Alvarado, Sedini y Poduje, bajo todas las miradas
¡Hola! Semana dura y agitada. Como todo arranque de Gobierno, las expectativas a veces descolocan. Fueron tantos los anuncios, a partir de decretos, que aún falta tiempo para aterrizarlos. En algunos casos, quedaron más dudas que certezas en el ambiente. Sobre todo después que el nuevo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, acusara haber recibido un fisco “sin caja”. El exministro Nicolás Grau refutó las cifras y el debate promete encenderse en los próximos días.
- El cambio de mando –hay que decirlo– fue impecable. Kast llegó con camas y petacas a La Moneda. Antes de esto, eso sí, el Mandatario delineó el marco ideológico de su Gobierno en su primer discurso, centrado en el orden portaliano, dios y la familia. El solo hecho de comenzar el mandato hizo poner los ojos también en quienes lo acompañan, y parte de ese elenco es el corazón de esta edición de +Política.
Partimos con el ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien aseguró la testera de la Cámara de Diputadas y Diputados en una operación quirúrgica y en tan solo un par de días. Los movimientos de Alvarado fueron sigilosos y demostraron el tonelaje político del nuevo pánzer de Kast, encargado de coordinar las auditorías al Gobierno de Boric.
- En la otra vereda, todas las miradas están puestas en Mara Sedini. Su cargo es de alta exposición pública, por medio de su voz habla el Gobierno. Por eso es que sus primeras horas en La Moneda han sido sometidas a escrutinio sin demora. Los juicios no han sido muy afortunados. La vocera de Gobierno ha mostrado no solo desconocimiento de la agenda presidencial, sino algunas pausas incómodas y varios “lo comunicaremos oportunamente”. A su favor, un juicio inevitable: esto recién comienza.
Iván Poduje, el incombustible arquitecto acostumbrado a polemizar en redes sociales, acaba de cerrar su cuenta en X. Una mutación extraña para quien se jactaba de jamás haber borrado un tuit. El asunto no parece ser un capricho, sino parte de una estrategia de empoderamiento en su nuevo rol de ministro de Vivienda y Urbanismo. El tiempo lo dirá…
- Al cierre, un tema no menor. Si bien han asomado nombres de algunos candidatos para ser el nuevo embajador en China, el recambio no ha tenido un camino expedito. Razones hay varias, desde el complejo estado de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos luego de la polémica por el “cablegate”, hasta las definiciones propias de un cargo elegido con pinzas. En resumen, más que un embajador, lo que se busca es un experto equilibrista. Una tarea nada fácil.
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Claudio Alvarado, el pánzer silencioso de José Antonio Kast
En política, como en la guerra, no siempre gana el que grita más fuerte. A veces el triunfo se lo lleva aquel que no vimos venir y que actúa en sigilo, sin mayores aspavientos. No es un tema de estampa o carácter, sino un estilo sin mensajes incendiarios ni declaraciones grandilocuentes. El que come callado –como reza el viejo refrán–, come dos veces.
- Aunque lleva tan solo unos días en el Gobierno, el estilo del nuevo ministro del Interior, Claudio Alvarado, no ha pasado inadvertido. Convocado a liderar el equipo político del gabinete de José Antonio Kast, demostró espesura política con un encargo nada fácil para el poco tiempo que lleva: asegurar la testera de ambas Cámaras en el Parlamento.
Si bien en un comienzo Manuel José Ossandón corría con ventaja rumbo a la presidencia del Senado, Paulina Núñez terminó por asegurar la pole position. Una jugada que estuvo más en sintonía con la postura de Alvarado que con la del propio Presidente de la República. El cálculo del nuevo titular del Interior –asegura una fuente cercana– fue que la decisión tomada podía mejorar la relación con RN, el más díscolo de los partidos de la coalición.
- La presidencia de la Cámara de Diputadas y Diputados fue otra negociación exprés. Con el fantasma de una votación apretada y un pacto que garantizaba a Pamela Jiles la testera, Alvarado monitoreó las negociaciones y, en menos de 48 horas, armó la mayoría que le pidió su jefe: llamó a los díscolos de Chile Vamos, alineó a los republicanos y convenció a dos figuras clave de la oposición. Pamela Jiles lo acusó de “pirquinear” votos. El ministro, fiel a su estilo, guardó silencio.
Quienes lo conocen dicen que juega de memoria con José Antonio Kast. En sus largos años en el Congreso, ambos tejieron redes con distintos grupos al interior de la UDI. Mientras Kast reclutaba a los valores “jóvenes”, Alvarado se encargaba de convencer a la vieja guardia del partido. “Era una dupla bien aceitada, que cruzaba a todas las generaciones en la UDI”, recuerda un exasesor parlamentario.
- Hay otro dato importante: Alvarado fue el primer miembro de la UDI que en su momento se desmarcó de la campaña de Sebastián Sichel y anunció públicamente que apoyaría a Kast. Si bien el actual ministro del Interior no es reconocido como miembro de algún “lote” al interior del partido, tampoco es considerado un llanero solitario. “Ese estilo le permite moverse con libertad en distintas aguas”, cuenta la misma fuente.
Si bien hasta ahora ha cumplido, Alvarado tiene un desafío mayor. El Presidente Kast acaba de encomendarle, junto al jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, la coordinación de todas las auditorías al Gobierno de Gabriel Boric. Aunque se trata de una tarea titánica que debería entregar sus primeros resultados en seis meses más, Alvarado ya habría comenzado a mover los hilos, gestionando oficios y reactivando el Consejo de Auditoría Interna General del Gobierno. Sin conferencias de prensa, filtraciones, ni política del espectáculo.
Poduje sin megáfono: la nueva cara del ministro de Vivienda
Sin estridencias ni provocaciones a la galería, Iván Poduje decidió apagar el megáfono. A pocas horas de asumir como ministro de Vivienda del Gobierno de José Antonio Kast, el otrora vociferante arquitecto cerró su antigua cuenta en X.
- Después de más de una década de polémicas digitales y más de 78 mil publicaciones, el urbanista optó por pasar de comentarista “sin filtros” a su nuevo rol de ministro –al menos formalmente– “con filtros”. Una mutación extraña para quien, hasta hace poco, se jactaba de nunca haber borrado un tuit.
Hoy, la cuenta no existe y en ese historial quedaron varios rounds públicos: desde su apoyo a Daniel Jadue en 2012 hasta cruces con el periodista Felipe Bianchi, el diputado Diego Ibáñez y discusiones económicas con el exministro Ignacio Briones. Todas batallas virtuales donde no siempre salió bien parado.
- Aunque la primera semana sugiere que el ajuste será gradual, el nuevo ministro partió moviendo piezas rápidamente: pidió la renuncia de la directora del Serviu de la Región del Biobío –su primer ruido administrativo–, comenzó a revisar las cuentas del ministerio en busca de recursos y salió a terreno a las zonas golpeadas por incendios en Viña del Mar. Todo en paralelo a gestiones con Hacienda para reforzar el presupuesto de la cartera.
El nuevo mandamás del Minvu –que reemplaza al histórico socialista Carlos Montes– adelantó que iniciará una auditoría a todos los programas del ministerio, para revisar cuentas, detectar atrasos y poner bajo la lupa la gestión heredada. Fuentes que conocen de cerca los alcances de la tarea, aseguran que existe una preocupación especial con este ministerio. “Hay desconfianza”, dicen.
- Y aunque Poduje haya dejado de tuitear, no está claro si el arquitecto continuará con el mismo impulso con que antes debatía. No es que el cambio de hábito sea el causante de su actual reserva, sino que en el nuevo cargo el margen para el error es menor. En redes, una frase filosa generaba un round inmediato. En el ministerio, en cambio, las decisiones tienen consecuencias bastante más concretas. Pero, tratándose de Poduje, nunca se sabe.
Los vaivenes de Mara Sedini en el podio de La Moneda
La frase “gobernar es comunicar” ha sido el mantra de la política del siglo XXI, en tiempos de mediatización y redes sociales. Expertos aseguran que es imposible hacer un buen Gobierno sin un diseño político comunicacional que administre las crisis y potencie los buenos resultados. Y para eso, la vocería gubernamental debe estar a la altura de las circunstancias.
- En ese escenario, es interesante observar el desempeño de la ministra Mara Sedini. Durante sus primeras horas en el podio de La Moneda, ya ha mostrado desconocimiento de la agenda del Presidente Kast frente a la prensa, pausas incómodas y varios “lo comunicaremos oportunamente”.
Si bien es apresurado hacer una evaluación, su performance hasta ahora hace suponer que desde el Segundo Piso no le entregan a tiempo la información relevante sobre el quehacer político del Mandatario. Aunque, más allá de las minutas, el problema puede ser distinto.
- “Independiente de las habilidades comunicacionales propias de un vocero, el cargo pasa esencialmente por tener un conocimiento profundo de la política en general y de los políticos a los cuales representa. Ahí está el primer problema, Mara Sedini no tiene experiencia política, está aprendiendo”, afirma el experto en marketing político Cristián Leporati.
El profesor de la UDP dice que Sedini no tiene la curva de experiencia espontánea en un político de carrera, por lo que debe construirla. “Es una lata entrar en comparaciones, pero Camila Vallejo tenía seniority para el cargo por sus habilidades, pero también por su experiencia. Tenía un poder que le permitía imponerse –en el buen sentido de la palabra– a ministros de trayectoria. Eso es una debilidad en el caso de Sedini”, apunta Leporati.
- Estas deficiencias están llevando a que se perciban descoordinaciones entre Segegob y Presidencia. “No basta con ser actriz, no basta con la experiencia de un programa de televisión, se requiere sentir lo que es la política, para poder expresarla y dominarla a tiempo. Y ese timing, por inexperiencia, Sedini no lo tiene. Los tiempos son cortos y las expectativas le dan poco plazo para adaptarse”, concluye el experto.
Recambio de embajador en China: en busca del mejor equilibrista de la plaza
La orden proveniente del Edificio Carrera iría cruzando el Pacífico: el embajador en la Ciudad Prohibida, Pablo Arriarán, quien intentaba mantener el barco a flote en las aguas de Pekín, deberá preparar maletas y alistar su regreso a Santiago en los próximos días.
Fuentes que conocen el mapa asiático como el patio de su casa, afirman que su reemplazo ya está en el tablero. La decisión estaría tomada y tendría un objetivo claro: mejorar la relación con la superpotencia con un nuevo emisario.
Originalmente, el plan del Presidente Kast era la despolitización total de la relación: enviar a un hombre de carrera que pudiera navegar el turbulento mar de la geopolítica sin hacer ruido, considerando que el gigante asiático compra el 40% de nuestras exportaciones. El escándalo del “cablegate”, sin embargo, dinamitó esa hoja de ruta.
Esto obligó al Ejecutivo a realizar un estratégico golpe de timón: ya no se busca un burócrata de oficina, sino un embajador político con el hijo del dragón tatuado y el colmillo afilado para tratar con el régimen chino en sus propios códigos milenarios.
En los pasillos de Teatinos 180, el nombre que más suena es el de Luis Schmidt. No es un hombre de carrera, pero conoce cada rincón de Beijing, tras encabezar la misión durante los dos gobiernos de Sebastián Piñera.
Schmidt, sin embargo, no es el único candidato. La apuesta –dicen– sería por alguien con experiencia probada ante la crisis del “cablegate”, buscando evitar el desfile de tres embajadores ocurrido en la administración de Boric, asediados por denuncias de maltrato laboral y salidas por motivo de salud, hasta el arribo de Arriarán, que llegó a poner orden hace apenas 11 meses.
El Ejecutivo guarda el nombre bajo siete llaves para respetar el código oriental: si Pekín se entera por filtraciones de prensa antes de que llegue el sobre oficial, el beneplácito se podría dilatar y la molestia diplomática se hará sentir. Un impasse que la gestión del Presidente Kast pretende evitar a toda costa.
La misión del sucesor de Arriarán será un acto de equilibrismo puro: gestionar ese vital 40% del comercio sin que Washington nos retire el saludo. Deberá, además, interpretar cómo resuena en la Casa Blanca cada movimiento en China, buscando proteger la confianza de los aliados occidentales. No se trata solo de vender, sino de blindar la casa.
Se viene un screening implacable sobre puertos, electricidad y telecomunicaciones. Y en el centro del huracán está el litio, el frente de batalla más caliente. Con empresas chinas ya operando y Estados Unidos tratando de cortar su dependencia, el nuevo embajador se mete directo al centro de una guerra hemisférica por los minerales del futuro. No se trata de la vieja diplomacia de salón: es una lucha por la soberanía en el terreno más difícil del mundo.
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