Emergencia de seguridad
Señor Director:
El presidente electo se impuso en las urnas proponiendo un “gobierno de emergencia”, cuyo pilar retórico central fue la denominada “emergencia de seguridad”. La palabra emergencia proviene del latín emergens, que significa “salir a la superficie”: una situación latente que, sin previo aviso, se revela ante nuestros sentidos.
Es interesante notar que, en materia de seguridad, la designación ministerial fue también una emergencia. No solo por el tropiezo inicial – el cargo fue ofrecido en primera instancia a un senador electo que terminó rechazando la propuesta –, sino porque la decisión de nombrar a una fiscal regional, de impecable trayectoria por cierto, hace que ciertos asuntos emerjan con fuerza: la fragilidad del círculo presidencial para nutrir cargos estratégicos y, sobre todo, la ligereza con que se asume una decisión que tensiona la autonomía de una institución llamada precisamente a actuar con independencia del poder político.
Una emergencia exige acciones inmediatas. Esperemos que aquello no se traduzca en improvisación.
Álvaro Muñoz Ferrer
Doctor en Filosofía