No ignorar lo evidente
Señor director:
El informe más reciente de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), reveló que en 2023 fueron asesinadas 51.100 mujeres y niñas a manos de sus parejas u otros familiares, lo que equivale a una víctima cada diez minutos. Estas dolorosas cifras renuevan la necesidad de enfrentar uno de los problemas más graves y persistentes de nuestra sociedad: la violencia contra las mujeres.
Sin embargo, muchas de esas historias comienzan mucho antes, cuando quienes hoy son adultas eran adolescentes. En nuestros estudios recientes, los datos muestran que la violencia está ampliamente extendida en esta etapa, especialmente la ejercida a través de medios digitales: más del 70% de adolescentes reconoce haber vivido conductas de control digital en sus relaciones. También encontramos cifras preocupantes en la mayoría de las tipologías analizadas, en particular en la violencia psicológica.
Estas prácticas, que hoy se normalizan en la adolescencia y que incluso pueden interpretarse como parte natural del vínculo, constituyen las primeras manifestaciones de una violencia que más adelante afectará de forma desproporcionada a las mujeres. Nuestros datos también evidencian el profundo impacto que tiene para las adolescentes sobre su salud mental, especialmente en el caso de la violencia psicológica.
La invitación es a no ignorar lo evidente: la violencia se previene en sus primeras formas. Si aspiramos a eliminarla, debemos intervenir antes de que se instaure, en el momento en que se aprenden los patrones que guiarán la vida adulta.
Laura Lara
Investigadora Universidad Autónoma de Chile