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La solidaridad comienza en casa

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Señor director:

Hay algo que no termina de cuadrar en las prioridades del Gobierno. Mientras en la Región de Valparaíso todavía hay familias esperando soluciones reales después de los incendios, y cuando la seguridad sigue siendo la principal preocupación de millones de chilenos, se anuncia con rapidez el envío de ayuda humanitaria a Cuba.

No es una discusión sobre si hay que ser solidarios o no. Chile siempre ha colaborado cuando ha podido. Pero cuesta  entender el orden de las urgencias cuando en nuestro propio territorio aún hay personas viviendo entre promesas, trámites y reconstrucciones que avanzan más lento de lo que se dijo.

Gobernar no es solo declarar principios en el exterior. Es hacerse cargo, primero, de lo que ocurre dentro de nuestras fronteras. La reconstrucción no puede quedar reducida a visitas en terreno o comunicados; necesita decisiones concretas y resultados visibles. Lo mismo ocurre con la seguridad: la gente quiere tranquilidad, no explicaciones.

Las autoridades fueron elegidas para administrar el país en momentos complejos. Eso implica foco y criterio para priorizar. Porque cuando lo interno sigue abierto y lo externo se atiende con premura, la señal que se transmite no es de liderazgo, sino de desconexión.

No se trata de cerrar puertas al mundo. Se trata de no olvidar a quienes aún esperan respuestas aquí.

Bastián González Campos

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