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Ciclovía de Alameda en pausa

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Por: Diego García Guerra


Señor director:

El freno del ministro Poduje a la ciclovía de Alameda es una preocupante señal institucional de limitación al uso de la bicicleta, precisamente en medio de una crisis de combustibles. Seguir pensando la ciudad desde el auto ya no responde a la realidad.

Esta ciclovía no es un lujo, es infraestructura crítica. Su avance mejoró sustancialmente la deficiente y peligrosa ruta previa del bandejón central. El tramo creado desde Teatinos hasta Vicuña Mackenna permitió mejorar la conexión con la zona oriente de la capital, por lo que terminar esta obra es fundamental para construir una ciudad más justa y acorde a los cambios de movilidad.

En los años 70, ante la crisis del petróleo, Países Bajos adoptó valientes políticas de movilidad sostenible, volviéndose un referente pedaleable independiente de su clima o geografía. Hoy tenemos una nueva oportunidad. El crecimiento de ciclovías y usuarios en los últimos diez años es evidente y en 2025 se registraron 1,5 millones de viajes en bicicleta (según datos de Cedeus), forjando una convivencia vial bastante buena frente al contexto latinoamericano.

Esperamos que las nuevas autoridades recapaciten. Proyectos como el término de la ciclovía de Alameda, el Mapocho Pedaleable o la Ciclovía La Chimba, sobre todo en el actual contexto, no pueden seguir esperando en los escritorios políticos del momento.

 

Diego García Guerra

Director ejecutivo Pedaleable y académico FAAD UDP

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