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La monserga anual: educación privada vs. pública Opinión

La monserga anual: educación privada vs. pública

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Mario Waissbluth
Por : Mario Waissbluth Ingeniero civil de la Universidad de Chile, doctorado en ingeniería de la Universidad de Wisconsin, fundador y miembro del Consejo Consultivo del Centro de Sistemas Públicos del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Chile y profesor del mismo Departamento.
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¿Cómo puede ser que un colegio que cobra 700 lucas mensuales obtenga casi los mismos resultados que un colegio público gratuito y pobretón? Sencillo: los profesores de ambos colegios tienen tan mala formación en uno como en el otro.


El titular de uno de los tradicionales medios impresos, como todos los años, decía así: “PAES. Ranking de los 100 mejores colegios está compuesto por 66 de la RM y solo uno público”. El subtexto no escrito y subliminal vendría siendo “la educación impartida por el Estado es un desastre” (por lo demás, me parece meritorio que 34 de los 100 colegios provengan de regiones, pues la RM concentra cerca del 55% de la población, pero ese es otro tema).

Como todos los años, un investigador muy serio, Ernesto Laval, salió a contestarle a la prensa. Hizo un prolijo análisis de los resultados, ya no en los primeros 100 colegios (que es algo así como el 1% de establecimientos) sino del primer 10% de alumnos con mejores puntajes (no de colegios) y concluyó así en X (antes Twitter): “De los 18.000 estudiantes con el mejor 10% de puntajes, 50,5% asisten a 1682 establecimientos públicos y 49.5% asisten a 426 establecimientos particulares. La educación pública aporta la mitad de los mejores puntajes del país, pero eso no se ve reflejado en el ranking” (de colegios).

Esto le valió una andanada de epítetos tuiteros provenientes de Derechistán. Le reclamaron que los colegios particulares son comparativamente muchos menos, entonces la proporción de buenos resultados en ese 10% no podía ser mayor, y cosas por el estilo. Es una polémica estéril e inconducente, porque la gran pregunta es otra: ¿qué significa el término “los mejores colegios”? ¿Son los “mejores” los que logran los mayores puntajes en ese 1% superior? Respuesta: un rotundo NO.

Me explico, proponiéndole al lector un ejercicio mental: supongamos que tenemos un colegio “A” del barrio alto (escoja usted cualquiera) y que este haya barrido en los resultados, logrando puros alumnos con promedio 1000 puntos PAES. Ese sería el colegio “mejor de todos los mejores” para la prensa. Estos alumnos, por cierto, están en el 1% de las familias más ricas de Chile, pues en caso contrario no habrían podido pagar las $700 lucas mensuales de matrícula… y un caro preuniversitario para preparar la PAES.

Ahora tomemos un colegio público gratuito de Santiago Centro, “B”, con regulares puntajes, 700 puntos promedio. Son alumnos de clase media baja, con un porcentaje de jóvenes derechamente pobres. Nada de preuniversitarios para ellos. Hagamos el siguiente ejercicio mental: desde 1º básico hasta 4º medio, un bus transportó a diario a los alumnos de “A” para estudiar en “B”, y a los alumnos de “B” para estudiar en “A”. La infraestructura y profesores se quedaron en su lugar. Adivine cuáles serían los resultados de la PAES.

Resultado: los alumnos de clase alta habrían logrado, si no 1000 puntos promedio, tal vez 950 (tuvieron menos acceso a algunos materiales de alta calidad y les faltó un par de profesores importados de Europa). Y los de clase baja, aun en las bellas instalaciones de Las Condes, en vez de 700 tal vez habrían logrado 750 puntos… con suerte. Hay estadísticas al respecto para poder afirmarlo, porque está demostrado hasta la saciedad que la variable más explicativa de los resultados académicos no es la escuela sino la composición social del alumnado.

Los alumnos ricos, aparte de sus preuniversitarios, estudiaron con calefacción en la casa, sus padres les contrataron psicopedagogos cuando sacaban bajas notas, hay periódicos, libros, se discuten en la mesa cosas interesantes, viajan, no viven en barrios complicados ni demoran 90 minutos en el transporte, etc.

Lo que a mí en lo personal me abrió los ojos hace unos 15 años fue una publicación de Harald Beyer, en la cual comparó resultados de grupos de colegios públicos, particulares subvencionados y particulares pagados, pero de igual composición socioeconómica en su alumnado. Son pocos pero los hay. Los resultados eran sorprendentemente idénticos e independientes de su gratuidad o cobro. Entonces, andar hablando de los “mejores colegios de la PAES” es una simple falacia, pero es una falacia ideológicamente conveniente.

El lector se debe estar rascando la cabeza: ¿cómo puede ser que un colegio que cobra 700 lucas mensuales obtenga casi los mismos resultados que un colegio público gratuito y pobretón en el experimento mental de más arriba? Sencillo: los profesores de ambos colegios tienen tan mala formación en uno como en el otro, porque ambos grupos de profesores entraron a estudiar pedagogía con 500 puntos en la PAES. Ese es el verdadero meollo del problema de la educación en Chile.

Perdón por la franqueza, pero lo que están haciendo los apoderados que pagan 700 lucas mensuales no es comprar “un mejor colegio”, sino comprarle “mejores compañeros” a sus hijos de clase alta, los que serán sus amigos y sus trenzas para el resto de la vida. Sus profesores podrán además elevar el nivel de sus clases, en cambio los profesores del colegio de pobres deberán obligadamente bajar el nivel y ritmo de la enseñanza para adecuarlo a la mayoría del curso (eso se llama “efecto par”).

Pierre Bourdieu, afamado sociólogo francés, hace ya medio siglo definió el capital cultural como “el conjunto de recursos, objetivados o incorporados, que permiten a los agentes sociales apropiarse de los bienes simbólicos y de los bienes materiales”. El argumentó que el capital cultural es un factor muy importante en la reproducción social, ya que permite a las familias de clase alta transmitir sus privilegios a sus hijos… pagando por ello 700 lucas mensuales y creyéndose el cuento de que son “mejores colegios”.

Probablemente en unos meses más escribiré una columna similar a esta, respecto a “los mejores colegios del Simce”, pues la prensa impresa seguirá con la misma monserga. Se lo aseguro.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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