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“Ahora que se fue, ¿qué va a pasar?”: la preocupación de los venezolanos en EEUU por su futuro
Los venezolanos que viven en el país todavía están analizando lo que ocurrió este 3 de enero cuando tropas de EE.UU. detuvieron al presidente Nicolás Maduro.
Mientras se asienta el polvo en Caracas, los venezolanos están reaccionando a las noticias de la captura del ahora expresidente Nicolás Maduro por parte de EE.UU. con esperanza, miedo y mucha incertidumbre.
La gente comenzó a salir a las calles el sábado después de una noche llena de explosiones en los alrededores de Caracas, con expresiones que van desde la celebración hasta la condena.
Dina, quien vive en Caracas, le dijo a la BBC que por ahora ella está agradecida con EE.UU. por “haberse llevado a Maduro, porque al menos comienza a ver la luz al final del túnel”.
Pero el clima político permanece tenso, y es la razón por la que Dina no le da su verdadero nombre a la BBC.
Jorge, otro venezolano que vive cerca de Caracas, explica que mientras él está agradecido por el “apoyo mostrado por Trump y todo EE.UU.” también teme que los tiempos que vienen no serán sencillos.
“Ahora que se fue Maduro, ¿qué va a pasar”, pregunta Jorge.
“No hay una sola garantía de lo que va a ocurrir en el futuro. Hay mucha incertidumbre. No sabemos lo que va a pasar en los próximos días”.
Decenas de militantes del gobierno chavista también salieron a las calles de Caracas exigiendo la liberación de Maduro.
La alcaldesa de la capital, Carmen Meléndez, quien forma parte del oficialismo, se unió a la marcha de protesta y denunció que Maduro fue “secuestrado”.

Fuerzas de EE.UU. bajo órdenes del presidente Donald Trump llevaron a cabo una serie de ataques a objetivos militares en Caracas, que finalmente terminaron con la detención de Nicolás Maduro.
EE.UU. acusa a Maduro de liderar un régimen “narcoterrorista”. Tanto líderes dentro de Venezuela como gobiernos internacionales no lo reconocen como el presidente legítimo porque señalan que ganó de forma fraudulenta las elecciones de 2024.
Maduro, quien ha estado en el poder desde 2013, fue acusado de reprimir con violencia a los grupos opositores y silenciar las voces disidentes en el país.
Mientras él y su esposa eran llevados a Nueva York para ser juzgados por tráfico de drogas y posesión de armas, el futuro de Venezuela era poco claro.
Trump dijo que va a “gobernar” el país y gestionar sus reservas de petróleo hasta que un reemplazo permanente de Maduro pueda liderar el país.
Maduro había rechazado las acusaciones de EE.UU. de que había estado involucrado en el tráfico de drogas.
Pero incluso entre aquellos que están agradecidos con la salida de Maduro hay mucho miedo e incertidumbre.
Dina no tiene mucha fe en Trump.
“Él dice algo ahora y después cambia de parecer. No se pueden tomar esas palabras en serio”, afirma.
Tal vez lo único rescatable, señala, es que Trump dijo que EE.UU. iba a invertir dinero en Venezuela, algo que -para ella- podría mejorar la situación económica del país.
Un miedo latente
El temor a hablar en contra de Maduro todavía existe, debido a que la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo chavista, aprobó hace unas semanas una ley que declara traidor a cualquiera que apoye el bloqueo naval de EE.UU. al país.
Jorge cuenta que el sábado vio motociclistas de los colectivos, grupos paramilitares pro gubernamentales en Venezuela, deambulando por las calles con armas.

“Da un poco de miedo incluso salir a comprar pan ahora mismo. Tendremos que esperar a lo mejor y tener paciencia”, explica Jorge.
Jorge insiste que le preocupa la influencia de Diosdado Cabello, aliado de Maduro y ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela.
“Es una persona muy mala, muy rencoroso”, opina.
“No sé cuánta gente tiene de su lado. Ojalá el ejército esté con el pueblo y pierda algo de control”.
Sandra se hizo eco del alivio de Jorge y Dina tras la salida de Maduro. Sin embargo, ella también se muestra escéptica sobre el futuro y lo que significa para sus compatriotas en el exilio.
Cerca de ocho millones de venezolanos han abandonado Venezuela desde que Maduro llegó al poder, y muchos de ellos han celebrado abiertamente su captura en las calles de las ciudades donde se han establecido.
Además de los millones de personas en el exilio, hay otros “desaparecidos, encarcelados, muertos o simplemente sobrevivientes”, lo cual constituye “una verdadera tragedia que ningún país ha abordado”, acota Sandra.
“Esto es solo el comienzo; sabemos que aún queda un largo camino por recorrer”, añade.
“Ningún país había escuchado antes el clamor de los venezolanos ante esta tragedia”.