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¿Los ojos son la ventana del alma o del cerebro?: El potencial de la retina en la prevención del ACV CULTURA|CIENCIA Archivo

¿Los ojos son la ventana del alma o del cerebro?: El potencial de la retina en la prevención del ACV

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En Chile aún no existen mecanismos que permitan calcular de manera anticipada el riesgo de un ACV. Sin embargo, contamos con la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas (ACEVE), una entidad multidisciplinaria dedicada a mejorar la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de pe


¿Podría una foto de la retina predecir un futuro accidente cerebrovascular?

La frase “los ojos son la ventana del alma” ha resonado en diversas culturas, sugiriendo una conexión profunda entre la mirada y nuestro mundo interior. Sus raíces se remontan a una expresión del filósofo romano Marco Tulio Cicerón, quien afirmaba: “El rostro es una imagen de la mente, así como los ojos son su intérprete”. Con ello, describía cómo el análisis de los ojos podía revelar la verdad interior de una persona, una idea que ha perdurado por más de dos mil años y que ha sido reinterpretada en distintas épocas y culturas, incluso en poemas de William Shakespeare y Pablo Neruda.

Esta visión poética, arraigada en la sabiduría popular, hoy adquiere un nuevo matiz: la ciencia moderna ha comenzado a investigar de forma sistemática cómo la mirada, y en particular la retina, puede reflejar no solo nuestro estado emocional, sino también la salud del cerebro y de su red vascular.

Una ventana al cerebro desde el fondo de ojo

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo en una zona del cerebro, lo que provoca daño en el tejido cerebral y afecta funciones cognitivas y motoras. Las causas más comunes son los coágulos o la rotura de vasos sanguíneos. 

A nivel mundial, y también en nuestro país, el ACV es una de las principales causas de muerte y discapacidad, lo que hace urgente su detección temprana y prevención.

La comunidad científica busca constantemente métodos de diagnóstico precoz que permitan intervenir antes de que ocurra un evento de este tipo. Uno de ellos, propuesto por un grupo internacional de investigadores, consiste en identificar el riesgo de ACV mediante una simple fotografía del fondo de ojo.

La retinografía, o examen de fondo de ojo, es una técnica realizada por profesionales de la salud visual que permite capturar una imagen de la capa vascular ubicada en la retina, el tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo. Esta zona contiene células fotosensibles que transforman la luz en señales eléctricas, enviándolas a través del nervio óptico hacia el cerebro.

En un estudio observacional publicado en la revista Heart en marzo de 2025, los autores analizaron cómo ciertas características de los vasos sanguíneos de la retina, captadas mediante retinografía, se relacionan con el riesgo de sufrir un ACV. Dado que los vasos de la retina y del cerebro comparten gran parte de su anatomía y fisiología, los cambios observados en los ojos podrían reflejar el estado de la salud vascular cerebral. 

Lo novedoso es que esta predicción se logra sin necesidad de pruebas de laboratorio invasivas.

Siguiendo la huella del ACV

Para esta investigación se utilizó la UK Biobank, la base de datos de salud más grande del mundo, que recopila información de medio millón de personas en el Reino Unido. Antes de ser compartidos con investigadores de todo el mundo, los datos son anonimizados, con el objetivo de avanzar en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades graves.

El equipo de trabajo, compuesto por investigadores del Reino Unido, Australia, Hong Kong y Estados Unidos, analizó más de 68.000 imágenes de fondo de ojo empleando un sistema automatizado de inteligencia artificial llamado Retina-based Microvascular Health Assessment System (RMHAS). Además, contaban con datos médicos, información sobre estilo de vida y resultados de exámenes como colesterol y presión arterial.

Este sistema identificó 118 características distintas de los vasos de la retina, como: densidad (cantidad y distribución de los vasos), calibre (ancho de los vasos sanguíneos), complejidad (forma en que se ramifican y conectan), tortuosidad (grado de curvatura de los vasos).

El análisis distinguía entre arterias y venas, y evaluaba tanto el área central de la retina (la mácula) como las zonas periféricas. Para evitar sesgos, se incluyeron únicamente personas que no tenían antecedentes de ACV, enfermedad vascular o cáncer al inicio del estudio, y se excluyó a quienes sufrieron un ACV o fallecieron durante el primer año de seguimiento.

¿Cómo se hizo el seguimiento?

Los participantes fueron observados durante un promedio de 12,5 años para evaluar si los patrones observados en la retina se asociaban con el desarrollo posterior de un ACV. La confirmación de casos se realizó mediante registros hospitalarios, utilizando códigos médicos estandarizados avalados por la Organización Mundial de la Salud.

Los investigadores aplicaron un análisis estadístico llamado regresión de Cox, que permite estudiar la relación entre distintas variables y el tiempo que transcurre hasta que ocurre un evento, en este caso, un ACV. Este modelo se ajustó considerando factores de riesgo clásicos como edad, sexo, presión arterial, colesterol, glucosa en sangre, índice de masa corporal y tabaquismo. 

Además, se utilizaron métodos estadísticos adicionales para evitar falsos positivos, dado el gran número de parámetros analizados.

De las 45.161 personas incluidas en el estudio, con una edad promedio de 55 años, 749 sufrieron un ACV durante el seguimiento. En general, estos pacientes eran hombres, fumadores, hipertensos y diabéticos.

Al comparar sus retinas con las del grupo que no sufrió ACV, se encontró que 29 de los 118 parámetros estaban asociados con un mayor riesgo, especialmente aquellos relacionados con la densidad vascular, la longitud de los vasos y el grado de ramificación. 

Lo más relevante es que, al combinar los datos de la retina con la edad y el sexo, se lograba predecir el riesgo de ACV con una precisión comparable a la de los modelos tradicionales que requieren análisis de sangre invasivos.

Del dato al diagnóstico: el potencial de la retina en la prevención del ACV

Aunque se trata de un estudio observacional, que no permite establecer relaciones de causa y efecto, sus hallazgos apuntan a una herramienta prometedora para la detección temprana del accidente cerebrovascular (ACV). Los autores destacan la necesidad de realizar investigaciones adicionales en poblaciones más diversas, ya que la mayoría de los participantes del UK Biobank son de origen étnico blanco.

Aun así, esta propuesta resulta especialmente valiosa en contextos con recursos limitados. Al tratarse de un método no invasivo, de bajo costo y fácil aplicación en la atención primaria, podría permitir que, en una consulta general, una simple fotografía del fondo de ojo (obtenida con un equipo habitual de optometría) alerte en pocos minutos sobre un riesgo elevado de ACV, incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas. 

Esto podría representar una verdadera revolución médica en la forma en que la inteligencia artificial se utiliza para calcular el riesgo de este evento. Este enfoque abre la puerta a estrategias de prevención más accesibles, rápidas y económicas frente a una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, especialmente en escenarios donde los métodos tradicionales no siempre logran los resultados deseados.

En Chile aún no existen mecanismos que permitan calcular de manera anticipada el riesgo de un ACV. Sin embargo, contamos con la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas (ACEVE), una entidad multidisciplinaria dedicada a mejorar la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de personas que han sufrido un ACV. 

Esta asociación enfatiza la importancia de reconocer los signos de alarma: rostro asimétrico o caído, debilidad en un brazo y dificultad para hablar. Si usted identifica estos síntomas, acuda de inmediato a un centro asistencial, ya que la atención oportuna reduce significativamente las secuelas neurológicas y motoras.

Vocabulario:

ACV: Un accidente cerebrovascular sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Si el flujo sanguíneo se detiene por más de pocos segundos, el cerebro no puede recibir nutrientes y oxígeno. Las células cerebrales (neuronas) pueden morir, lo que causa daño permanente.

UK Biobank: El Biobanco del Reino Unido se define como una base de datos biomédica a gran escala establecida en 2006, que recopila amplios datos personales y médicos de 500.000 voluntarios de entre 40 y 69 años en el Reino Unido para facilitar la investigación sobre diversas condiciones de salud y enfermedades, particularmente a través de la integración de datos genómicos personales.

Artículo original: 

Retinal vascular fingerprints predict incident stroke: findings from the UK Biobank cohort study.

*Este artículo surge del convenio con el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV).

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