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¿La tercera es la vencida? los clérigos sin opción en Irán Opinión Archivo

¿La tercera es la vencida? los clérigos sin opción en Irán

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Richard Kouyoumdjian Inglis
Por : Richard Kouyoumdjian Inglis Vicepresidente ejecutivo de AthenaLab
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Nadie, ni siquiera los chinos o los rusos, han salido a llorar por Irán, país que no solo logró enemistarse con dos de las principales potencias militares del mundo, sino que con buena parte de sus vecinos. Todo indica que los días de los clérigos están contados.


No habíamos alcanzado a salir del affaire del cablegate chino, para encontrarnos con que los Estados Unidos de América e Israel habían iniciado un ataque a Irán en las primeras horas del sábado 28 de Febrero, algo que se esperaba ocurriera, producto de la concentración de fuerzas navales y aéreas en el medio oriente y mares cercanos, las reuniones de coordinación entre altos mandos de ambos países y las señales de que Irán no estaba cediendo en las negociaciones relativas a las capacidades para producir armas nucleares, como de producción de misiles balísticos de mediano y largo alcance necesarios para atacar a blancos israelíes y norteamericanos, sean con ojivas nucleares o convencionales.

En corto, Irán tiene como objetivo fundamental, desde la revolución de los clérigos chiítas de 1979, la eliminación de los estados nacionales de los norteamericanos y los judíos. Dado que no tiene fronteras con ambos países, para hacerlo requiere de misiles balísticos y -mejor- si son con ojivas nucleares.

Para todos los efectos, un estado de guerra no declarada ha existido por los últimos 47 años entre Irán, por un lado, y los norteamericanos e israelíes por el otro, pero en los últimos dos años, gatillada por el ataque del 7 de octubre de 2023, que contó con el apoyo y financiamiento de Irán, la dupla pasó a modo activo, primero en el 2024, probando las capacidades de las defensas antiaéreas iraníes de origen ruso, para en el 2025 buscar eliminar las capacidades de producción de armas nucleares y, más recientemente, eliminar capacidades de producción, almacenamiento y producción de misiles balísticos, junto con lo que pueda haber quedado de capacidades nucleares.

Para cumplir con lo anterior, la última operación ha ido más allá que simplemente eliminar los lanzadores de misiles o los lugares en donde se haya seguido trabajando temas nucleares. Han determinado que es necesario neutralizar o eliminar el liderazgo de los clérigos que ha llevado a Irán por esa senda, hasta que los ayatolas se rindan y dejen de tener poder político o la capacidad de volver a sus andanzas anti-Estados Unidos o Israel.

Al 5 de marzo se observa que Irán está perdiendo velocidad y capacidad, cercanos a estar knockout, dominados por las capacidades y tecnologías desplegadas por los atacantes, pero no muertos o con la posibilidad de revivir. Es por ello que los aliados continúan poniendo presión, matando a sus líderes o a los que reemplacen, eliminando clérigos y todo lo que sea o parezca tener relación con la Guardia Revolucionaria, fuerzas armadas, y milicias iraníes.

Dicen que los integrantes de la dupla EEUU–Israel difieren en sus objetivos, pero yo no soy de esa opinión. Ambos buscan que Irán nunca tenga la capacidad de producir armas nucleares y la posibilidad de atacarlos con misiles con ojivas nucleares, y eventualmente drones, si es que se llegan a desarrollar. El tema para Israel es existencial y para Estados Unidos es importante, pero no de vida o muerte.

La eliminación de buques de guerra iraníes navegando fuera del Golfo Persico o el Golfo de Omán, como es el caso de la fragata Dena, es una forma de demostrar militarmente que esto va en serio y que la operación en curso busca ser la definitiva.

En todo caso nadie, ni siquiera los chinos o los rusos, han salido a llorar por Irán, país que no solo logró enemistarse con dos de las principales potencias militares del mundo, sino que con buena parte de sus vecinos. Todo indica que los días de los clérigos están contados, no estando claro aún quién o quiénes los reemplazarán, reemplazo eso si que no vendrá con la posibilidad de fabricar armas nucleares o los misiles necesarios para que puedan afectar a Israel o cualquier otro país del planeta.

Si bien es cierto que muchos aplauden la acción de Estados Unidos y sus aliados israelíes, otros observan con preocupación las capacidades militares y las tecnologías desplegadas, como también lo que han demostrado en lo que se refiere a inteligencia y operaciones especiales. El abismo que se está abriendo entre estos dos países y el resto del mundo es algo que estimo va a durar un tiempo largo. Ambos son los campeones de la innovación, de la disrupción tecnológica, de la tecnología y la ingeniería, de lo digital, y de todo lo que sea ciber. Esto va más allá que Trump o Netanyahu, esto es el producto de años de inversión que ahora paga.

Está por verse si la solución requiere de tropas en terreno, algo que no gusta a los norteamericanos, los que llevan seis muertes al momento de escribir, pero por primera vez creo que la suma de los medios aéreos y navales sumados a las capacidades de inteligencia y de operaciones especiales pueden lograr el objetivo, y permitir el estado final buscado sin tener que exponer sus ejércitos de tierra, que es donde principalmente se producen las bajas. Estamos frente a un cambio en el carácter de la guerra, un nuevo carácter que aún no terminamos de entender completamente, no así de su naturaleza, que sigue siendo política, violenta y de voluntades.

Para finalizar, algo que no es tan obvio, pero que está relacionado con los objetivos norteamericanos. El gran perdedor de esta acción militar contra Irán es China, país que ya perdió el acceso al petróleo venezolano, petróleo que junto al iraní suman un poco menos del 18% de lo que importan, y que importaban barato por estar sancionado. Si a ello se suma el hecho de que un 50% del petróleo que importan sale vía el Estrecho de Ormuz, podríamos decir que China tiene un grave problema, porque todo indica que el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el Estrecho de Ormuz quedarán bajo control de los Estados Unidos de América, país que está siempre buscando la forma de degradar las capacidades de China, el principal riesgo a su seguridad nacional. Ya lo hizo en Venezuela y lo repite ahora.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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