MUNDO
Experto internacional. “Hay dos palabras para definir la interna en EEUU, completo caos”
Desde Washington D.C, experto sostiene que la muerte de Renee Good, la actuación de ICE y la confrontación con estados y tribunales revelan una crisis institucional profunda que ha dejado a Estados Unidos sumido en polarización, desorden político y debilitamiento
Desde las calles de Minneapolis hasta distintos puntos de Washington D.C., Estados Unidos vive una oleada de manifestaciones tras la muerte a tiros de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en pleno centro de la ciudad de Minnesota.
El hecho, captado en varios videos que circulan en redes sociales y medios de comunicación, ha encendido la indignación en el país y catalizado masivas marchas en ciudades como Nueva York, Chicago, Seattle y Filadelfia, así como en la capital federal, donde se encuentran el Congreso y la Casa Blanca, y donde se exige justicia y el fin de lo que consideran la militarización de la política migratoria estadounidense.
A pocos días del incidente, Minneapolis y otras jurisdicciones han llevado al gobierno federal a los tribunales. Minnesota e Illinois han demandado a la administración del presidente Donald Trump por el despliegue masivo de agentes de ICE y sus tácticas, mientras líderes locales denuncian un abuso de poder que ha sembrado miedo entre los residentes.
“Repercusiones solo están comenzando”
Para entender la dimensión política y social de este momento de tensión extrema, Patricio Zamorano, analista internacional chileno radicado en Washington D.C., aporta una mirada cercana desde la capital estadounidense, donde ha visto de primera mano cómo las manifestaciones vinculadas al caso de Renee Good se han sumado a un clima general de polarización, confrontación institucional y cuestionamiento profundo del rol del gobierno federal.
“La muerte de Renee Good ha provocado un shock, un trauma político y social cuyas repercusiones solo están comenzando”, afirma Zamorano, en conversación con El Mostrador, antes de desgranar un análisis que va desde el federalismo en crisis hasta el futuro político del país.
Y es que, para el analista, lo ocurrido en Minneapolis no es un episodio más en la larga lista de abusos asociados a la política migratoria de Trump. Es algo distinto. Más profundo. Más peligroso.
Un quiebre nuevo: del federalismo al conflicto político
Zamorano es claro al marcar el punto de inflexión. Tensiones entre Washington y los estados siempre han existido, sobre todo en materias presupuestarias o financieras. Lo nuevo, insiste, es el conflicto político abierto.
“Lo que no se veía venir históricamente era que hubiera un conflicto político de esta magnitud. Eso es totalmente nuevo y lo ha traído el gobierno de Donald Trump”, explica. A su juicio, la Casa Blanca está ejerciendo una presión inédita sobre los estados para limitar libertades democráticas, usando fuerzas federales como ICE, la Guardia Nacional y policías federales “de manera mal utilizada” y con un objetivo claro: generar caos, especialmente en ciudades y estados gobernados por demócratas.
La militarización de la política migratoria —dice— no es un daño colateral. Es parte del diseño.
La querella presentada por Minnesota, Minneapolis y Saint Paul contra el gobierno federal no es solo un gesto político. Para Zamorano, es una señal de alarma institucional.
“Esto es grave no solamente desde el punto de vista institucional, sino porque está causando la muerte de gente”, subraya. Recuerda que el caso de Renee Good no es el primero, pero sí el más simbólico: una mujer blanca, sin antecedentes criminales, poeta y activista, asesinada en cámara, con registros desde múltiples ángulos.
“El hecho de que fuera una persona blanca, que no estaba haciendo absolutamente nada para provocar ser baleada, cambió la percepción de mucha gente que no estaba convencida de la crisis de seguridad que ha creado Donald Trump”, afirma.
Y el paralelo es inevitable: George Floyd en 2020, la misma ciudad, el mismo peso simbólico. “La enorme cantidad de protestas que ha habido en los últimos días en ciudades de todo Estados Unidos, incluida Washington D.C., ha sido en solidaridad con la familia de Renee Good, pero también para denunciar el atropello permanente a los derechos humanos y civiles que, lamentablemente, está ejerciendo la policía de inmigración como parte de una política directa de Donald Trump”.
“No Kings”: cuando el contrato social se rompe
Para Zamorano, la expansión de la consigna “No Kings” no es una moda ni una protesta pasajera. Es el reflejo de una ruptura más profunda.
“No hay ninguna duda de que el contrato entre el ciudadano y el Estado ha sido roto bajo Donald Trump”, sostiene.
El eslogan “No Kings” —dice— comenzó a circular incluso desde el primer mes del regreso de Donald Trump al poder, cuando empezó a impulsar decisiones percibidas como arbitrarias y sin consulta pública. Desde gestos simbólicos —como ordenar la demolición de un ala completa de la Casa Blanca sin cumplir regulaciones ni pedir autorización— hasta medidas de fondo, como el despido masivo de cientos de miles de funcionarios federales sin evaluar desempeño ni procesos.
Para Patricio Zamorano, todo esto explica el sentido del eslogan “No Kings”: desde el primer día, Donald Trump ha mostrado —a su juicio— un respeto muy bajo por la Constitución de Estados Unidos que juró defender y un desprecio profundo por las formas y límites de la ley. “Ese es un tema gravísimo”, advierte.
Fuerzas federales, habeas corpus y detenciones arbitrarias
El uso creciente de fuerzas armadas y policiales en tareas internas es, para el analista, uno de los mayores riesgos actuales. No solo por la Guardia Nacional —que no está pensada para funciones policiales—, sino por el actuar de ICE.
“La policía de inmigración está rompiendo el habeas corpus de una manera gravísima”, denuncia. Detenciones sin orden judicial, arrestos en hospitales, escuelas y cortes de justicia, personas sacadas de los brazos de sus abogados, ciudadanos estadounidenses retenidos por semanas sin debido proceso.
“Estamos hablando prácticamente de secuestros”, dice. Y agrega un elemento aún más inquietante: deportaciones a cárceles extranjeras, como en El Salvador, ignorando órdenes judiciales explícitas. Para Zamorano, el Estado de derecho se erosiona “cada día”.
Venezuela, Groenlandia y la polarización interna
En este contexto, la política exterior dejó de ser un asunto externo. Venezuela, dice Zamorano, es hoy un factor directo de polarización doméstica.
“No hay límite. Hemos visto cosas impensables hace un año”, afirma, citando fallos judiciales que permiten a ICE usar criterios como color de piel o idioma para detener personas. El resultado: ciudadanos latinoestadounidenses arrestados arbitrariamente.
Zamorano sostiene que la captura de Nicolás Maduro, las amenazas a Groenlandia y el desprecio por alianzas históricas como la OTAN han generado un rechazo que ya no se limita a los demócratas. “Trump prometió en campaña no involucrar a EEUU en guerras. Hoy está haciendo exactamente lo contrario”, señala.
Pero no todo son buenas noticias para el jefe de la Casa Blanca. La resolución del Senado para limitar nuevas acciones militares sin autorización del Congreso es, para Zamorano, un síntoma clave. “Por primera vez, y esto es bastante iluminador, se están viendo grietas en el apoyo del Partido Republicano al presidente Donald Trump”.
Cinco senadores del partido votaron con los demócratas, algo impensable meses atrás. ¿La razón? El rechazo ciudadano es alto —más del 70% se opone a una intervención en Venezuela— y el temor a que Trump ponga en riesgo alianzas estratégicas como la OTAN, especialmente con el caso Groenlandia.
“El apoyo irrestricto ya no es tal”, advierte.
Powell, la Fed y la independencia bajo amenaza
El conflicto con Jerome Powell es otro frente abierto. Para Zamorano, la eventual investigación contra el presidente de la Reserva Federal es parte del mismo patrón: presionar y disciplinar instituciones independientes.
“Donald Trump está intentando intimidar a la Reserva Federal para forzar recortes de tasas”, explica. Powell, dice, respondió de forma inédita, denunciando públicamente la presión política. Y las encuestas muestran que la gente confía más en la Fed que en Trump en materia económica.
La estrategia es clara, según Zamorano: castigar a quienes no se alinean. Amenazas de quitar fondos federales a estados y ciudades demócratas, como Nueva York o California, son parte del manual. La respuesta, dice, ya está en marcha: tribunales.
Video message from Federal Reserve Chair Jerome H. Powell: https://t.co/5dfrkByGyX pic.twitter.com/O4ecNaYaGH
— Federal Reserve (@federalreserve) January 12, 2026
Un país en “completo caos”
Al hacer el balance del primer año de Trump 2.0, Zamorano no duda: “Hay una sola palabra para definir la situación interna de Estados Unidos: completo caos”.
Caos político, social y económico. Inflación persistente, tensiones tarifarias, descontento generalizado y más de un 60% de desaprobación en casi todas las áreas clave. La aprobación presidencial ronda el 37%, una de las más bajas de la historia reciente.
“No hay buenas noticias en ninguna área”, asegura.
¿Qué viene ahora?
El escenario más probable, dice Zamorano, pasa por las elecciones de medio término de 2026. Si Trump mantiene esta línea, el Partido Republicano podría perder el control del Congreso, como ya ha ocurrido en elecciones parciales en California, Nueva York, Nueva Jersey y Virginia.
“Si eso pasa, esta avalancha de políticas caóticas va a ser frenada”, concluye. Y ahí podría comenzar una segunda etapa.
Pero antes, advierte, Estados Unidos seguirá viviendo bajo la sombra de Minneapolis. Porque el disparo que mató a Renee Good no solo mató a una persona. Abrió una herida que recién empieza a sangrar.