió una feria: se reconfiguró como un dispositivo cultural donde convergieron mercado, curaduría y proyección simbólica.

Con este debut, la ciudad se instala como nuevo polo del mapa artístico global y como una plataforma privilegiada para anticipar los rumbos del sector. Obras de Basquiat, Picasso y Christo —entre otros referentes del arte moderno y contemporáneo— ocuparon museos, distritos creativos y espacios urbanos, transformándolos en vitrinas de alcance internacional.

Todo ello seguido del glamour de actrices y actores en calidad de influencer globales como Angelina Jolie y David Beckham.

La edición inaugural convocó a más de 17.000 visitantes en el Doha Design District, entre jornadas VIP y días abiertos al público, a los que se sumaron miles de asistentes a los Special Projects en Msheireb.

Cerca de la mitad de los coleccionistas y mecenas procedieron de Oriente Medio, Norte de África y Asia del Sur, junto a una participación significativa de Europa y América. Este público mostró un marcado interés por las presentaciones monográficas y por obras de especial relevancia, tanto de artistas consagrados como de voces emergentes.

Más de 85 museos y fundaciones internacionales estuvieron presente, consolidando a la feria como un espacio clave de  articulación global.

En este marco tuvimos la oportunidad de conversar con Vincenzo de Bellis, Chief Artistic Officer & Global Director of Fairs and Exhibition Platforms, la organización que ha consolidado un modelo híbrido que combina dimensión comercial, enfoque curatorial y producción de discurso. De Bellis desde 2022 que impulsa un giro en la concepción de las ferias de arte contemporáneo, en un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y transformaciones en los centros de poder cultural,

Con trayectoria institucional en Miart y el Walker Art Center, de Bellis ha trasladado al ecosistema Art Basel una mirada que entiende la feria no solo como espacio de transacción, sino también como plataforma de construcción simbólica y articulación cultural, capaz de incidir en debates contemporáneos.

Esa visión encontró una expresión decisiva en Art Basel Qatar, realizada entre el 5 y 7 de febrero. Más que una expansión territorial, la edición consolidó al Golfo como nuevo eje en el mapa global del arte, en donde la feria funcionó como laboratorio de formatos expositivos centrados en presentaciones monográficas y marcos curatoriales que dialogan con su contexto geopolítico.

En ese reordenamiento, América Latina aparece también como parte de un mapa artístico cada vez más descentralizado, donde nuevas centralidades conviven y se interconectan.

Bajo su conducción, la pregunta ya no es solo cuánto se vende, sino qué ecosistema cultural se construye, qué narrativas emergen y qué lugar ocupan estas plataformas en la conversación global contemporánea.

-Art Basel Qatar se desarrolla en un contexto internacional marcado por diferentes problemáticas globales. ¿De qué manera una feria de arte contemporáneo se posiciona frente a ese escenario?

-Todos los conflictos y las tensiones geopolíticas forman parte del contexto global en el que vivimos; compartimos el mismo mundo que el resto. En ese sentido, hemos trabajado con especial atención y, en estrecha colaboración con nuestros socios en Qatar, hemos respondido de manera permanente a cada noticia relevante, manteniendo informados a nuestros stakeholders, principalmente galerías y artistas.

Asimismo, entendemos que nuestro rol consiste en ofrecer un espacio para el diálogo y para la expresión artística. Creemos que el arte constituye un ámbito desde el cual las personas y los artistas pueden orientarnos hacia nuevas formas de pensamiento y de acción. Esto ha sido así a lo largo de milenios, y confiamos en que seguirá siéndolo.

-Chile tiene una escena artística sólida, pero un mercado frágil. ¿Qué lecciones —o advertencias— puede extraer nuestra región del modelo qatarí?

-En primer lugar, Chile es un país extraordinario, con una gran cantidad de artistas notables. Y no es el único lugar donde el mercado puede ser frágil. No sé si realmente se pueda extraer una lección directa de nuestra experiencia aquí en Qatar; cada contexto es distinto y no quisiera establecer asociaciones fáciles o forzadas entre un lugar y otro.

Una convicción que tengo, como profesional del mundo del arte, es que lo más importante para cualquier país es apoyar a sus artistas y su producción. Este apoyo implica que los artistas puedan vivir del trabajo que realizan. Por ello, todo aquello que los países puedan hacer —y hablo también por mi propio país, Italia— para facilitar la circulación y transacción de las obras resulta fundamental, ya que eso les permitirá seguir trabajando y elevando la calidad de su producción. De lo contrario, simplemente dejarán de hacerlo.

-Desde América Latina se observa la consolidación de nuevas centralidades culturales. ¿Cómo interpreta usted esta diversificación del mapa del arte global más allá de sus polos tradicionales?

-Sí, América Latina es un polo muy importante para el arte; lo ha sido durante siglos y continúa siéndolo. Creo que el mundo —no solo América Latina, aunque ciertamente forma parte de ello— es hoy más grande que nunca, o más pequeño que nunca, en el sentido de que estamos cada vez más conectados. Al mismo tiempo, el mundo del arte se ha expandido enormemente y no considero que existan ya uno o dos centros dominantes.

En el pasado, los principales polos eran Europa y Estados Unidos. Hoy observamos el surgimiento de un nuevo eje artístico en el Golfo, mientras América Latina sigue creciendo. El Lejano Oriente, el Sudeste Asiático y Asia Central también están en expansión. El mundo del arte se está ampliando, y eso solo puede ser positivo.

Publicidad