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El músico Diego Baëza lanza el álbum “Testimonios”, una mezcla de sonidos y vivencias personales
El álbum también aborda temas sociales y humanos. Una de las canciones, “Aylan”, está inspirada en la historia de un niño refugiado muerto en una playa durante la crisis migratoria.
El músico chileno Diego Baëza lanzó el 10 de febrero su segundo álbum, titulado Testimonio, un trabajo que reúne años de exploración musical y vivencias personales.
“El título Testimonio en realidad me vino de una manera muy natural. Porque en realidad es un álbum que vengo soñando. Este es mi segundo álbum y este lo vengo soñando muchos años”, explica el músico.

Diego Baeza
“Es como si tú sueñas de un castillo que tú quieres construir. Entonces, de repente empezaste haciendo una cosa y te das cuenta que no era eso. Después haces otra. Y al final terminas haciendo lo que quisiste y haciéndolo mucho con tus manos”, dice.
Para Baëza, el disco refleja tanto su recorrido musical como las experiencias que lo han marcado. “Fue como un testimonio de muchas cosas que he vivido. Cosas que me han marcado, cosas que me interpelan o temas que son importantes para mí”, señala.
La propuesta musical de Testimonio se caracteriza por una amplia mezcla de estilos. “Si hablamos del punto de vista musical, hay una mezcla de muchas cosas que me gustan. Que es, por un lado está el jazz, por otro lado están los ritmos afrolatinos. A mí me encanta la música gospel y he trabajado mucho música gospel. Y me encanta África, he estado hartas veces en África, trabajando”.
De hecho, el músico revela que en algún momento pensó en otro nombre para el disco: “Este disco estuve a punto de llamarlo mestizo. Pero, en realidad, el testimonio me parecía más completo”.
Entre las piezas destacadas del álbum menciona la instrumental “Cruz del Sur”, inspirada en la constelación del hemisferio sur.
“Es como la imagen de la constelación de Cruz del Sur, que es muy linda”, explica, agregando que también simboliza el encuentro entre tradiciones artísticas: “Yo creo mucho en el mestizaje artístico, donde diferentes tradiciones se encuentran y tú te enriqueces”.
“Creo que es una metáfora muy linda para la vida, el hecho de creer que cuando hay encuentro entre unos y otros, uno se engrandece, uno aprende”, dice.
“Yo soy súper idealista en el sentido de que creo mucho en las cosas que construyen, que hacen que las cosas sean bellas”, agrega.
El álbum también aborda temas sociales y humanos. Una de las canciones, “Aylan”, está inspirada en la historia de un niño refugiado muerto en una playa durante la crisis migratoria.
“Esa historia me marcó en cualquier cantidad, porque yo me imaginé lo que debe haber vivido esa familia, esa gente”, comenta. En la canción intenta imaginar la voz del niño.
El artista vive actualmente en París, ciudad a la que llegó a los 19 años para estudiar. Con el tiempo continuó su formación en un conservatorio de música clásica y tomó clases de composición y arreglos. Incluso estudió brevemente con el compositor chileno Sergio Ortega, experiencia que recuerda con gratitud.
“Fue un tipo que me abrió mucho la mente porque era una persona sumamente generosa y sumamente abierta y sensata artísticamente”, sostiene.
Aunque lleva más de tres décadas en Francia, asegura que sus raíces siguen presentes en su música, el músico dice que esa mezcla cultural es clave en la identidad musical latinoamericana.
“En el fondo es nuestro continente y nuestro continente fue ese lugar de encuentro entre estas culturas de los pueblos primeros, los que llegaron después”, dice destacando el valor creativo de ese cruce de tradiciones.
Escucha el disco completo en este link.
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