Opinión
Chile y sus vecinos
El vecindario andino esta electoralizado, y solo sabremos a finales del primer cuatrimestre como se conformará el mapa de poder.
El inicio del 2026 mostró con nitidez la principal característica de las relaciones internacionales en estos días: la lucha por la hegemonía del nuevo orden mundial.
Estrictamente, esto no es nuevo. Llevamos varios años en esto, lo nuevo es que esta disputa llegó violentamente a Sudamérica, la “extracción” de Nicolas Maduro y su posterior prisión en EEUU, materializó el temor de muchos: que el objetivo era controlar las reservas petroleras venezolanas y cortar el suministro a China, Cuba e Irán. Si alguien pensó que se trataba de un cambio de régimen, a lo menos eso quedó pendiente. En resumen, la geopolítica subordinó a la ideología.
Pero el tema no se reduce al uso de la fuerza para imponer los intereses de una potencia, al asumir la administración Trump dejó en claro que sus obligaciones jurídicas establecidas en variados tratados de libre comercio ya no tenían vigencia, e impuso impuestos unilaterales a moros y cristianos. No solo eso, la Casa Blanca en la práctica ha abandonado a la OTAN, incluso a costa de romper alianzas históricas como las que por más de un siglo construyó con Canadá y resquebrajar la confianza con Europa.
Estas son las aguas internacionales que tendremos que navegar en los años que vienen, lo que nos obliga a construir una rigurosa apreciación político-estratégica. A definir posiciones nacionales y realistas, desprovistas de cargas ideológicas. Es en este complejo cuadro que analizamos el inicio de año en nuestro entorno vecinal. Veamos.
Argentina: Milei a medio camino.
Argentina se asoma a la mitad del mandato de Javier Milei. Una primera mirada es que la economía sigue siendo la variable principal del acontecer transandino.
Si el símbolo de la campaña fue la motosierra, es preciso reconocer que el manejo de gobierno ha sido fiel a lo prometido. El gasto público se ha contraído, el número de entidades y de funcionarios ha disminuido, y el cerrojo cambiario se ha flexibilizado. La inflación ha cedido y el riesgo país ha descendido.
A cambio, el costo social de este ajuste progresivo ha sido enorme. Con cerca de la mitad de la población en línea de pobreza, Argentina dejó de ser (venia de antes) un país de clase media extendida. Tomemos nota que la Casa Rosada aún debe operar el fin de los subsidios a los servicios básicos lo que repercutirá en el nivel de vida de gran parte de la población. Por otro lado, la apertura comercial amenaza a la industria local con enfrentar una competencia difícil de ganar, desde textiles hasta automotrices. La promesa de campaña de que los costos del ajuste los iba a pagar “la casta” no se ha verificado.
En materia internacional el gobierno de Milei ha operado un giro radical, se retiró de los BRICS, foro en el que alcanzó a estar unos pocos meses, y a cambio ha manifestado que su interés principal es ser un fiel aliado de EEUU e Israel. Pese a esa retórica, Argentina acompañó a los demás países miembros de Mercosur, que después de décadas, logró un acuerdo con la Unión Europea. También ha levantado una candidatura a la secretaria general de las Naciones Unidas, donde puede emerger el veto británico dada la disputa por Malvinas.
En cuanto a la política interna, el presidente ha logrado construir una fuerza política y parlamentaria de la que carecía al inicio, pero aún insuficiente para gobernar de manera “monocolor”, por lo cual su partido, La Libertad Avanza, deberá recurrir a alianzas y compromisos con otros partidos ya sean nacionales o regionales.
Encuestas recientes le otorgan al presidente una aprobación de un 48% y un rechazo de un 51%. El principal dirigente opositor, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff supera el 40% de aprobación. Según la constitución el mandato dura 4 años y se puede reelegir al mandatario, por tanto, la segunda mitad de la actual administración será crucial para definir la elección de fines del 2027. No creo equivocarme que el voto mayoritario tendrá como campo de disputa la economía, en especial la inflación y el empleo.
Perú: videos y elecciones.
Los peruanos concurrirán en abril próximo a elegir presidente y congreso. Formalmente culmina el periodo que se inició con Pedro Castillo, hoy preso y procesado. Como sabemos lo sucedió su vicepresidenta, Dina Boluarte, de triste recuerdo, que logró una aprobación similar al margen de error de las encuestas.
En medio de fuertes críticas, en especial por la incapacidad gubernamental por contener al crimen organizado, la presidenta Boluarte fue “vacada” por el mismo congreso que la apoyó desde la destitución de Castillo, y hace un par de meses designó como primer mandatario a Jose Jeri para lo que resta de mandato. El nuevo presidente que surja de las elecciones deberá de asumir el 28 de julio próximo.
La salida de Boluarte fue vista con alivio por la inmensa mayoría de la población, y en un primer momento el desconocido Jeri logró una aprobación superior al 50% de la opinión pública. Pero alguna maldición pareciera rodear a la investidura presidencial peruana, porque pese a que la mayoría vio al inicio con buenos ojos al nuevo presidente, y solo esperaban que llevara a cabo una elección limpia y ordenada, se ha dado maña para destruir su imagen en pocos días.
En efecto, como ya es costumbre en el Perú, todo empieza por un video. Pocas semanas atrás se conoció un video del presidente llegando avanzada la noche a un restaurant chifa (comida chino-peruana) cuasi enmascarado, pero lo hizo en el auto oficial y con escolta, todo quedo grabado. El presidente trato de explicarlo señalando que gustaba de comer chifa y que era amigo del dueño, un empresario chino que posteriormente se conoció tenía contratos con el gobierno y visitaba en Palacio al presidente. Días despues han salido más videos (y se anuncian más) pero no solo con empresarios chinos, también se ha conocido que algunas asesoras del presidente de su tiempo de parlamentario, llegaban a las seis de la tarde a Palacio y se retiraban temprano en la mañana siguiente. Todas posteriormente contratadas en el Ejecutivo.
El escándalo provocó un festín de los medios y la popularidad de Jeri ha empezado a caer en picada, las últimas encuestas lo ubican en menos del 30% de aprobación en pocos días. Todo esto transcurre en medio de una campaña presidencial ya largada donde concurren hasta ahora poco más de 35 candidatos. Con ese número es difícil que alguno gane en primera vuelta, hoy los dos primeros lugares los ocupan el alcalde de Lima, Rafael López y la eterna Keiko, pero esto puede cambiar.
En resumen, el descredito de las elites políticas se profundiza, si se destituye al presidente por “incapacidad moral” o por conflicto de intereses, preocupa poco, lo que más preocupa es cuanto se puede afectar la estabilidad del país. De momento la derecha de López Aliaga aliada con el fujimorismo sostiene a Jeri, con el apoyo de Vladimir Cerrón, prófugo de la justicia y líder de un partido de izquierda ortodoxa.
Todo eso confluye en el congreso donde pactan las bancadas mientras la población mantiene un elevado nivel de escepticismo ante las próximas elecciones.
Bolivia: primer trimestre del presidente Paz.
El nuevo gobierno cumplió su primer trimestre con luces y sombras. Lo mas impactante es la normalización del abastecimiento de combustible, que ha permitido recuperar la normalidad del funcionamiento de la economía, el costo ha sido el fin del generoso subsidio al precio.
Los vaivenes de la economía reflejan la oscilación del dólar, en el mercado informal, donde alcanzó una paridad de 14 bolivianos a finales del expresidente Arce, ha bajado a 9/10 hoy en día. A su vez, Bolivia ha vuelto a recibir préstamos internacionales.
En materia internacional el presidente Paz ha tenido una activa presencia en diversos foros (Davos y Panamá, entre ellos), puso fin a su pertenencia al ALBA, tomo distancia de Cuba e Irán, al tiempo que retomó sus contactos con los EEUU incluido el retorno de la DEA al país. Entre sus planes ha sido explicito en recomponer las relaciones con Chile.
Pero también ha enfrentado dificultades. Para empezar, sufrió la temprana desafección del vicepresidente, Edman Lara, ex capitán de policía, quien virtualmente se ha pasado a la oposición. Seguidamente el gobierno dictó un amplio decreto sobre materias económicas (donde contaba el fin del subsidio al combustible) pero que también se adentro en otras materias. El resultado fue un renacer de protestas y bloqueos que al final obligaron al gobierno a retroceder en su diseño original.
En el plano político, en marzo Bolivia tendrá las elecciones subnacionales (gobernadores y alcaldes) que constituirán una temprana muestra del nuevo cuadro de poder. El partido LIBRE, de Tuto Quiroga ha permanecido distante del gobierno, y las fuerzas de Samuel Doria Medina, que inicialmente apoyaron al nuevo gobierno hoy están más distantes. El Movimiento al Socialismo es una incógnita en cuanto al poder político y social que detenta, lo más fuerte es el bastión del Chapare (zona cocalera) donde hasta poco deambulaba Evo Morales protegido por sus seguidores, pero desde hace unas semanas está virtualmente desaparecido y no concurre a su programa radial de la emisora Kausachun. Se rumorea habría abandonado el país ante una eventual detención por las causas abiertas en su contra. El expresidente Luis Arce está detenido y procesado, al igual que un número no determinado de sus colaboradores. A cambio la expresidenta Añez como el gobernador Camacho recuperaron su libertad. Recientemente el congreso aprobó una ley de arraigo nacional de 6 meses para todos los altos funcionarios del gobierno saliente.
Pero la preocupación principal de la mayoría del mundo andino por estos días (al igual que en Brasil y buena parte de América latina) es el próximo carnaval, lo cual en el caso de Bolivia permite predecir que será a fines de febrero cuando la campaña electoral tome real brío. Será una prematura y sustancial medición de fuerzas para el nuevo gobierno.
Conclusión
El vecindario andino esta electoralizado, y solo sabremos a finales del primer cuatrimestre como se conformará el mapa de poder. La fragmentación y el desprestigio de la política subsiste en el Perú, mientras que en Bolivia el sistema “pos MAS” aún no se asienta del todo. En los tres países la economía está en la base material que explica mucho de la disconformidad social, siendo Argentina donde se expresa con particular fuerza y esta por verse si la fórmula de la actual administración se afirmará en lo que resta de su mandato.
En el mundo andino, a la par de los desafíos económicos la seguridad ciudadana continúa siendo una preocupación de primera prioridad.
En materia internacional, en los tres países se toma nota de la hegemonía estadounidense, y Argentina lleva la guaripola.
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