‘Dentro de la machosfera’: un iluminador documental de Louis Theroux
El resultado es revelador y a veces incómodo e inquietante, en especial cuando las parejas de algunos de ellos se involucran en la conversación. Y pronto nos daremos cuenta de que todo esto no se trata más que de un negocio, de un timo guiado por el algoritmo de los clics y las visualizaciones.
Este ‘documental de Netflix’, liderado por el periodista y realizador británico Louis Theroux y dirigido por Adrian Choa, busca indagar en el creciente submundo de la “manósfera” (la plataforma lo tradujo de la otra manera), un ecosistema nacido hace algunos años en internet que suele promover la masculinidad entendida como dominación, la misoginia y que se opone de manera desenfadada al feminismo.
Quizás este fenómeno en parte surge como una reacción al auge de este último, pues arguyen que los hombres heterosexuales, desde ya un tiempo, estarían siendo víctimas del clima social y cultural imperante, con giros en torno al género y todas sus vertientes, que conducirían a “discriminarlos”. Y ellos son, dicen, el último bastión que va quedando ante esta amenaza terrible, dando la lucha, supuestamente, para reivindicar el rol masculino tradicional.
Para lograr su cometido, Theroux dialogará con algunos de sus más relevantes influencers, dejando que expresen libremente sus ideas, en encuentros deliberadamente distendidos para que las contradicciones y fallos lógicos de su pensamiento y de su actuar aparezcan solos.
Es un ambiente donde abundan los músculos, el dinero fácil, los autos deportivos y las mujeres voluptuosas con poca ropa como sinónimo de éxito, con la promesa implícita de que, si sigues sus consejos disfrazados de “desarrollo personal”, tú también lo lograrás.
El resultado es revelador y a veces incómodo e inquietante, en especial cuando las parejas de algunos de ellos se involucran en la conversación. Y pronto nos daremos cuenta de que todo esto no se trata más que de un negocio, de un timo guiado por el algoritmo de los clics y las visualizaciones para monetizar y vender humo.
Si bien el documental no tiene un carácter sociológico ni mucho menos académico sobre el fenómeno, logra llevar un tema complejo al público masivo de forma eficaz, más allá de que se echó de menos la participación de Andrew Tate (por lejos su figura más influyente, quien cautelosamente no quiso estar) o explorar cómo incide en la vida de los adolescentes y jóvenes a los que logran cautivar, que es justamente su objetivo.
Muchos pudimos ver algo de aquello en la serie Adolescencia (sí, también de Netflix) estrenada el año pasado, pero aquí apenas se tocan los efectos y consecuencias, salvo cuando oímos la proclama homofóbica o antisemita de uno que otro imberbe. Porque claro, también le hincan el diente a más de una teoría conspirativa que “lo explica todo” y, tomando prestada la metáfora de la película The Matrix (1999), ellos te vienen a dar la “píldora roja” para que veas la realidad tal cual es y no sigas viviendo engañado.
Así, Theroux nos va mostrando esta realidad y deja que cada cual saque sus conclusiones, sin dictar cátedra, sin peroratas ni pontificaciones, lo que siempre se agradece. Aun así, los personajes que vemos parecen elegidos con pinzas, pues casualmente son los más controversiales, extremos y explosivos (algunos han sido bloqueados/suspendidos por más de una red social) dentro de la “manósfera”, es decir, sólo alcanzamos a ver la punta del iceberg de esa realidad cibernética y social, pero no a muchos otros generadores de contenido que tienen tanta o más influencia concreta que éstos.
Tampoco se analizan las causas de su amplio alcance ni por qué tantos creen que es buena idea seguirlos: la soledad de los hombres jóvenes, el aislamiento, menos redes de apoyo emocional, las ‘cámaras de eco’, exposición algorítmica, incertidumbre sobre la identidad masculina o los roles de género.
Como fuere, el trabajo de Theroux es iluminador en su superficie y abre las puertas sobre un tema que, en varios de sus discursos, normaliza la violencia y que, hasta hace poco, apenas se susurraba entre los pasillos. Sin duda, aunque deje preguntas no resueltas sobre el fenómeno, es bienvenido y dará mucho de qué hablar.
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