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De las ideas a la acción: necesitamos resultados Opinión

De las ideas a la acción: necesitamos resultados

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Chile necesita cambios reales, para lo cual debemos poner la implementación en el centro, en el corazón del quehacer de las instituciones.


En el debate público abundan las buenas ideas: políticas, programas y un sin fin de anuncios que suelen generar expectativas y titulares. Pero tal como se discutió en la conferencia Caminos Globales, organizado por la Fundación Luksic, el verdadero problema no está en la idea inicial, sino en lo que ocurre después: la implementación.

Chile no carece de diagnósticos ni de propuestas bien intencionadas. Sin embargo, pareciera que muchas de ellas se diluyen y terminan no abordando de manera eficaz y eficiente las problemáticas del país. La evidencia es clara: incluso las mejores iniciativas fallan cuando no se piensa quién las llevará a cabo, con qué herramientas y en qué condiciones. 

La experta australiana Robyn Mildon, Directora Ejecutiva del Centre for Evidence and Implementation, plantea que el fracaso en la implementación de políticas públicas generalmente refleja un apoyo débil, expectativas poco claras o un diseño poco realista, pero no necesariamente una falta de esfuerzo. Implementar bien no se trata solo de ejecutar, sino de contar con las capacidades técnicas, adaptarse a contextos diversos y trabajar de manera colaborativa. 

Uno de los factores que facilitan el éxito sostenible de las políticas públicas es basarse en evidencia, para lo cual los sistemas de información y sus análisis deben perfeccionarse. De esa manera, la implementación va recogiendo de forma progresiva los aprendizajes basados en resultados. Cuando la implementación se descuida, se nota en los resultados: los beneficios no se logran, por lo que no es posible escalarlos y terminamos en un círculo vicioso de pérdida de recursos. Así es como las buenas ideas se quedan solo en el papel.

Chile necesita cambios reales, para lo cual debemos poner la implementación en el centro, en el corazón del quehacer de las instituciones. Anunciar es fácil y suele ser más glamoroso; lo difícil viene después. Y es en el hacer donde nos jugamos el futuro del país y la generación de oportunidades para todas las personas. Con la mano en el corazón, ¿a qué se le dedica más tiempo: al decir o al hacer?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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