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Documentalista Sergio Olivares prepara film póstumo en memoria de reconocido escultor de La Serena CULTURA Crédito: Cedida

Documentalista Sergio Olivares prepara film póstumo en memoria de reconocido escultor de La Serena

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Hasta sus últimos días, el artista estuvo en los barrios, dictando talleres de cerámica en sectores como Las Compañías y La Antena, demostrando que el arte es, ante todo, una herramienta de transformación política y social.


El pasado 16 de marzo, el mundo de la cultura y de la política regional quedó en estado de shock. La noticia de la sorpresiva muerte de Daniel Palominos se propagó rápidamente, dejando una estela de incredulidad entre quienes conocieron su incansable labor como escultor, pintor y su faceta como exconcejal de La Serena, informó Aquí Coquimbo.

Para el reconocido documentalista ovallino Sergio Olivares, la noticia no solo fue un golpe al corazón, sino el inicio de una encrucijada creativa. Tras cinco años registrando la vida y obra de Palominos, el fallecimiento se transformó en el giro narrativo más doloroso de su carrera.

Olivares se enfrenta hoy al desafío de terminar una obra que, en palabras del propio Palominos, fue casi una premonición: “Cuando yo muera, tú tendrás gran parte de mis obras registradas”. Esas palabras que el artista le confió durante el rodaje, hoy obligan al cineasta a continuar un camino que ya no tiene al protagonista frente al lente, sino como una presencia póstuma que exige su lugar en la historia.

“Quiebre absoluto”

Aquí Coquimbo conversó con el documentalista Sergio Olivares. Este expresó que para él la partida de Daniel Palominos ha significado un “quiebre absoluto”. En plena etapa de montaje, la realidad vino a desarticular la propuesta original del film: “Pienso que, aunque sea una casualidad, el mismo artista puso fin al documental”, reflexiona el cineasta con una mezcla de tristeza y resignación profesional.

La obra, que busca financiamiento para su etapa final tras años de puertas cerradas en concursos regionales, se ha convertido ahora en un testimonio indispensable. Olivares compara a Palominos con el Ulises de la Odisea, un sobreviviente que, a pesar de su origen humilde y las carencias, logró insertar su visión popular en el mundo de la plástica regional, sobreviviendo de su obra en una región que a menudo olvida a sus creadores.

Uno de los pasajes más amargos que revela la entrevista de Olivares es la soledad creativa que enfrentó Palominos en su búsqueda de resonancia nacional. El documentalista recuerda una frase del artista que hoy resuena como un eco de injusticia: “Quedé tan solo como un predicador en el desierto porque nadie me apoyó cuando llevé una de mis obras para ser instalada en el metro de Santiago”.

Esa falta de apoyo regional que Olivares denuncia con claridad, no detuvo el ímpetu de Palominos. Hasta sus últimos días, el artista estuvo en los barrios, dictando talleres de cerámica en sectores como Las Compañías y La Antena, demostrando que el arte es, ante todo, una herramienta de transformación política y social.

Un legado que espera su estreno

Sergio Olivares hoy no tiene espacio para otros proyectos. Su meta es una sola: inmortalizar el legado artístico y político de su amigo. Para el documentalista, el arte y la política van siempre de la mano, y la obra de Palominos debe ser estudiada como la representación de una estética popular que se resiste a la derrota.

“El desarrollo también es cultura porque el hombre necesita estimular su alma. Sin eso estamos perdidos y Daniel lo sabía”, señala Olivares.

Mientras la ciudad despide al exconcejal, el cineasta continúa su propio “viaje por el desierto”, buscando los recursos para que el grito de Palominos encuentre su lugar definitivo en la memoria visual de la Región de Coquimbo.

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