Medioambiente
Créditos: Minrel
Tratado global contra el plástico entra en fase crítica con Chile al mando
El director de la División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Océanos de la Cancillería, embajador Julio Cordano, asumió como el nuevo presidente del proceso de negociación del acuerdo internacional sobre contaminación por plásticos.
A principios de febrero, el director de la División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Océanos de la Cancillería, Julio Cordano, fue elegido en Suiza como el nuevo presidente del proceso de negociación del acuerdo internacional sobre contaminación por plásticos.
El importante reconocimiento es resultado de un largo camino de negociaciones frente a una de las crisis ambientales que enfrenta el planeta y que el año pasado terminó con frustradas negociaciones.
En agosto de 2025 fue la última ronda de negociaciones destinadas a alcanzar un tratado global jurídicamente vinculante contra la contaminación por plásticos impulsado por la ONU. No se logró.
Ese encuentro ya correspondía a una prórroga del calendario original, considerando el mandato acordado durante la Quinta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, realizada en marzo de 2022.
En un comienzo, el proceso contemplaba cinco sesiones de negociación: INC-1 en Punta del Este, INC-2 en París, INC-3 en Nairobi, INC-4 en Ottawa e INC-5 en Busan. Sin embargo, el estancamiento de las conversaciones llevó a convocar una sesión adicional, el INC-5.2 en Ginebra. Esa instancia tampoco permitió cerrar un acuerdo, por lo que el tratado internacional jurídicamente vinculante continuó sin avances definitivos.
En octubre de 2025, el embajador de Ecuador ante el Reino Unido, Luis Vayas Valdivieso, quien presidía el comité encargado de conducir las negociaciones de la ONU, presentó su renuncia al cargo. Tras ello, se estableció que el 7 de febrero, nuevamente en Ginebra, se retomaría la agenda del proceso, esta vez con el objetivo de elegir a un nuevo presidente para liderar la comisión negociadora.
En ese contexto, el embajador chileno Julio Cordano, postulado por el bloque de países latinoamericanos, fue elegido en segunda vuelta con 92 votos, superando al candidato senegalés Cheikh Ndiaye Sylla, que obtuvo 53. De esta manera, Chile enfrenta uno de los desafíos diplomáticos y ambientales más relevantes de los últimos años al asumir la presidencia de una compleja negociación internacional.
Julio Cordano es licenciado en Historia por la Universidad de Chile y egresado de la Academia Diplomática Andrés Bello. Cuenta con un Master of Public Management de la Universidad de Victoria, en Wellington. Durante su carrera profesional se ha destacado por especializarse en asuntos medioambientales.
El diplomático reconoce la magnitud del reto tanto en lo político como en lo personal y destaca el rol que deberá jugar Chile en la conducción de este proceso multilateral.
“El objetivo de la negociación está ya señalado en la resolución de la Asamblea de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, que apunta a la adopción de un Instrumento Legalmente Vinculante sobre contaminación del plástico. Este es el mandato, por lo que mi rol como presidente es precisamente facilitar una discusión entre las delegaciones para asegurar ese propósito. A nivel personal, es sin dudas un desafío muy importante, que veo como una contribución importante de Chile y su diplomacia para encontrar soluciones participativas frente a este problema global”, expresa en conversación con El Mostrador.
¿Se puede vivir sin plásticos?
Las negociaciones no han sido sencillas. Tras varias rondas sin alcanzar un acuerdo definitivo, el proceso ha tomado más tiempo del previsto, en medio de diferencias entre los países respecto a cómo abordar la contaminación por plásticos a nivel global. En ese contexto, Cordano plantea que, pese a las dificultades, el proceso aún se encuentra dentro de un margen razonable considerando la complejidad del tema.
“En efecto, las negociaciones han tomado más tiempo del que estaba previsto, aunque comparado con otros procesos multilaterales estamos aún en un horizonte razonable para un asunto tan complejo. En este sentido, es natural que haya puntos de divergencia entre las delegaciones. La transición desde el actual sistema de producción y consumo de plásticos hacia uno que no genere contaminación en sus diversas fases, así como hacernos cargo de la contaminación que ya existe, es un proceso difícil que habrá que abordar con un sentido de urgencia, pero también de realismo y pragmatismo”, sostiene.
Uno de los desafíos centrales será reconstruir las confianzas entre los países después de un proceso marcado por tensiones y falta de consenso en rondas anteriores. Antes de asumir la presidencia, Cordano sostuvo una serie de reuniones con delegaciones participantes para conocer de primera mano sus posiciones.
“Previo a mi elección como presidente, y con el respaldo del grupo de países de América Latina y el Caribe, tuve la oportunidad de sostener numerosas reuniones con las delegaciones que participan en estas negociaciones. Mi conclusión de esas conversaciones es que todos los países se dan cuenta de la necesidad de contar con un acuerdo que entregue una plataforma clara y robusta para enfrentar este desafío. Mi percepción es que la falta de consenso hasta el momento solo indica que no hemos logrado encontrar fórmulas que entreguen una visión balanceada sobre lo que se necesita en este momento. Desde este punto de vista, puedo asegurar que hay voluntad política para avanzar”, opina Cordano.
El debate también abre una pregunta de fondo sobre el futuro de los materiales plásticos en la economía global. Más que eliminar completamente su uso, Cordano considera que el desafío está en abordar la contaminación que generan.
“Lo importante es focalizarse en la contaminación que resulta del uso del plástico, que tiene muchas aplicaciones y cuyo tratamiento varía de acuerdo con sus espacios de utilización. La OCDE ha proyectado que al 2060 se podría triplicar la producción global de plásticos, expansión que iría acompañada en la misma medida por contaminación. En este escenario, no es solo una pregunta de vivir con menos plásticos, sino de cómo asegurarnos de que nuestra economía pueda seguir usando este material sin dañar al mismo tiempo nuestro medio ambiente y nuestra salud”, afirma.
Para que el futuro tratado tenga efectos reales, será necesario que los países impulsen cambios estructurales en sus sistemas de producción, consumo y gestión de residuos. Cordano destaca que esas transformaciones deberán adaptarse a las realidades de cada país, aunque el acuerdo internacional puede ofrecer un marco común.
“Esta es una materia en la que los propios países deberán trabajar y proveer respuestas que sean apropiadas para cada caso. En Chile hemos visto cómo se ha desarrollado una legislación que justamente apunta a gestionar los plásticos, a través de normas sobre plásticos de un solo uso o de responsabilidad extendida del productor. Este ha sido nuestro camino, con las transformaciones necesarias para su implementación. Otros países podrán considerar variantes, de acuerdo con sus prioridades y necesidades. El tratado puede proveer precisamente un espacio común, con objetivos y propósitos compartidos, con instrumentos y procesos que se puedan desarrollar de manera conjunta, con un mecanismo de apoyo tecnológico y financiero, entre otras herramientas fundamentales para este fin”, agrega.
Respecto al resultado final de las negociaciones, Cordano sostiene que el éxito del proceso dependerá de cumplir con el mandato establecido por Naciones Unidas, el cual busca abordar el problema del plástico a lo largo de todo su ciclo de vida.
“Hoy lo que tenemos es nuestro mandato de la Resolución de la Asamblea de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, como señalé antes. Esto significa tener una aproximación que cubra todo el ciclo de vida del plástico, incluyendo la contaminación que ocurre en el medio marino. Los elementos necesarios para cumplir con este mandato deben ser definidos por los países, que seguirán negociando para alcanzar un resultado satisfactorio”, concluye.
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