CULTURA|OPINIÓN
Libro “Ruina y escombro en Latinoamérica”: un relato de geografía continental
En el trabajo de Francisca Márquez y Eduardo Kingman encontramos una conexión acerca de tiempos y entidades de diversa naturaleza. Esta complejidad es muy ilustrativa de la amplitud con la que se puede estudiar la ruina, la arruinación y los procesos sociales que se desatan en torno a los elementos.
No cabe dudas que se trata de un libro singular, tal como como se requiere para abordar la ruina y los escombros en un continente plagado de historias de abandonos y desafectos. Los europeos y colonizadores del hemisferio norte se han atribuido por siglos la peculiar condición de descubridores de ciudades abandonadas construidas en eras ancestrales que quedaron perdidas en las formas del olvido.
La ruina y el escombro, testigo y testimonio que esculpe el tiempo, transita gracias a los relatos de viajeros, fotografías, películas, tanto como camiones, trenes y barcos. Su ubicuidad es tal que la antropóloga chilena Francisca Márquez y el antropólogo quiteño Eduardo Kingman han podido editar un libro cuya geografía continental se convierte en un mapa que irá siendo completado con la mucha información que se encuentra disponible y a la espera de las memorias de personas, objetos, plantas y otras entidades no humanas.
Este libro organizado en cinco partes puede equipararse a un pentagrama en el que distintas melodías, tonos y énfasis se recorren con ricos matices como los que dotan los sostenidos y bemoles de unas historias donde los y las protagonistas enfatizan características con las que el/la lector/a irá complejizando el paisaje de la ruina y el escombro en Latinoamérica.
La ruina es una dimensión que cuenta con una amplia atención en distintos campos disciplinares. En la filosofía política, por ejemplo, la famosa expresión de Walter Benjamin en su ensayo Tesis sobre la filosofía de la historia ha sido traducido en estos términos: “Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies”. Es una frase que enuncia la mirada de un ser mitológico -el ángel de la historia- apreciando el pasado mientras es arrastrado por el viento del progreso. ¿Podemos pensar entonces la historia como una pura acumulación de ruinas?
Ante una pregunta como esa podemos considerar la aproximación que nos propone Claudia Gutiérrez Olivares en Sobre ruinas y vestigios a 50 años del golpe de Estado en Chile, que conduce a un re-ensamblaje de los elementos dispersos por la analítica cartesiana que segmenta y desvincula todos los elementos que son vestigio de una destrucción. La ruina no es solo material y no es, como se suele plantear, un mudo testigo de un tiempo pasado. La ruina es la evidencia de la condensación del flujo del tiempo donde los eventos se siguen manifestando.
En el trabajo de Francisca Márquez y Eduardo Kingman encontramos una conexión acerca de tiempos y entidades de diversa naturaleza. Esta complejidad es muy ilustrativa de la amplitud con la que se puede estudiar la ruina, la arruinación y los procesos sociales que se desatan en torno a los elementos materiales con sus efectos simbólicos. La gran amplitud de autores/as y ámbitos del conocimiento con que se estudian la ruina y el escombro multiplican las voces, ideas y favorece una lectura animada por textos precisos y muy nutridos en información lo que le acerca al estilo del Handbook y en algunos tramos del libro al del Glosario.
Esta gran contribución, por su plasticidad y apertura a la reflexión teórico-práctica, también impulsa el diálogo de los tiempos porque en un movimiento contraintuitivo respecto a la idea de la ruina como asunto del pasado, algunos capítulos exploran los escombros en clave de pasado reciente y producción del futuro previsible. Es lo que sucede con las disputas por las ruinas como patrimonio y los proyectos de gentrificación. Desde luego este libro es un referente de época y un señalamiento de los modos de vida que seguimos construyendo para las generaciones por venir.
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