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SITIA: gobernar la seguridad en tiempos de inteligencia artificial Opinión Archivo

SITIA: gobernar la seguridad en tiempos de inteligencia artificial

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Rodrigo Ramírez Pino
Por : Rodrigo Ramírez Pino Exsubsecretario de Telecomunicaciones, Director Programa políticas digitales en FLACSO.
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La ruta inevitable en nuestro país es contar con una plataforma nacional de inteligencia para la prevención y seguridad pública, interoperable entre policías, ministerios, municipios, servicios públicos e infraestructura urbana.


Durante décadas, la seguridad pública en Chile ha sido pensada desde una lógica esencialmente reactiva, invirtiendo en más patrullas, más cámaras, más presencia policial. Una lógica basada en el control territorial físico, donde la tecnología cumplía un rol secundario, decorativo y ornamental.

Sin embargo, casos como la implementación del Sistema Integrado de Teleprotección con Inteligencia Artificial (SITIA) de la Subsecretaría de Prevención del Delito y su ecosistema de soluciones están marcando un punto de inflexión histórico, donde la seguridad deja de ser solo vigilancia y fuerza, para convertirse en infraestructura digital crítica basada en datos, inteligencia artificial, integración, convergencia e interoperabilidad de sistemas institucionales.

Lo interesante del caso SITIA no es simplemente que haya construido un ambiente tecnológico agnóstico, tanto en espacios de pruebas controlados como de soluciones escalables que se despliegan en la operación real de las instituciones facultadas por ley para tales propósitos.

Hace unos días, junto a la Municipalidad de Lo Barnechea se marcó un hito importante. Por primera vez, un municipio no solo observa, sino que coproduce inteligencia junto al Estado central, integrando 115 cámaras de lectura de patentes que se integran directamente con la base oficial del Servicio de Encargo y Búsqueda de Vehículos (SEBV) de Carabineros de Chile, permitiendo detectar automáticamente vehículos con encargo y generar alertas inmediatas para la acción policial.

Este giro es copernicano. Tradicionalmente, los sistemas municipales de vigilancia acumulaban tecnología vigilante inerte y miles de horas de videos subutilizados. Las cámaras eran testigos mudos. SITIA revierte esa lógica, pues la cámara deja de ser un ojo y se convierte en un sensor convergente e inteligente.

Antes de SITIA, cada municipio operaba con sus propias bases de datos, muchas veces elaboradas con información propia, desestructuradas, desactualizadas, sin acceso a fuentes oficiales. Lo Barnechea se convierte en piloto precisamente porque logra entender el problema, contando con infraestructura digital y tecnológica desplegada en el territorio de manera estratégica, teniendo control e información de los accesos a la comuna que permiten encapsular el espacio para desarrollar la iniciativa y medir los resultados. El resultado, en tres semanas de haber generado este ambiente integrado se han podido recuperar 22 vehículos robados.

Hay varios elementos importantes de este caso, uno de ellos es precisamente lo relacionado al linaje del dato y la interoperabilidad de sistemas. La seguridad pública del siglo XXI exige plataformas compartidas, estándares comunes, gobernanza tecnológica y de datos, más confianza interorganizacional. Sin interoperabilidad, no hay inteligencia; solo más fragmentación.

Otro desafío crítico es la calidad de los algoritmos. Durante la fase de marcha blanca de SITIA en Lo Barnechea se trabajó específicamente en registrar falsos positivos para ajustar el sistema. Esto revela un punto clave, ya que la inteligencia artificial en seguridad pública no puede ser una caja negra. Requiere conocer los patrones de entrenamiento, auditoría de modelos, trazabilidad de decisiones y explicabilidad de alertas.

De lo contrario, se corre el riesgo de generar persecuciones erróneas, sobrecargar a las policías o vulnerar derechos fundamentales. La calidad algorítmica no es un lujo técnico, es una condición de legitimidad democrática de este tipo de desarrollo tecnológico.

Y aquí aparece quizás el desafío más estructural, la gobernanza de la inteligencia artificial en seguridad pública. No se trata solo de qué tecnología usamos, de su procedencia o de sus desarrollos, sino de quién la controla, quién la audita, quién define sus objetivos y cómo se protege la privacidad de las personas. SITIA cuenta con un modelo de gobernanza fijando la IA con control democrático, con los mismos términos y condiciones establecidas en la ley sobre protección de los datos personales para los encargados de tratamiento a terceros, con estándares éticos y con rendición de cuentas.

La estrategia de seguridad del futuro será una política pública basada en datos, inteligencia artificial e infraestructura digital crítica. La ruta inevitable en nuestro país es contar con una plataforma nacional de inteligencia para la prevención y seguridad pública, interoperable entre policías, ministerios, municipios, servicios públicos e infraestructura urbana, cuya matriz sea pasar de sistemas fragmentados a un sistema unificado de análisis en tiempo real, con capacidad predictiva y apoyo a la toma de decisiones, transparente y de cara a la ciudadanía.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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