Opinión
Crédito foto: Agencia Uno
MEPCO: el regreso a las políticas económicas neoconservadoras
¿Tenía sentido modificar el MEPCO para generar un ingreso fiscal marginal versus los costos en perdida en crecimiento, un mayor desempleo, efectos regresivos en la distribución del ingreso y una mayor inflación?
El Mepco (Ley 20.765 del 2014) permite evitar variaciones bruscas de las bencinas, petróleo y otros combustibles. Mepco no es un fondo, sino un mecanismo flexible que actúa sobre el impuesto específico a los combustibles (IEC), el que se financia con el impuesto específico. El IEC tiene dos componentes: (i) el Impuesto Específico Fijo o Base (IEB) que asciende a 1.5 UTM x M3 de diesel y de 6 UTM x cada M3 de gasolina; y (ii) el Impuesto Específico Variable (IEV), y este impuesto (IEV) es lo que se denomina Mepco, correspondiendo a un factor (en UTM) por cada 1000 litros), donde se cobra un adicional (factor positivo) cuando el precio del combustible baja y el factor es negativo (por ejemplo -0.862 UTM x 1000 litros) cuando la tendencia del precio es alcista. Se toma como referencia los precios pasados y futuros de combustible y se construye un precio de paridad de importación. Cuando el precio internacional del petróleo sube, el impuesto específico variable se reduce y este amortigua el alza. Este mecanismo para amortiguar los precios internacionales de combustibles no es único de Chile. El 85% de los países (132 de 154 países) tienen mecanismos de intervención directa (subsidios, cambio de impuestos, u otros) para suavizar la volatilidad de los precios de los combustibles (Banco Mundial, 2022).
Antes de la modificación del Mepco, el precio se mantenía en una banda cuya variación máxima era del orden de 3% del promedio (del precio base) de las últimas dos semanas y por ende, el precio de la gasolina podía moverse entre $25-$30 en cada actualización. Ahora, al cambiarse la ventana de tiempo para estimar el precio de paridad, los precios experimentan grandes variaciones y se ajustan rápidamente a los precios internacionales. El Gobierno manifestó que no puede permitirse mantener el Mepco en sus niveles actuales, argumentando que está gastando USD140 millones semanales o equivalente a USD1.200 millones en 2 meses al mantener el Mepco. Siendo literal, lo correcto es decir “que en caso de mantenerse los precios actuales del petróleo, el Gobierno dejaría de percibir ese monto vía impuesto específico”. El Mepco no implica un gasto directo del presupuesto, pero genera una menor recaudación tributaria para el Gobierno cuando los precios internacionales son altos. Este mecanismo en teoría se diseñó como un mecanismo de suma cero, pero esto no ha resultado ser así. Como resultado de la dificultad (o error) al estimar el precio de paridad de importación, entre 2014 y 2026 el mecanismo mostró que el Fisco dejó de percibir US$2.194 millones, cuyo monto parece marginal comparado con los beneficios que ha traído consigo en 12 años (estabilidad de precios, protección de los más vulnerables, aumento de la productividad y menor inflación).
Para evaluar el impacto de una política energética, se usan modelos económicos muy complejos, como son modelos dinámicos estocásticos de equilibrio general (por ejemplo, el modelo CGE del BTU Tax de California), entre otros tipos de modelos (datos de panel, series de tiempo y otros). Indirectamente, el único argumento para modificar el Mepco es que el Gobierno desea percibir un ingreso de USD1.200 millones en los próximos meses a través del impuesto específico, en vez de endeudarse por dicha suma o alternativamente modernizar el estado, que sería lo correcto. No parece adecuado haberlo modificado sin ningún estudio cuantitativo preliminar que demuestre los efectos adversos a mediano plazo que pudiera generar dicha modificación.
Modificar el Mepco en el contexto actual, desde el punto de vista de la teoría económica se puede clasificar como una deficiente política económica neoconservadora, ya que no estima el costo del traspaso de precios rápidos (inflación y efecto-costo tipo menú), el impacto sobre las Pymes, el efecto de un mayor desempleo y su impacto sobre las familias más vulnerables, deterioro de la distribución del ingreso y el efecto sobre el crecimiento económico. Políticas neoconservadoras fueron aplicadas ampliamente durante los programas de ajustes estructurales en los 1980´s (Chile, México, Sri Lanka, India, Sub-Sahara, Africa, etc.). Estas políticas económicas, entre otras medidas, se basan en reducir algunos programas sociales, eliminar subsidios cruzados (ya sean temporales, definitivos o en las estructuras tarifarias), ya que los economistas neoclásicos argumentan que el crecimiento económico constante es la principal forma de mejorar la sociedad, sin importar la equidad.
Dado los adversos efectos distributivos que generaron las políticas neoconservadoras de los 1980´s, reconocidos economistas (Stiglitz y otros), junto con las escuelas de economía política, la nueva economía institucional y escuelas de desarrollo económico, en los 90´s publicaron extensivamente sobre políticas económicas con human face (políticas económicas con enfoque humano o de crecimiento con equidad). Este nuevo enfoque considera aplicar políticas económicas con políticas de amortiguamiento (buffering) y estas consideran: (i) Asistencia social focalizada: priorizan el bienestar social, la reducción de la pobreza y las poblaciones vulnerables, junto con el crecimiento económico. Se debe proteger los niveles básicos de vida, la salud y otros, en lugar de centrarse únicamente en el PIB; (ii) Protección del mercado laboral: Implementar medidas específicas para apoyar a los hogares de bajos ingresos y grupos vulnerables durante la implementación de políticas económicas; (iii) Protección al sector productivo minoritario: este enfoque considera apoyar a los sectores de pequeña escala, como las Pymes; (iv) Equilibrio de las fuerzas del mercado: si bien se favorecen los mecanismos del mercado, las políticas con un enfoque humano tratan de evitar una volatilidad excesiva en los precios de los productos de primera necesidad como los alimentos y energía.
El Mepco antes de su modificación, operaba con un gran enfoque humano, ya que protegía de mejor manera a los grupos más vulnerables y Pymes, al suavizar los incrementos de los precios de los combustibles más paulatinamente y su drástica modificación puede conllevar a: (i) una caída del crecimiento económico de mediano plazo, por tanto, el desempleo aumentará, lo que afecta a los grupos más vulnerables; (ii) el aumento del 54% del diésel va afectar en gran medida a las Pymes, tales como los pequeños transportistas, contratistas de la construcción, pequeños agricultores y otros; (iii) va a aumentar automáticamente el costo de transporte (pasajeros y carga) y el precio de los alimentos. Esto afectará a la Unidad de Fomento, lo que va a producir un impacto negativo en la clase media (altamente endeudada) y en los grupos más vulnerables; (iv) va a reducir la productividad total de los factores, entre otros efectos adversos.
Algunos voceros y políticos justifican que la modificación del Mepco es una política adecuada, ya que los ricos consumen más combustible que los pobres. Esta afirmación es netamente ideológica y no tiene respaldo empírico. Los estudios del Fondo Monetario Internacional, concluyen que la subida del precio del petróleo perjudica desproporcionadamente a los hogares de bajos ingresos, que destinan una mayor proporción de ingresos a la energía, lo que reduce sus ingresos reales y aumenta la pérdida de empleos. Los efectos distributivos suelen ser nefastos a corto plazo, perjudicando más a los pobres y aumentando la desigualdad en los países importadores de petróleo. Un alza del 10% del precio del petróleo provoca importantes descensos de los ingresos (hasta 2%) en los estratos más bajos, mientras que los estratos más altos permanecen inalterados. Por tanto, con la subida actual (de un 40% para bencinas y 54% para el diésel) es de esperarse entre un 5% y un 8% de impacto en los ingresos de las personas de estratos más bajos en Chile. De igual forma, el Banco Central Europeo, a través de estudios con datos de panel como con datos de alta frecuencia demuestran que un aumento de los precios del petróleo actúa como un shock regresivo, aumentando la desigualdad, y perjudicando a los hogares de más bajos ingresos.
¿Tenía sentido modificar el MEPCO para generar un ingreso fiscal marginal versus los costos en perdida en crecimiento, un mayor desempleo, efectos regresivos en la distribución del ingreso y una mayor inflación? A primera vista, la evidencia empírica internacional sugiere que NO.
Ahora solo queda rezar, que el precio internacional del petróleo descienda lo antes posible, para que los efectos adversos de la modificación del MEPCO sean mínimos. Pero al observar la forma backwardation (y su pendiente) que presentan las curvas de los futuros del petróleo, junto con los compromisos de los traders (COT), al parecer los especuladores inteligentes indirectamente están ayudando a este Gobierno, ya que se esperaría que el precio del petróleo descienda a valores razonables en los próximos meses.
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